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jueves, 6 de octubre de 2011

Libertad de Expresión

              Ayer, en una conversación con un colega referente a este tema, surgieron las diferencias de pensamiento entre ambos. Lo que para él era algo normal, para mí era algo impropio. Tal vez al ser una conversación de facebook no me expresé con la claridad suficiente como para posicionar mi punto de vista de forma concreta, así que ahora aprovecho el blog para explayarme un poco más en este asunto.

              Sé que mi opinión al respecto va a levantar ampollas, y que posiblemente no gustará a casi nadie, pero aún así me gustaría dejar constancia de ella y de las razones de porqué pienso así. No voy a callarme para agradar a quién piense diferente, no soy tan “político”(entendiendo esta palabra como un sinónimo de cínico o hipócrita) como para ello, y prefiero que los demás renieguen de mí o de mi opinión, a ser yo mismo quién reniegue de mis principios.

              La noticia en cuestión es la del rapero este al que detuvieron por sus comentarios del estilo de: “Yo seguiré brindando cuando ETA le vuele la nuca a un pepero”, o “Yo fusilaría a Zapatero en la plaza de Las Ventas”. Y mi visión particular del tema es que si bien no estoy de acuerdo con sus afirmaciones y me parecen realmente repugnantes y carentes de cualquier tipo de decencia, no por ello creo que haya que detenerlo. Y la razón de esta afirmación está en la libertad de expresión.

              Cuando se habla de libertad de expresión la gente suele asumir que hay límites a la misma… y eso es un error. La libertad (cualquier libertad) no debe tener ningún límite, pues en ese caso deja de ser una libertad real y pasa a ser una libertad castrada y por lo tanto ya no es libertad. Y en el tema de la libertad de expresión aún más. Pues así como en la libertad individual fija el límite en la libertad individual de los demás, lo cual es lógico pues una invasión por cualquier parte a esa libertad, deja de ser la libertad de uno para ser la asusencia de libertad de la otra parte, por lo que es un límite “natural”, y no un límite “impuesto”. En la libertad de expresión nunca se invade la libertad de expresión de los demás, de forma que no se les elimina esa libertad, y aquellos que no comulguen con las ideas del primero, siempre podrán emplear esa misma libertad para posicionarse en contra.

              La libertad de expresión no debería estar limitada por nada. Pues hay que aclarar varias cosas. En primer lugar saber diferenciar entre opinión y hecho. Una opinión entra dentro de la libertad de expresión, y a nadie se le debería condenar por opinar diferente al resto (al margen de lo repulsivas o denigrantes que pudieran ser esas opiniones). Un hecho entra dentro de la libertad individual, y por lo tanto sí que sería condenable.

              Por ejemplo: Una persona dice en público que a los políticos hay que matarlos a todos. Otra persona saca una escopeta y se dedica a matar políticos. El primero expresa una “opinión”. El segundo ejecuta un “hecho”. Ahora alguien me dirá que eso se dice todos los días y no pasa nada, que a nadie se le condena por ello. Pues en lugar de esa frase empleemos esta otra: “Hay que matar a todos los judíos”, o esta “Los musulmanes son unos cabrones que estarían mejor todos muertos”, o bien esta “Los católicos son la escoria de la humanidad y habría que erradicarlos a todos”… o bien, por dejar de lado la religión, “Los negros son seres inferiores”, o “Las mujeres en la cocina y dos leches si contestan”, o “Esos nórdicos rubiales de ojos azules son todos unos nazis de mierda y habría que exterminarlos como hicieron ellos con los judíos”. Pues seguro que alguna de estas frases se ha escuchado y no ha pasado nada, entonces, ¿porqué cuándo ese rapero dice esas frases sí que pasa? ¿Qué diferencia hay?

