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lunes, 17 de mayo de 2010

La suspensión de Garzón


La Ley y el Estado de Derecho son para todos y a Garzón le ha llegado el momento de cumplirla. El juez, aunque continúe como miembro de la Carrera Judicial, desde hoy, viernes, no podrá volver a ejercer sus funciones en el Juzgado Central de Instrucción nº 5, hasta que haya sentencia firme en los procedimientos en que está imputado y siempre, por supuesto, que sea absuelto. Teniendo en cuenta que Garzón está imputado no en una, sino en tres causas por prevaricación, difícilmente ninguna acabara en condena, lo que conlleva una pena de diez a veinte años de inhabilitación, según establece el artículo 446.3 del Código Penal, con lo que es casi seguro que hemos visto sus últimos días en la judicatura, salvo que fuera indultado. Que todo es posible, pese a que el Gobierno parece, al menos en apariencia, que lo da ya por totalmente amortizado. Queda en el aire la última pirueta garzonita, la solicitud de declaración de servicios especiales presentada por el juez para trasladarse al Tribunal Penal Internacional (TPI) como consultor externo de la Fiscalía de este órgano, la cual se ha pospuesto al no existir acuerdo entre los vocales.

Los 17 vocales del Consejo General del Poder Judicial, más el presidente, Carlos Dívar, han acordado suspender a Garzón en cumplimiento de los artículos 383.1 y 384 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ). No es el difunto dictador Francisco Franco Bahamonte ni los imputados en la trama Gürtel quienes fijan los criterios para suspender a un juez, sino la ley:

Artículo 383 LOPJ.

La suspensión de los jueces y magistrados solo tendrá lugar en los casos siguientes:

1. Cuando se hubiere declarado haber lugar a proceder contra ellos por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones.

Artículo 384 LOPJ.

1. En los supuestos de los dos primeros apartados del artículo anterior, el juez o tribunal que conociera de la causa lo comunicará al Consejo General del Poder Judicial, quien hará efectiva la suspensión, previa audiencia del Ministerio Fiscal.

2. En el caso del apartado 4, el tribunal remitirá testimonio de la sentencia al Consejo General del Poder Judicial.

3. La suspensión durará, en los casos de los apartados 1 y 2 del artículo anterior, hasta que recaiga en la causa sentencia absolutoria o auto de sobreseimiento. En los demás casos, por todo el tiempo a que se extienda la pena, sanción o medida cautelar.

De esto, seguramente, nunca se enterarán o no querrán enterarse los totalitarios fans de Garzón. A las puertas del Consejo, se concentró un grupo de simpatizantes en apoyo del magistrado, portando una bandera republicana y pancartas en las que se criticaba la decisión de Varela, quienes, después, se dirigieron, organizando una manifestación ilegal, a la sede del PP en la calle Génova, como si esto fuera una cuestión particular entre el juez y este partido. Ello, tras una convocatoria vía SMS (se nota que, para estos sujetos, el 13-M ha quedado dentro de su leyenda particular), con el ridículo mensaje, en pleno año 2010, siglo XXI, de "Que Franco no se vaya de rositas". Es bastante normal la añoranza de aquellos días en que el consumo de botellones y porros se disparó y las meadas fétidas inundaron las calles en toda España.

Siendo unos auténticos analfabetos, y no sólo jurídicos, se dedican a defender a Garzón de la única forma que pueden, dentro de su incapacidad: apelando a las vísceras, agitando emociones y fabricando eslóganes y consignas. Hasta un lector medio de "Público" y "El Plural" sería capaz de entender, a la vista de los preceptos legales, sin necesidad de ser un conocedor de jurisprudencia, el motivo por el cual el juez estrella va a tener que sentarse en el banquillo. Pero no: Garzón es un "perseguido" por ser "valiente" y "atreverse" a "investigar el franquismo". ¡Ea!

Entre comillas por supuesto, y muchas comillas, lo de "investigar el franquismo", puesto que Garzón supuestamente, de ser ciertas las acusaciones, no solamente habría vulnerado las normas procesales de la forma más grosera, sino que es más, lo dejó guardado en el cajón del olvido durante dos años (sólo ha "sacado en claro" que Franco está muerto y enterrado), sin desempolvarlo hasta que pensó que le podía servir publicitaria y mediáticamente. Como ha ocurrido con otros casos, si no lo creen miren la lista de causas abiertas que deja abiertas Garzón tras ser suspendido:

Las causas que Garzón deja abiertas
(EFE / Libertad Digital)

La suspensión al juez estrella deja inconclusas en el Juzgado de Instrucción número 5 multitud de causas que el hiperactivo Garzón estaba instruyendo. Las investigaciones del caso Faisán, las torturas de Pinochet o el caso Pretoria quedan así inconclusas.

