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miércoles, 23 de diciembre de 2009

El secreto designio de la Providencia

El siguiente párrafo es con el que termina el primer volumen de La Democracia en América, de Alexis de Tocqueville:
Su [el de EE.UU. y el de Rusia] punto de partida es diferente y sus caminos, distintos; sin embargo, cada uno de ellos parece llamado por un secreto designio de la Providencia a tener un día en sus manos los destinos de medio mundo.1

Tomando como referencia el año de publicación del primer volumen -1835-, tenemos que tener en cuenta que hacía apenas 59 años que Estados Unidos había declarado su independencia. Mientras tanto, en esa época Rusia se encontraba en el periodo conocido como Imperio Ruso, el cual se inició en 1721 durante el reinado de Pedro I y se terminó en 1917, cuando Nicolás II abdicó. Durante esa época, ambos países estaban centrados en sus asuntos internos (consolidación de la República y modernización del Imperio) y fronterizos (expansión de Estados Unidos hacia el océano Pacífico y guerras de Rusia contra el Imperio Otomano, Suecia, Polonia,...).

En aquel entonces Marx y Engels no habían publicado aun el Manifiesto comunista, ni habían tenido lugar la Revolución Rusa ni las dos guerras mundiales. Sin embargo, Tocqueville fue capaz de vislumbrar que Estados Unidos y Rusia se convertirían en dos grandes superpotencias y que polarizarían el mundo en dos bloques, lo que sería conocido como la Guerra Fría.



[1] Alexis de Tocquevile, La democracia en América, 1 (Madrid: Alianza Editorial, 1980), p.588.

Publicado originalmente en humano sin sentido

martes, 22 de diciembre de 2009

Viviendo bajo el mismo gobierno

En 1831, el francés Alexis de Tocqueville fue enviado por el gobierno francés a Estados Unidos, con el objetivo de estudiar su sistema penitenciario. Fruto de esa investigación es su obra Del sistema penitenciario en los Estados Unidos y su aplicación en Francia. Sin embargo, durante su estancia en Estados Unidos, Tocqueville aprovechó para estudiar y analizar el sistema político y social de los estadounidenses, el cual fue descrito en su obra La democracia en América.
Desde el primer momento en que se admite que blancos y negros emancipados estén colocados sobre el mismo suelo como pueblos extraños el uno del otro, se comprenderá fácilmente que no hay más que dos posibilidades para el futuro: la de que negros y blancos lleguen a confundirse por completo, o la de que se separen.

Ya he expuesto más arriba cúal era mi convicción respecto al primer punto46. No creo que la raza blanca y la raza negra llegue a vivir en parte alguna en pie de igualdad.

46. Esta opinión, por lo demás, está apoyada en autoridades mucho más valiosas que la mía. Se lee, entre otras, en las Memorias de Jefferson: "Nada está más claramente escrito en el libro del destino que la liberación de los negros, y es seguro que las dos razas, igualmente libres, no podrán vivir bajo el mismo gobierno. La naturaleza, el hábitato y la opinión han levantado entre ellas barreras infranqueables". (Véase Extracto de las Memorias de Jefferson, por Conseil.)1

En estos párrafos podemos observar como, tanto Tocqueville como Jefferson, opinaban que no sería posible que blancos y negros conviviesen en un mismo país. A pesar de que la lucha por los derechos de los afroamericanos ha sido larga (Decimotercera, Decimocuarta y Decimoquinta enmiendas, Ley de Derechos Civiles, Ley de Derecho al Voto,...) y de que aun persiste el racismo en algunos sectores de la sociedad, es obvio que ambos se equivocaban. En la actualidad, no solo viven bajo el mismo gobierno, sino que su cuadragésimo cuarto presidente, Barack Hussein Obama II, es afroamericano.


[1] Alexis de Tocquevile, La democracia en América, 1 (Madrid: Alianza Editorial, 1980), pp.508-509.

Publicado originalmente en humano sin sentido