              Enaltecimiento del terrorismo… un delito que es demasiado subjetivo como para poder ser considerado como tal. Pues primero habría que definir “terrorismo”, y si lo analizamos bien, en realidad desde el mismo momento en que una persona deposita su voto a un partido, ya habría que detenerla por ese delito… Si vota al PSOE, está “enalteciendo” al GAL, que es ni más ni menos que terrorismo. Si vota al PP, está “enalteciendo” al franquismo y la guerra de Irak, que también se pueden considerar terrorismo (según a quién se le pregunte). Si vota a Bildu, está enalteciendo a ETA. Si vota a ERC, está enalteciendo a Terra Liuvre… y así sucesivamente. Nadie se salva. Pues a según los ojos de quién mira, todo es susceptible de ser considerado “terrorismo”. Y no hablemos ya de los símbolos "populares". Un chaval con una camiseta del Che, también debería ser condenado por apología del terrorismo. Una foto de Stalin o de Lenin... una estrella roja en cualqueir bandera... una imagen de Fidel Castro... una esvástica... un crucifijo... una media luna... una estrella de david... Todos esos símbolos podrían ser considerados por alguna parte como "apología del terrorismo", pues en el caso de las fotos e imágenes de los que he mencionado... menudos criminales asesinos. En el caso de los símbolos religiosos, todos ellos, en algún momento de su historia, significaban la muerte (normalmente precedida de mutilaciones y torturas) para todo aquel que no profesase esa fe (o para cualquiera que le callera mal al religioso de turno, que tampoco es plan "discriminar")

              La única solución real es eliminar esos conceptos que en sí mismos atacan la libertad de expresión. Una persona debería poder opinar lo que le diera la gana, y aquellos que no estén de acuerdo, deberían poder rebatir sus argumentos con la misma libertad. Mientras todo se quede en el concepto “opinión”, no es potestad de nadie (a mi modo de ver) el condenar o privar de libertad a una persona. Ahora bien, cuando de la “opinión” se pasa a la “acción”, entonces sí que ya tenemos algo punible y condenable.

              En este tema en concreto, el del gilipollas este (yo, en mi libertad de expresión, opino que este tío debería sufrir en sus carnes lo que significa el terrorismo, a ver si entonces opinaba igual), lo único que se ha conseguido al detenerlo, es darle fama y poder. Antes lo conocían en su casa a la hora de comer… ahora está en boca de todos. El “hecho” de detenerlo ha logrado lo opuesto a lo que se pretendía. Si lo que se quería era “callarlo”, en realidad ahora, gracias a las maravillas de la información, todo el mundo lo conoce, todo el mundo opina al respecto, su mensaje llega a más gente… ¿Se ha logrado algún bien con esto? Creo que no. De haberlo dejado en paz, ahora mismo seguiríamos como siempre, pasando de él y de sus tonterías.

              Si le damos valor al hecho de que la libertad de expresión debería estar “limitada”, “controlada” y “acotada”, lo que estamos haciendo es dándole potestad a los políticos a que hagan con ella lo que quieran. Primero será la “apología del terrorismo”… ahora Rubalcaba quiere añadir también a los partidos políticos que fomenten el odio ideológico (en este caso, el primero debería ser el propio PSOE, pero mejor dejar este tema para otra ocasión). Luego vendrá otro que crea que también hay que eliminar las connotaciones peyorativas hacia las personalidades públicas. Luego otro opinará que también hay que impedir que… Y podría seguir así eternamente, al final se podría llegar al absurdo de tener que cuidarse mucho en el lenguaje, no sea que un tercero nos denuncie por hablar mal de nosotros mismos… Y no es tan descabellado el pensar así. Sólo recordad en cuantas ocasiones se denuncia a la gente por sus palabras, sean amenazas, sean insultos, sean simples comentarios peyorativos, o también expresiones populares que se han malinterpretado. Ahí caemos en lo “políticamente correcto”. Por ejemplo si a una persona de raza negra se le dice “negro”, te pueden denunciar por racista, xenófobo, por daños morales o lo que quieras imaginar. Si a un homosexual se le dice “maricón”, pues te denuncian por homófobo, machista, retrógrado o lo que sea (por cierto, una de las acepciones de la RAE de maricón es: “Hombre afeminado u homosexual”, la otra es “insulto”, ahora bien, la denuncia te la hacen siempre, independientemente de cuál sea la acepción empleada)… y así con todo.