Éstos son los principales procedimientos que se mantienen abiertos en su Juzgado:

• El chivatazo a ETA

El "chivatazo" con el que se alertó a la banda terrorista sobre una operación policial contra su red de chantaje el 4 de mayo de 2006 es una de las piezas desglosadas de la causa contra el aparato de extorsión de ETA, de la que también forma parte la genérica sobre las cartas que la organización enviaba a los empresarios para reclamarles el "impuesto revolucionario".

• "Bateragune"

Tras procesar recientemente -el pasado 25 de enero- al ex portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi, al ex secretario general del LAB Rafael Díez Usabiaga y a otros seis dirigentes proetarras por intentar reconstruir la formación ilegalizada a través del grupo "Bateragune", el juez aún no ha elevado el sumario a la Sala de lo Penal de este tribunal para que dicte la apertura de juicio oral.

• Guantánamo

Dos días después, el magistrado se declaró competente para investigar las supuestas torturas sufridas en el centro de detención norteamericano de Guantánamo (Cuba) por cuatro prisioneros, uno de ellos de nacionalidad española, tras admitir a trámite las querellas de varias asociaciones contra seis responsables jurídicos del centro.

• "Caso Pretoria"

Garzón aún no ha levantado el secreto de sumario de esta causa abierta contra la trama de corrupción liderada por el ex diputado del PSC Luis García que defraudó un total de 44.754.000 euros a los ayuntamientos barceloneses de Santa Coloma, Badalona y Sant Andreu de Llavaneres, y en la que hay una veintena de imputados, entre ellos los ex altos cargos de la Generalidad en la etapa de CiU Macià Alavedra y Lluís Prenafeta.

• Las cuentas secretas de Pinochet

El 30 de noviembre del pasado año, Garzón imputó a Lucía Hiriart, la viuda del dictador chileno Augusto Pinochet -a quien había procesado en 1999-, así como a su abogado y dos ex altos cargos del Banco de Chile por delitos de blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.

• Torturas a saharauis

En 2007 se declaró competente para investigar a trece altos cargos marroquíes por delitos de genocidio y torturas en el Sahara en relación con la desaparición de cientos de saharauis, denunciada por varias asociaciones de Derechos Humanos, y un mes y medio más tarde, el 17 de diciembre, admitió a trámite la querella que habían presentado.

• Los fondos de Intervida

Garzón tampoco acabará la instrucción que comenzó ese mismo año sobre el presunto fraude cometido por los fundadores de la Fundación Intervida que supuestamente desviaron 60 millones de euros procedentes del apadrinamiento de niños del Tercer Mundo a la constitución de empresas ajenas a esta actividad benéfica y social.

• El agujero de Forum

Después de una primera parte de la instrucción llevada por su compañero Fernando Grande-Marlaska, Garzón asumió en 2006 la vía penal del proceso sobre el fraude de Fórum Filatélico, en la que se investiga a sus responsables por delitos de estafa, insolvencia punible, delito contra la Hacienda Pública, administración desleal y blanqueo de capitales.

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Las piruetas jurídicas que han llevado a Garzón al banquillo. Libertad Digital

EL JUEZ BALTASAR GARZON SUSPENDIDO POR EL CGPJ. Por Mike

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jueves, 22 de abril de 2010

Aído pretende llevar el feminismo radical a las relaciones laborales

Es algo muy habitual entre los progres pensar que determinados colectivos (minorías religiosas, inmigrantes, homosexuales, mujeres,...) son incapaces de valerse por sí mismos y de conseguir nada si no es estando bajo su tutela. Por desgracia, ya, en el país de chirigota que están diseñando Zapatero y sus progres, ciertas noticias no son motivo de sorpresa: Bibiana Aído, ministra de Igualdad, la ignorancia y el analfabetismo hechas persona, pretende llevar la ideología feminista radical a la reforma laboral que (supuestamente) están negociando el gobierno progre que padecemos junto con la patronal y los sindicatos subvencionados.

En una nueva ofensiva intervencionista y liberticida en el terreno empresarial, el documento de trabajo elaborado por el departamento ministerial que dirige el inefable Celestino Corbacho, incluye varias medidas para
obligar a los emprendedores a contratar mujeres, poniendo en un segundo plano la profesionalidad como factor clave para incorporar trabajadores a las compañías. Es de recordar que el Ministerio de Trabajo no es la primera vez que absorbe las peculiares teorías de Aído. Hace varias semanas, la Secretaria General de Empleo, Maravillas Rojo, hablaba del efecto positivo de la crisis económica, al haber conseguido que el paro masculino supere al femenino. Cada 22 de febrero, se convocan actos en los que lanzan mensajes propagandísticos con motivo de la celebración del "Día Europeo de la Igualdad Salarial", proclamándose la falacia de que las mujeres tienen sueldos inferiores a los de los hombres por el machismo imperante en la sociedad.

