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sábado, 27 de febrero de 2010

¡Socialismo o muerte!


Conozco perfectamente el cuento genocida del socialismo: Los liberticidas empiezan vociferando ¡Viva el socialismo!, luego no dejan de repetir el lema de ¡Socialismo o muerte! (la frase favorita de Hugo Chávez o de los Castros) y algunos, los más descerebrados, incluso acaban empapados en sangre y alocadamente borrachos de sueño revolucionario, manifestando aberraciones como las del sanguinario Ernesto Che Guevara:

“No hace falta hacer muchas averiguaciones para fusilar a uno. Lo que hay que saber es si es necesario fusilarlo. Nada más. Debe dársele al reo la posibilidad de hacer sus descargos antes de fusilarlo. Esto quiere decir, entiéndeme bien, que siempre debe fusilarse al reo, sin importar cuáles hayan sido sus descargos. No hay que equivocarse en esto. Nuestra misión no consiste en dar garantías procesales a nadie, sino en hacer la revolución y debemos empezar por las garantías procesales mismas”

Continúo en mi bitácora: Lodicecincinato.tk

sábado, 30 de enero de 2010

Karl Marx. El burgués que embarazaba a las criadas


¿Sabéis quién dijo que "la intromisión por parte de las autoridades puede agravar una crisis preexistente"?

¿Federico Jiménez Losantos? NO. ¿Margaret Tatcher? NO. ¿Ronald Reagan? NO. ¿Milton Friedman? NO. ¿Adam Smith? TAMPOCO.

No fue ninguno de los liberales mencionados. La frase pertenece a Karl Marx. Al contrario que la mayoría de los socialistas de hoy, Marx estudió economía. ¡Ahora me explico porqué Karl Marx fue uno de los primeros en declararse "no marxista!

La causa del gran éxito de Karl Marx y del marxismo no fue porque su utópica doctrina fuera viable y eficiente, que no lo es en absoluto para el género humano; sino por el hecho de que creó la teoría ideal para justificar un sistema basado en un Estado muy poderoso que utiliza la coacción violenta para garantizar su aplicación, además de controlar, de paso, todas las facetas de la vida del ciudadano y robarle su Libertad. Por el contrario, al Liberalismo le cuesta mucho prosperar sin una teoría sistemática equivalente, o sea, sin una teoría consistente e integrada en un sistema social nuevo que se blinde frente a los ataques de ideologías liberticidas.

“Proletarios de todos los países del mundo, ¡perdonadme!”. Esto se podía leer, al día siguiente a la caída del muro de Berlín, en la base del monumento a Karl Marx, ese hipócrita burgués que embarazaba a las criadas proletarias. En este caso el calificativo de burgués no lo digo por despreciar a los empresarios o emprendedores tal como lo hacen denostadamente los liberticidas. Porque la burguesía, con la ayuda de la economía de mercado y el consiguiente esfuerzo en desarrollar las tecnologías aplicadas a los medios de producción, es la que ha logrado sacar de la miseria a millones de personas. Mis críticas se refieren a esos hijos de familias acomodadas, tipejos hipócritas como Karl Marx, Ernesto Ché Guevara, Fidel Castro y muchos otros niños malcriados cuya infancia fue maravillosa gracias a la riqueza de sus padres antes de arruinarse y luego les da por ser revolucionarios pretendiendo que se reparta a la fuerza las rentas de otros.

Algún ciudadano que había estado prisionero tantos años al otro lado del sanguinario muro de Berlín debió pensar que ni siquiera Marx podría seguir siendo marxista tras comprobar los desastres de la aplicación real del socialismo extraído de sus teorías. Teoría cuya puesta en práctica ha facilitado la mayor experiencia de miseria y terror que ha conocido hasta ahora el ser humano. En eso consiste la materialización de la utopía socialista y en eso consiste la pesadilla que algunos descerebrados liberticidas están encabezonados en hacerla viable de nuevo en este siglo.
Lodicecincinato.tk