              Las palabras pueden herir, y mucho, desde luego. Pero esas mismas palabras pueden ser usadas por todos. La dialéctica es el arma perfecta. Con argumentos se pueden conquistar ciudades, así como también liberarlas. Con argumentos se pueden evitar guerras, así como también empezarlas. Con argumentos se pueden unir pueblos, así como también dividirlos. Si limitamos, por poco que sea, la capacidad de expresarnos, estamos limitando también esos argumentos… pero estamos limitando más a los beneficiosos que a los perjudiciales, pues los que mandan no suelen emplear la dialéctica, simplemente “mandan” y punto. Y es la base, la ciudadanía, el pueblo, el que emplea esos argumentos para evitar que los de arriba se desmanden. Limitar, por poco que sea, esa capacidad, no evita que los de arriba sigan mandando, sino que evita que los de abajo puedan protestar.

              Habrá ocasiones en que la “libertad de expresión” de otra persona nos duela, nos incomode o nos repugne. Pero nosotros podemos emplear esa misma “libertad de expresión” para contraatacar. Si creamos leyes que limitan esa expresión, ¿con qué derecho luego podemos nosotros argumentar en contra? Hemos perdido ese derecho, y aún encima le hemos dado alas a los otros para que nos odien aún más.

              Por lo tanto, y para terminar, el colofón a esta parrafada viene a ser el siguiente: “La libertad de expresión es algo que no se debe limitar en ningún caso”, pues cuando una persona, en el uso de esta libertad, hace afirmaciones que no nos gusten y nuestra respuesta es la condena física, entonces es como si le estuviéramos dando valor a esas afirmaciones.

              Si de verdad queremos luchar contra ese tipo de gente, tenemos dos posibilidades fantásticas, la primera es el uso de esa misma libertad de expresión para decirle lo que opinamos de él y de sus ideas. La segunda es hace caso omiso, ignorarlo… y esta segunda suele ser la que más les duele.

              Detener a ese idiota sólo sirvió para darle fama y darle peso a sus palabras… precisamente lo contrario de lo que se pretendía.


               Y ahora queda aquí este post para que cualquiera opine al respecto, en libre ejercicio de su libertad de expresión

jueves, 24 de febrero de 2011

El Fracaso del Catálogo Gallego

            Acabo de recibir un correo del Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra, donde viene un borrador del nuevo Catálogo de medicamentos que entrará en vigor a partir del 1 de marzo. Sin meterme en discutir la validez de un “borrador” a falta de un par de días para saber si será definitivo o no (que casi parece que nos están tomando el pelo con esto, aprobando normas que entran en vigor sin dar tiempo a nadie a poder cumplirlas con corrección), quisiera analizar un poco este nuevo Catálogo en función de tres factores: el antiguo (válido desde el 17 de enero hasta el 28 de febrero, es decir 45 días), los medicamentos excluidos e incluidos en ambos y los problemas ocasionados por su culpa.

            En primer lugar hay que decir que la mayoría (aproximadamente el 90%) de los medicamentos que fueron excluidos del Catálogo Gallego anterior ahora vuelven a estar incluidos dentro. Resulta que el 1 de marzo tuvo lugar la bajada de precios prevista, quedando la mayoría de ellos dentro de lo que se conoce como “precio menor”. Por lo tanto al gobierno gallego no le quedó más remedio que volver a incluirlos. Esta bajada de precios no es algo nuevo, sino que todos los años se hace (normalmente el día 1 de mayo, pero con esto de la crisis, al gobierno central le entraron prisas por demostrar que puede ahorrar, y así como el año pasado hizo 4 bajadas de precios, este año va por el camino y por eso la adelantó), conociéndose qué medicamentos bajan y cuánto bajan. Por ello el gobierno gallego no puede alegar “desconocimiento” al hacer el catálogo.