En concreto, esta totalitaria medida estaría destinada a los contratos en prácticas: si una empresa quiere contratar empleados en prácticas, deberá tener el mismo número de chicas que de chicos con una edad comprendida entre 21 y 24 años. Todo ello sin despedir a ningún trabajador, ya que el Ejecutivo prohíbe que los nuevos contratos de formación "conlleven efecto sustitución". Es decir, si contrata a un chico, forzosamente deberá contratar a una chica para no romper la paridad. Más aún, una vez que el trabajador supere el proceso de aprendizaje, el empresario tendrá una mayor bonificación del sector público si decide contratar a mujeres, desapareciendo incluso el criterio de paridad, siendo más barato contratar a una chica que a un chico.

Lo dicho: una chica joven parece ser que, para estos ingenieros sociales, es incapaz de conseguir un empleo, si no es forzando coactivamente al propietario de una empresa privada a contratarla. Según estos iluminados, si es un empresario masculino, su machismo (obviamente, si es un hombre, será machista, más aún en cuanto que, al no ser Zapatero y, peor, ser un emprendedor, no será ni rojo, ni utópico, ni feminista, ni justiciero de las mujeres) le llevará a no contratar a una mujer aunque esté mejor cualificada que un hombre, optando siempre, en ese caso, por el segundo. Parece una idiotez, pero es la peculiar ideología de estos sujetos, que impregna hasta la médula al gobierno más inepto, extraño y pintoresco que, no sólo España, sino Europa entera habrá conocido en décadas. Es el ideario, por ejemplo de Salgado, esa incompetente criatura, balbuceante en la tribuna del Congreso mientras defendía su proyecto de Presupuestos Generales,
quien achaca las críticas a su inutilidad al "machismo".
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lunes, 5 de abril de 2010

El Capitalismo Democrático


Os quiero aclarar que lo que una mayoría de ciudadanos poco reflexivos identifican como Capitalismo es realmente Mercantilismo o Capitalismo de Estado, típico de gobiernos intervencionistas, es decir, socialistas. En cambio, el Capitalismo Democrático o Economía de Mercado que defendemos los verdaderos liberales, son cosas bien distintas, es decir antagónicas.

Dicho de otra forma, el Mercantilismo o Capitalismo de Estado es esa forma capilar de corrupción, según la cual los negocios se hacen por el favor y el beneplácito del poder, sin tener en cuenta a los consumidores que son los soberanos del mercado. Incluso todavía tenemos que aguantar las memeces de algún que otro pijo-progre que se cree que alguna vez ha habido libertad de mercado o culpa al liberalismo como el causante de la crisis económica mundial.

La mediocridad intelectual está confundiendo los términos, llamando Liberalismo o Capitalismo a un sistema que es en realidad su opuesto. De forma populista, la ciudadanía mediocre identifica a empresarios amigos del gobernante de turno como ciudadanos liberales y a economías, como la intervencionista norteamericana de Bush u Obama, con Liberalismo. La verdad es que es difícil encontrar un empresario liberal y más si es amigo del gobierno, puesto que éstos odian el libre mercado porque supone libre competencia.

Por ejemplo, fijaros en el indeseable Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), o sea, Presidente de la patronal, organización inútil que también vive a costa del bolsillo de los contribuyentes como lo hacen los sindicatos mafiosos. El empresario se quedó a gusto diciendo que "se puede poner un paréntesis a la economía libre de mercado". ¡¡ Para que Papá Estado te salve el cuello claro!! ¿No es cierto Gerardin?.

¿Creéis que un auténtico liberal diría una salvajada así? El interés de Díaz Ferrán y muchos falsos liberales amigos o palmeros del gobierno de turno no es que ni el mercado ni la sociedad sean libres de la coacción del Gobierno, sino forrarse con ayudas públicas a costa del pagador de impuestos.


Continúo en mi bitácora: Lodicecincinato.tk

miércoles, 31 de marzo de 2010

A Tomás Gómez no le gusta el derecho de autodefensa


Como en el caso de Caamaño y sus críticas a quienes defienden la apertura de un debate sobre la cadena perpetua, hoy su compañero de partido y secretario general del PSM ha vuelto a dejar claro que el "control de calidad democrática" en este país lo ponen ellos: si algo no le gusta al PSOE, es "antidemocrático". ¡Ea!

Todo tiene su origen en el escozor que han sentido los socialistas por unas declaraciones del presidente del Consejo Asesor del Observatorio contra la Violencia de Género de Madrid, el profesor Jesús Neira, en las cuales contestaba a la secretaria de Políticas de Igualdad del Partido Socialista de Madrid (PSM),
Carmen Toledano, quien había dicho de Neira que las "graves afirmaciones" realizadas por el profesor en su libro "España sin democracia", denotaban "una grave confusión mental y una falta de respeto a los más elementales principios democráticos y constitucionales", recordando al PSOE su larga historia de "barbaridades y asesinatos", así como que los representantes socialistas madrileños tenían que haber solicitado en su momento la dimisión del ex presidente del Gobierno, Felipe González, o la de "grandes criminales" como Rafael Vera y José Barrionuevo, relacionados con los GAL.