            En segundo lugar aquellos pacientes que por motivos de Catálogo vieron como sus medicaciones cambiaban, aquellos pacientes que no recibieron ningún tipo de información por parte de la Xunta o de sus médicos (todo el marrón recayó sobre las farmacias), aquellos pacientes que tuvieron problemas relacionados con la medicación por esta causa (sea que dejaron de tomar sus medicinas, sea que las tomaban mal, sea que duplicaban dosis, sean efectos adversos de los genéricos, sea lo que sea), ahora ven que pueden volver a la medicación que estaban tomando antes.

            En tercer lugar comentar que junto con este “borrador” del Catálogo, llegó una carta que desde la Consellería de Sanidade se envió al colegio, en la que (en un tono muy “político”) nos venía diciendo que a partir del 1 de marzo se dejaba de poder sustituir los medicamentos “libremente” (en teoría antes se podía hacer en Galicia… en la práctica, no existe sustitución libre, ya que sólo se puede sustituir por causas consignadas en las Ley del Medicamento), pero recordando que se haría la “vista gorda” siempre que se sustituyese un medicamento por otro que ya hubiese llevado antes para garantizar el cumplimiento del paciente en su tratamiento… lo cual, si se lee entre líneas viene a decir, que las sustituciones que la Xunta considera válidas son aquellas en las cuales se cambia un medicamento por su genérico siempre y cuando ese genérico fuese el que antes llevaba por causa del Catálogo. Ahora bien, creo que también se puede leer, que como se cambie el genérico que ahora llevan por el medicamento de marca que llevaban antes de que naciese este Catálogo, no se considerará una sustitución válida.

            En resumen. Los políticos han demostrado que sólo les interesa el “poder”. Con lo del Catálogo intentaron hacerle un órdago al Gobierno Central, el cual, todo sea dicho, les ha salido de maravilla, pues la Pajín, en consonancia con su gran gestión al frente del Ministerio de Sanidad, ha pasado olímpicamente de todo esto, mandando un recurso al TC tarde, sin mucho entusiasmo ni mucho interés en el tema. También han demostrado que los pacientes les interesan bien poco, pues cuando se leen las comunicaciones de la Consellería (y las del Ministerio… que son otros que tal bailan), se puede ver claramente que si es algo que ellos mandan, es “por el bien del paciente”, pero si es algo que el paciente demanda (o el médico o nosotros los farmacéuticos, en base a nuestros conocimientos y nuestra experiencia), no se le tiene en cuenta, no se le escucha y se le insulta o menosprecia por su “rebeldía”.

            Ahora el catálogo cambia… cambia hacia lo que ya teníamos… ¿qué sentido ha tenido entonces? La gente puede volver a llevar su medicación de siempre, pero durante un mes y medio, han estado con problemas de suministro (las casas de genéricos no dieron abasto a todo el nuevo stock que hubo que hacer), han estado con problemas de medicación, han estado con problemas graves que incluso han llevado a hospitalizaciones (en mi pueblo conozco 7 casos… y teniendo en cuenta que somos cuatro gatos, el porcentaje es bastante elevado). ¿Quién asume la responsabilidad de este fiasco? Lo peor de todo es que aún saldrá la Pilar Farjas diciendo que el Catálogo es todo un éxito y se han ahorrado “gritones” de euros… cuando la realidad es que si se mira el coste que se ha asumido a nivel hospitalario por culpa del Catálogo, fácilmente duplica o triplica el ahorro falso por precios menores de medicamentos.

            El Catálogo ha resultado ser un fiasco, un fracaso total. Los políticos nos lo venderán como algo bueno… y nosotros, que somos tontos, aún nos lo creeremos.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La nueva religión de los liberticidas


Con la caída del muro de Berlín parecía que el socialismo había sucumbido en el vertedero fangoso de la historia, pero los liberticidas se engancharon a un nuevo salvavidas: la ecología.

Los socialistas del siglo XXI han sustituido su discurso centrado en el proletariado por palabras huecas como la sostenibilidad medioambiental, el calentamiento global y chorradas varias que los nuevos sacerdotes de lo verde proclaman a los cuatro vientos con la intención de seguir pastoreando a las masas mediocres y siervas.

Esos sacerdotes excomulgan de forma sectaria a quienes no les rinden pleitesía. Uno de sus nuevos mandamientos divinos está el de “No Emitirás Dióxido de Carbono”.

En base a esto implementan leyes que nos controlan todos los aspectos de nuestra vida: cuanto podremos viajar y en qué medio; la energía eléctrica que disfrutaremos, reglamentando los cortes necesarios como ocurre ahora en Venezuela; la calefacción que debemos tener en casa y la ropa que debemos vestir en función de la temperatura que el iluminado de turno escoja para otros no para él.

Dirán que todo lo hacen por nuestro bien y las masas aborregadas asentarán con su cabeza sometiéndose, sin reflexión alguna, a sus nuevos próceres divinos. Amén.

¡Despertad! Nunca debemos sucumbir ante el intervencionismo y la excesiva reglamentación sobre todos los aspectos de nuestra vida en nombre de la sagrada ecología.

Únicamente debemos impulsar políticas energéticas en función de la eficiencia y bienestar de la humanidad, en esto consiste la verdadera sostenibilidad, y no en base a catastrofismos perversos de unos cuantos espabilados que van a salvar el mundo saqueando a los contribuyentes y medrando a costa de los demás.

El mundo debe posicionarse contra la estupidez ecológica de los nuevos socialistas que quieren condicionar el desarrollo y el bienestar de las futuras generaciones de todo el planeta y que, si no se lo impedimos con rotundidad, se condenará a la miseria y falta de desarrollo a millones de seres humanos.

Es necesario que los consumidores y empresarios aborden el tema con responsabilidad sobreponiendo el realismo por encima de las utopías sostenidas en base a intereses espurios.


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lunes, 23 de agosto de 2010

La tontucia socialista





Me han informado que el Ministro de Industria, el socialista Miguel Sebastián, sólo consiguió fomentar la venta de 16 coches eléctricos en el 2010.

¡Sebastián, eres lumbreras! ¿Es que no escarmentaste con las bombillas? Te sobraron 20 millones de bombillas chinas que compraste con nuestra pasta y ahí están, en los almacenes de correos.

Las matriculaciones de coches eléctricos, a pesar de estar fuertemente subvencionados, se han situado en sólo 16 unidades durante los siete primeros meses del 2010. Un resultado muy diferente a los objetivos planteados por el Gobierno roji-progre, que sigue aspirando a que en el año 2011 se comercialicen 20.000 vehículos de este tipo.

Otro imbécil, y no me refiero a uno que vive en la Moncloa, ha llegado a declarar que en los datos de ventas de coches eléctricos en 2010 se observa un aumento exponencial en relación con el 2009, año en el que únicamente se matriculó un coche eléctrico en España. Afirmaba el tío que no era un fracaso porque si en 2009 se vendió 1, y en 2010 16, eso es un aumento del 1600%, ¡y se quedó tan fresco!

Las 16 unidades comercializadas en lo que va de año ponen en cuestión los objetivos incluidos en la Estrategia Integral del Vehículo Eléctrico, una ocurrencia más que presentó, en abril del 2010, el propio presidente del Gobierno socialista, José Luis Rodríguez Zapatero.

Debéis saber que lo que encarece a los coches de gasolina son los impuestos brutales. Si el coche eléctrico alguna vez llegara a ser viable lo fundirán de igual modo a impuestos.

Un coche eléctrico a día de hoy no te soluciona nada, es otra de esas iniciativas socialistas estúpidas para salir de la crisis y ser políticamente correcto ante las masas aborregadas.