Ante esto, el susodicho Tomás Gómez, ha aprovechado lo afirmado por Neira, a la salida de su declaración, ante la juez de Instrucción número 4 de la localidad madrileña de Majadahonda, sobre la agresión que sufrió en agosto de 2008 a manos de Antonio Puerta a las puertas de un hotel de Majadahonda, a preguntas sobre si se ha sacado una licencia de armas, asegurando éste que "es una libertad a la que cualquier ciudadano tiene derecho" y respondiendo a la periodista que le inquiría que "no vendrá usted a decirme qué derechos tengo". Ha aprovechado para escenificar la pataleta socialista, claro, diciendo que "no me gusta la gente que lleva pistola" y que Neira no cree en los valores democráticos y no acepta la Constitución.

Hablando de aceptación de valores democráticos y constitucionales, a Tomás Gómez quizás no le vendría mal uno de los cursos sobre Derecho Constitucional americano que imparte Alfredo Valcárcel. En un sistema constitucional concebido a años luz del concepto de la misma que tiene este dirigente socialista madrileño, el de los padres fundadores de la democracia liberal estadounidense, a fines del siglo XVIII, enormes personajes como James Madison y Alexander Hamilton (ni los comparemos con el Tomás Gómez, por favor, no hay que incurrir en tamaña crueldad para éste último) introdujeron en los documentos fundacionales de la todavía joven nación el derecho a poseer y portar armas. Ellos sabían muy bien que el Estado que se apropia de la seguridad de sus ciudadanos puede terminar corrompiéndose y volviéndose contra los mismos ciudadanos. Aunque el respeto a la legalidad fuera un principio fundamental, a la vez, sabían que todo individuo debe estar siempre en condiciones de enfrentarse al Estado si éste viola sus derechos. La Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos dice literalmente: "Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho de las personas a poseer y portar armas", consagrando este derecho de todo individuo.

¿Quiénes han restringido siempre este derecho? Totalitarios de todo signo, fascistas, nazis o estalinistas. ¿Quiénes intentan ponerle trabas hoy día en los USA? La izquierda intervencionista injertada dentro del Partido Demócrata. ¿Genera el acceso libre a las armas genera más violencia y crimen en la sociedad? Miren las estadísticas sobre homicidios estado por estado y comprobarán dónde son más bajas: en aquellos donde no existen estas restricciones (¿existen acaso altísimas tasas de criminalidad en Suiza, donde hay libertad de armas?). La hiperprogre ciudad de Chicago es un paraiso para el delito. Los malos tienen fácil el acceso a las armas. Nosotros, los buenos, no, tenemos más difícil defendernos. No soy simplista ni maniqueo: los "malos" son quienes están dispuestos a atentar contra nuestra vida y contra nuestra propiedad, contra nuestros derechos, en definitiva. Una sociedad armada es una sociedad más libre. El derecho a portar armas salva vidas.

Aquí, por mi parte. que nadie se preocupe:

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Terrorismo en Moscú


A 39 muertos y 70 heridos asciende, de momento, el balance de víctimas del brutal atentado perpetrado el lunes en el metro de Moscú, en dos estaciones, por dos terroristas suicidas equipadas con cinturones con explosivo que llevaban puestos, dos supuestas "viudas negras", como llaman en Rusia a las terroristas suicidas, que suelen ser esposas de guerrilleros islámistas chechenos abatidos por fuerzas de seguridad.

Rusia, como el resto del mundo civilizado, es objetivo del terrorismo yihadista, en lo que se ha transmutado el viejo nacionalismo separatista checheno. El objetivo ya no es la independencia de la pequeña república caucásica, sino la proclamación de un Emirato del Cáucaso, donde se imponga la ley coránica y la responsabilidad de todo musulmán de luchar contra los infieles, quizás integrado en el Gran Califato que abarque desde el Pacífico hasta las costas atlánticas. Algo muy similar a los objetivos de Hamas, un movimiento que ya no sería nacionalista palestino, sino orientado a borrar del mapa Israel, elemento extraño que estaría ocupando tierras del Islam, e integrar esos territorios dentro de esa totalitaria entelequia regida por la sharia. Hace alrededor de un mes, sin ir más lejos, las fuerzas especiales rusas abatieron a Mohamed Shabban, en la vecina república de Daguestán, más conocido como Saif Islam o Espada del Islam, un operativo de Al Qaeda enviado para ayudar a la yihad en la zona y responsable de la reorganización de varios grupos chechenos, además de inspirar diversos atentados y ataques.



El presidente ruso, Medveded, ha anunciado una "guerra sin cuartel" contra el terrorismo, que podría incluir la aplicación de la pena de muerte, en moratoria desde 1996 como exigencia para que Rusia entrara a formar parte del Consejo de Europa, a quienes cometan atentados de esta magnitud. No sabemos, tras la lógica reacción que se ha producido en las horas siguientes hasta dónde llegará pero Medveded al menos parece bastante concienciado frente a esta amenaza. Como lo estuvieron, en su momento, Putin, Bush, Blair y Aznar. El ex-presidente ruso no se detuvo en consideraciones sobre la legalidad o ilegalidad de lanzar operaciones bélicas contra el terrorismo ni en sofisticados entramados jurídicos, como Guantánamo. No se puede estar de acuerdo con las masacres y la destrucción sembrados por el ejército ruso en Chechenia, eso son cuestiones diferentes, pero Putin no recibió nunca, sin embargo, las condenas que desde nuestra progresía han recibido los otros tres (en España tenemos, incluso, una bizarra plataforma llamada "Juicio a Aznar"). Nunca se montaron campañas contra Rusia como las que, por ejemplo, se lanzan contra Israel cuando este país responde a ataques terroristas.

Matar es muy fácil y mandar kamikazes a inmolarse en medios de transporte en horas punta sumamente rentable para los ideólogos del terrorismo. Al efecto del atentado se une un baño de sangre difícil de asimilar para la sociedad y la esperanza para los terroristas de que la conmoción obligue a los gobiernos a realizar concesiones. Aquí tenemos el ejemplo del Gobierno de Zapatero, que tomó como vía de escape más fácil, tras el 11-M, obedecer la orden de unos miserables terroristas islamistas, desertando de Irak (la guerra que, por aquel entonces, decían que era "ilegal"), para, acto seguido, sumarse a la iniciativa, lanzada en 2001 por el régimen de los ayatolás iraníes, de "Alianza de Civilizaciones" impulsándola en colaboración con la asamblea de dictadores asociados, también conocida por el común de los mortales como ONU, una de las cosas más burdas que ha salido de la mente de un político occidental en décadas. Tan burdo como la idea de nuestro presidente de que
"el terrorismo no tiene justificación. No tiene justificación, como la peste; pero como ocurre con la peste, se puede y se deben conocer sus raíces; se puede y se debe pensar racionalmente cómo se produce, cómo crece, para combatirlo racionalmente". El asesinato por medio del terrorismo no sería una decisión totalmente voluntaria y una elección de causar muerte y destrucción tomada en total libertad, sino una reacción sin voluntad propia, producida como consecuencia de la "pobreza", uno de los clichés más en boga tras el 11-S. Es uno de los prejuicios progres por excelencia: los pobres no saben lo que se hacen y no actúan por sí mismos. Según esta interpretación de la realidad, el camino del terrorismo no se elige, se padece como si de una enfermedad se tratara, de un accidente (como los atentados de la ETA, por cierto), algo sobre lo que por tanto, desde Occidente, que somos los culpables de esa pobreza que no dejaría otra salida más que el terrorismo, en resumidas cuentas, no podemos hacer juicio de valor alguno sin caer en la injusticia. Esta es la mostrenca cosmovisión que Zapatero tiene entre ceja y ceja. No le vamos a cambiar a estas alturas y, en definitiva, la cuestión es que los terroristas ya no tienen a un Bush, a un Blair o a un Aznar enfrente. ¿Quién decía que el mundo era más "inseguro" durante la Administración de Bush Jr. en los USA?


No soy del pensamiento Alicia en cuanto a cuestiones internacionales pero habrá que ver si es posible una mayor cooperación entre Occidente y Rusia y en los próximos meses, así como un giro en su política, la cual, por momentos, parece heredada de la antigua Unión Soviética. Los rusos se han empleado con fuerza y a veces con brutalidad contra el terrorismo en el interior de su país pero han cultivado amistades peligrosas en el exterior con regímenes como el de los ayatolás, sustentador de Hamás y Hezbolá, o el de Hugo Chávez, con cordiales relaciones con el anterior (amén de amigo de ETA y las FARC), convencidos, por un lado, de que la amenaza del islamismo es algo menor en comparación con otras como la ampliación de la OTAN al Este o la posibilidad de no ser tratados de igual a igual en la relación con Estados Unidos, y, por otro, de que las inversiones, la tecnología y el armamento que se entregue a estas dictaduras gamberras atenuará el apoyo que las mismas prestan al islamismo radical. Rusia habrá puesto piedras en el camino estadounidense en el mundo islámico pero ha debilitado enormemente su posición. Teniendo en cuenta, sobre todo, lo dicho antes, la yihad anti-rusa no es cosa de separatistas de una pequeña república caucásica sino parte del fenómeno islamista radical global. Algo a lo que también deberíamos prestar atención nosotros, puesto que es una realidad que, igualmente, hemos ignorado.
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sábado, 27 de marzo de 2010

Idioteces ecologistas


En primer lugar, una cosa: para el liberalismo, la ecología y el cuidado del medio ambiente no es ninguna idiotez. La idiotez es ese cúmulo de formas mediante las cuales dicen los ecologistas (fundamentalmente, los ecologistas sandía: verdes por fuera, rojos por dentro) pretender defenderlo y cuidarlo. Eso los ecologistas sandía que llevan un nivel de vida similar al de cualquier hijo de vecino. Los más adinerados, como Al Gore, además de esto, organizan cumbres de degustación de foie y esculpido de caviar como la de Copenhage, en las que se dedican a expedir toneladas y toneladas de CO2, el gas demonizado por ellos, a nuestra atmósfera.