Un coche eléctrico no tiene autonomía, la capacidad de carga es mínima, el tiempo de recarga tedioso y no existen puntos disponibles para ello; además, el precio es desorbitado e irremediablemente se necesita otro coche diesel o de gasolina porque ¿alguno de vosotros tenéis capacidad económica para poseer un coche eléctrico de ciudad y otro diesel o de gasolina para largos recorridos?

Además, el coche eléctrico emite dióxido de carbono, no cuando circula sino cuando se generó en una central térmica la electricidad que necesita para moverse. Sin embargo, como todos sabéis, también puede utilizarse energía nuclear comprada a los franceses al tiempo que se desmantelan las pocas centrales españolas existentes sin ser reemplazadas por otras más modernas. ¡La estupidez, como el universo, es infinita!

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lunes, 16 de agosto de 2010

El payaso Sebastián


El circo genocida del socialismo tiene sus propios payasos; payasos que no producen risa sino miseria. El payaso Sebastián es el prototipo de todos ellos.

Sus ocurrencias, propias de imbéciles, vienen determinadas por intereses perversos o por una cuestión de imagen ante su electorado para hacerles ver que se está haciendo algo por su bien. Así mantienen despiertas sus mentes robotizadas. Así arrean a esas manadas de ciudadanos pastueños y lobotomizados que les confían el voto cada 4 años.

También las estúpidas ocurrencias se lanzan con el objeto de desplazar el debate político a temas secundarios a efectos de distraer a la plebe y que no reflexionen demasiado sobre los auténticos problemas de la sociedad.

Los payasos son siempre inofensivos salvo que controlen el Boletín Oficial del Estado, es decir la potestad legislativa y reglamentaria. Esta poderosa arma les transforma y llegan a creer que están, tanto en un plano intelectual como moral, por encima del pueblo soberano que le ha otorgado el poder: entonces es cuando el payaso es peligroso porque se siente flotando como si fuera una deidad. Pronto empiezan a ver necesidades que la gente no tiene pero que coinciden con sus sueños pueriles. En ese momento, la desgracia para la sociedad está asegurada. Es ese maldito momento en el que el payaso considera a los ciudadanos como niños pequeños a los que se les debe organizar tanto sus vidas como sus mentes.

El payaso político nunca será la persona que satisface los intereses que la sociedad demanda sino el productor único y genuino de los intereses que imagina que la ciudadanía necesita. Con payasos en el poder se expande monstruosamente la capacidad normativa del Estado para entremeterse en todos los rincones de la vida cotidiana de los ciudadanos.

Veamos algunas de las ocurrencias del payaso Sebastián con el fin de comprender que es lo que pasa por el cerebro hueco de un tipo de esta calaña que se cree iluminado:

Entre sus chorradas para combatir la crisis está la de cambiar los semáforos por otros de bajo consumo; o en que todos los españoles pasen las vacaciones en España (¡eso díselo a los 5.000.000 de parados!); o que se consuman productos españoles, sin embargo los millones de bombillas que nos ha comprado no son "made in Spain"; son de fabricación extranjera, ya que ninguna empresa las realiza en España, según confirmó el mismo.

Si el payaso Sebastián, que medra gustosamente en el Ministerio de Industria, quiere hacer algo útil por España debería implementar una política energética eficiente, es decir, que no impida que se construyan centrales nucleares. Se ganaría en competitividad, se reduciría el déficit comercial, se conseguiría la independencia energética y el bolsillo del español común lo notaría cuando le llegara la factura de la luz.

Lamentablemente el payaso Sebastián es sólo uno más de los muchos inútiles que calientan sus culos todos los viernes en el Consejo de Ministros, presidido por el más inútil de todos los inútiles, el presidente José Luis Rodríguez “el rojo” (uso sólo el apellido de su padre franquista, el cual sirvió sumisamente para el Caudillo al igual que otros que también se sientan en ese Consejo de Hipócritas).