Sin embargo, muchos tienen la idea de que los ecologistas son una especie de reserva moral de nuestros tiempos, ejemplos de lo que es el altruismo siendo su único interés la "Madre Tierra" (la Pachamama, para Evo Morales), hasta el punto de que sus postulados condicionan aspectos cotidianos de nuestra propia vida, así como la actuación de las empresas y los organismos públicos. No nos engañemos, el anticapitalismo, la idea de que el desarrollo económico que se produce mediante la aplicación del capitalismo es inmoral y no es equitativa, al enriquecer a unos pocos empobreciendo a otros (la famosa suma cero), está muy interiorizada y es bien recibido en parte importante de la opinión pública. El ecologismo (movimiento que ya Hayek relacionó con el socialismo) utiliza la excusa de la naturaleza, los verdes bosques y prados, los ríos de aguas claras y el aire limpio, para imponernos una agenda totalitaria, antimercado y confiscatoria de nuestras rentas. Supuestamente, se respalda en la ciencia, lo que le da una pátina de respetabilidad. Después, en la práctica, esa supuesta "ciencia" no son más que tópicos progresistas, pero, para tapar eso, toneladas y toneladas de propaganda y desinformación. Algo calcado al socialismo.

Sólo así se entiende que alguien, aunque no sean demasiados, preste atención a tonterías como la convocatoria de la organización WWF al mundo entero para apagar la luz durante una hora, de las 20:30 a las 21:30 horas de hoy para llamar la atención sobre el cambio climático. Convocatoria que efectúan año a año, afortunadamente, con escaso seguimiento y repercusión. Digo afortunadamente Sólo así se entiende que alguien, aunque no sean demasiados, preste atención a tonterías como la convocatoria de una serie de organizaciones neoecologistas al mundo entero para apagar la luz durante una hora, de 20:30h a 21:30h de hoy para llamar la atención sobre el cambio climático. Convocatoria que efectúan año a año, afortunadamente, con escaso seguimiento y repercusión. Digo afortunadamente y esperemos que siga la racha puesto que, como advierte la propia Red Eléctrica Española,
un hipotético éxito de la convocatoria del gran apagón a nivel mundial, secundada por multitud de asociaciones ambientalistas en España y apoyada por gobierno progre que padecemos e incluso alguna eléctrica como Unión Fenosa, podría tener graves consecuencias, como una gran interrupción del suministro eléctrico en España, debido a la brutal y repentina caída en la demanda. Además, para cuando volviera la demanda, con un repentino y espectacular aumento del consumo de electricidad, sería necesario utilizar medidas hidráulicas, al ser la forma más rápida de producir energía, con la consiguiente pérdida de agua, para evitar incidencias en el servicio. No sólo eso, además, el dispositivo que obligará al operador del sistema eléctrico a mantener las máquinas en funcionamiento provocará un aumento del consumo y, por lo tanto, un efecto contrario al buscado por los convocantes de esta idiotez. Pero eso parecen desconocerlo estos "genios" neoecologistas.

Los mismos que convocan estos apagones disparatados y nocivos para el medio ambiente son los que exigen al Gobierno de Zapatero que implante en España una economía planificada similar a la de cualquier régimen socialista, bajo el pintoresco nombre de
"Ley de Economía Realmente Sostenible". Que a Zapatero el cuerpo le pide esto, de eso no cabe la menor duda, cuestión distinta es el realismo y el consejo de alguno de sus innumerables asesores, quien, a buen seguro, le habrá advertido de que, en caso de aplicarse las medidas propuestas por esta gente, seguramente el número de parados en España no sería de 4,5 sino de 8 millones. Medidas plasmadas en un documento lleno de palabras evocadoras de la economía socialista como "planificación" (aparece seis veces), "implantar" o "planes" (otras 12), "obligatoriedad" (se emplea en dos ocasiones) o "fiscalidad" (otras seis veces). Su lenguaje es toda una declaración de intenciones: "respeto a los límites de los ecosistemas y alejar a nuestra sociedad de la obsesión por el crecimiento"; el nuevo modelo productivo español debería rechazar el "crecimiento económico como un objetivo en sí mismo"; centrar su modelo energético en la "eficiencia y en las fuentes renovables"; que "minimice la generación de residuos"; que "respete el principio de precaución"; y, "en definitiva, que garantice el respeto al medio ambiente y la equidad social". El totalitarismo de estos individuos se observa, sobre todo, en lo fiscal, proponiendo "instaurar el concepto de quien contamina paga en todos los ámbitos de la economía, integrando un sistema de fiscalidad verde que dirija los flujos de capital desde las actividades contaminantes a las menos o no contaminantes […] Todo ello con criterios impositivos progresivos y preferentemente directos", incrementando "los impuestos sobre los hidrocarburos y especialmente sobre las ventas minoristas y los medios de transporte más contaminantes", eliminando el tipo reducido para "productos claramente perjudiciales para el medio ambiente" y aplicar deducciones fiscales para fomentar la "ejecución de obras de mejora energética en el sector residencial, impulsar el uso de energías renovables, el transporte público, así como potenciar las actividades de I+D+i que promuevan el ahorro de agua, energético y una movilidad sostenible". Como vemos, para los neoecologistas, la economía del país debería estar intervenida hasta el tuétano, poniendo trabas gubernamentales y asfixiando aquellos sectores que no se amolden a sus dogmas roji-verdes, aunque arruinen y vayan al paro los trabajadores pertenecientes a los mismos. Por el contrario, los que cumplan con lo prescrito en dichos dogmas, deben ser mimados y subsidiados, a pesar de lo ruinosos que puedan ser y de la necesidad de inyectarles dinero público.

Aunque no es el único, el de Zapatero es el gobierno paradigmático e idóneo como para que los neoecologistas vean la esperanza de que su totalitaria doctrina se infiltre en la política diaria y la legislación de un país. Algunos pueden esperar llegar a tener tanta influencia como
Jeremy Rifkin, asesor del gobierno progre que padecemos, y de otros del mundo, quien sostiene que, si no nos pasamos a las energías verdes, estamos condenados a la extinción a finales de este siglo. En una entrevista concedida al diario "El Mundo", este agorero dice que "el objetivo es salvar nuestra especie y no sé si la ganaremos, pero si la perdemos, los humanos estamos condenados a la extinción al final de este siglo" asegura. Esta teoría se asienta en el consumo desorbitado de la energía básica de la Tierra, la fotosíntesis: "Estamos devorando la Tierra como monstruos" dado que "representamos el 0,5% de la biomasa pero usamos el 20% de la energía". O sea que somos unos parásitos, un gorgojo que chupa la sangre de la Madre Tierra. Muy en la línea del, premiado hace meses por la Generalitat catalana, Paul Ehrlich. Sí que es cierto que hay que reconocerle bastante honestidad, pues, al afirmar que somos el 0,5% de la biomasa pero consumimos el 20% de la energía, dice lo que otros neoecologistas no se atreven a decir claramente: que, según su sectaria doctrina, el ser humano es un bicho más de los que habitan la biosfera, ni más ni menos. Su dignidad no es superior ni su vida tiene un valor por encima de la de una almeja, un escarabajo un lagarto o un mono.
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domingo, 21 de marzo de 2010

LA TIRANÍA DEMOCRÁTICA


Los poderes de los gobernantes de una democracia han de estar limitados. La democracia no se puede basar solamente en el gobierno de la mayoría, pues una mayoría podría gobernar de un modo tiránico.

A veces choca la democracia con la libertad. Por ejemplo, si Luisa y Pedro deciden que Marta debe dedicar la mitad de su trabajo para ellos, la situación será perfectamente democrática, pero no tiene lugar en una sociedad libre.

La ventaja de la democracia es que facilita la alternancia en el poder sin necesidad de revoluciones bananeras o cuartelazos en forma de golpes de estado. Es decir, podríamos explicarlo de esta forma: Existe una regla básica en toda democracia, es decir, Yo, perdedor de las elecciones, acepto que tú gobiernes, resignándome a hacer una oposición pacífica, siempre que tú respetes las reglas del juego que garanticen la limpieza electoral y las libertades y derechos que a mí me permitirán gobernar alguna vez. Es obvio que si una de las partes no respeta la regla básica expuesta es que quiere gobernar de una forma totalitaria, quedando la otra parte liberada, a su vez, de respetarla –en otro caso quedaría en desventaja y forzada a acatar la arbitrariedad–, por lo que se iniciaría una fase de convivencia violenta.

Nunca la democracia puede funcionar si sus principales partidos políticos no aceptan las reglas básicas democráticas, normalmente incluidas en las constituciones.

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domingo, 14 de marzo de 2010

LOS PARTIDOS ANTIDEMOCRÁTICOS


¿Qué ocurre con los partidos antidemocráticos?, porque la libertad no sería libertad si ellos no pudieran ejercerla también. Así, algunos partidos políticos de inclinación dictatorial han disfrutado y disfrutan de las libertades democráticas; pero está claro que ello resulta aceptable sólo en cuanto no alcancen el poder, pues si lo hicieran y aplicaran sus ideologías, la democracia naufragaría.