Recordemos como el payaso Sebastián defendió la necesidad de que el Estado ayudara a las grandes inmobiliarias en crisis como fue el caso de la poderosa MARTINSA (recordemos como esta negoció su silencio ruinoso con el gobierno antes de las elecciones); dicha ayuda se haría comprando suelo a las mismas con dinero de todos los ciudadanos para destinarlo al “uso público”. Y ya puestos, como el dinero público no es de nadie según dicen con frecuencia los socialistas de todos los partidos, pues lo mejor es eso, ¡metan la mano sin miedo que aquí no pasa nada! ¿donde se ha visto mejor oportunidad para el saqueo?

¿Y a qué precio ibas a comprar el suelo payaso Sebastián? ¿Quién lo tasaría tío listo? ¿A quienes se comprarían esos terrenos, a tus amigos? Tu lo que querías es salvar a los constructores e inmobiliarias afines a tu partido expoliando a los contribuyentes españoles, consiguiendo que disimularan la grave ruina que existía ante de las elecciones.

Es obvio que se trataba de un suelo que ha perdido gran parte de su valor, por eso las inmobiliarias están ahogándose. No olvidemos que todas ellas no tuvieron compasión en especular y controlar el suelo junto a sus compinches políticos municipales y autonómicos; lo que infló artificialmente el precio de la vivienda contribuyendo a agravar la crisis económica actual. Para colmo, los bancos centrales, dirigidos por peleles que ponen los políticos parasitarios, intervinieron a capricho en el precio del dinero provocando la expansión monetaria y la consiguiente barra libre de las hipotecas, así toda la ciudadanía pastueña, como el burro que sigue a la zanahoria, mordería el anzuelo y se endeudaría de por vida esclavizada por la maldita hipoteca. Negocio asegurado.

Otra gilipollez del payaso Sebastián es obligar a las centrales térmicas a comprar carbón nacional que está ahora fuera de mercado por falta de competitividad. Sabemos que la dependencia energética de España es superior al 80%, pero el payaso Sebastián lejos de apostar por la energía nuclear, centra sus esfuerzos en el ahorro de crudo o en energías renovables ineficientes que nos cuestan un ojo de la cara. Para ello, sugiere sudar más en verano y tiritar más en invierno; andar, usar la bici o el borrico; disminuir los límites de velocidad, si es posible, empujando el coche y cambiar todas las bombillas incandescentes de todos los hogares. Esta última gilipollez es lo que me despertó definitivamente el cabreo que me produce el payaso Sebastián . Por cierto, ¿por qué no quieres saber nada del famoso estudio de Gabriel Calzada que constata las falacias sobre la economía "verde"?. ¿Y tu eres Doctor en Economía?, tu lo que eres un trepa al servicio de la PSOE. ¿Pero dónde tienes la dignidad?

Volviendo a las bombillas, sabemos que el 11 de febrero de 2009 puso en marcha una de sus ocurrencias anticrisis más rocambolescas: distribuir entre la población bombillas ecológicas para combatir la recesión económica, bombillas que lucen menos que la vela que se pone el día de difuntos. ¿Y luego, payaso Sebastián, vas a fijar los vatios máximo que debemos consumir o las horas de encendido y apagado de las bombillas? Esto va a empezar a parecer la Cuba castrista o la Venezuela del gorila rojo.

http://www.youtube.com/watch?v=qEIePbglDXE





¡La madre que parió al tío payaso! 5.000.000 de parados, un Estado endeudado de forma descomunal, una recesión galopante y el capullo quiere arreglarlo todo comprándonos bombillas con nuestra pasta. Pero la bombilla que me toca te la puedes meter por donde amargan los pepinos.

Disculpad la grosería, pero es que me produce asco los trepas como este que disfruta repartiendo bombillas; papel en el que se encuentra muy realizado como persona.

En mi casa tengo un procedimiento de ahorro energético que se llama "interruptor". ¿Tío gilipollas, también nos vas a comprar interruptores con nuestro dinero?

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