En otras palabras, la democracia descansa en el supuesto de que la mayoría de los ciudadanos no votará a un partido contrario a las libertades; y por lo común así ha ocurrido pero no siempre. Hitler obtuvo el poder democráticamente afirmando que no iba a eliminar la Constitución, sino a interpretarla de manera más “profunda” más “generosa”, dirían otros ahora. Lo mismo está ocurriendo actualmente con gobiernos como el de Venezuela que dicen representar al pueblo y llegados al poder por medios democráticos enseguida comienzan el proceso de demolición del sistema de libertades. Estos hechos vulneran gravemente las reglas del juego democrático, sustituyen la moderación por el extremismo y la política por la demagogia.

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miércoles, 10 de marzo de 2010

Si es amigo de Zapatero es enemigo de España


La labor de Zapatero en estos seis años nos ha dejado una forma muy sencilla de detectar cuándo alguien o algo es enemigo de España y de los españoles. Si es amigo de Zapatero, si mantiene buen rollito con él, si Zapatero se muestra generoso, temeroso o apaciguador hacia él, es que es nuestro enemigo.
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El presidente del gobierno progre que padecemos no concibe la política exterior más que en términos de oportunismo y como la posibilidad de ganarse el favor y la simpatía de determinados sectores de la población. Y, coincidiendo esos sectores cuya adhesión busca con lo más radicalizado de la extrema izquierda europea, sus amistades exteriores (y sus fobias también) estarán muy claras.
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No es solo América Latina, pero esta región ha sido un puntal fundamental en la radicalización de esta política desde que Zapatero habita La Moncloa. Se pasó de defender la democracia a ser el embajador de cualquier dictadorzuelo que asomara la cabeza por allí con tal de que fuese de izquierdas (curiosamente, la izquierda chilena, bastante sensata, o incluso Lula, en un momento dado, y pese a sus bandazos, no han sido la referencia, sino... los dictadores castro-bananeros). Hoy España es el embajador en Europa del régimen cubano, vergonzosos encubridores de sus violaciones a los derechos humanos. De Chávez y su idilio con el Gobierno poco más puedo añadir que no haya dicho antes. Seguramente, desde el Gobierno pretenderán hacernos creer que desconocían las relaciones del chavismo con ETA, desveladas en el auto del juez Velasco, quien se ha sido gratuitamente injuriado desde el régimen venezolano y sus esbirros adjuntos, ante el silencio de Zapatero. Los insultos y bramidos del gorila son la consecuencia lógica de una política que se niega a defender a los españoles.
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El Hijo de la Pachamama, el traficante de drogas Evo Morales, un sujeto aún más analfabeto y bruto que el caudillo bolivariano, pero bastante más pobre, a quien se le prometió en 2006 doblar la ayuda a Bolivia, pero sólo si ganaba él las elecciones, se pasea por aquí perdonándonos la vida a los "malvados colonizadores españoles" y se lleva bajo el brazo la condonación de la deuda externa de su país con España a cambio de nada. Pero, eso sí, Honduras defiende su libertad y su democracia frente a la injerencia del castro-golpismo chavista e, inmediatamente, la diplomacia española se alinea con la Internacional Bananero-Bolivariana.
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En Oriente Medio, nos hemos ganado la triste distinción de ser el país con el Gobierno más judeófobo del mundo occidental: para nuestra diplomacia, un país democrático como Israel (realmente modélico en comparación el propio concepto zapaterista de democracia) y una banda de terroristas como Hamás son equiparables como interlocutores. En el Líbano, andamos más preocupados por los movimientos de los agentes del servicio secreto israelí que por el rearme de los terroristas de Hezbolá. Irán, socio de la Alianza de Civilizaciones. Irak, abandonado por nuestras tropas en una de las maniobras más chabacanas, populistas y antiamericanas que habrá perpetrado gobierno alguno, animando después, por añadidura, a otros países a unirse a la deserción (suerte que la escasa relevancia internacional de Zapatero hizo que esto no tuviera demasiado éxito). Por supuesto, en la construcción de la democracia en este país, España no ha pintado absolutamente nada gracias a nuestro Gobierno.
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Nada nuevo bajo el sol. El islamismo más radical es uno de los apegos de la izquierda en su odio a la libertad y lo normal era pasar de combatir el integrismo a defender una Alianza de las Civilizaciones que sabemos lo que es desde que Zapatero, junto con su amigo turco Erdogán (el nuevo "corazón de Europa", ya no en Francia y Alemania, ahora en Estambul y Ankara), se puso del lado de las teocracias y no de la libertad de expresión en su condena a las viñetas danesas: el desarme moral de Occidente, equiparando nuestras democracias a las teocrácias islámicas. Algo muy parecido, por cierto, a lo que ocurre cuando los defensores de regímenes comunistas de todo signo y pelaje intentan equiparar las violaciones de los derechos humanos que se produzcan en los mismos a los abusos puntuales y violaciones de las leyes, denunciables y perseguibles, que puedan ocurrir en países democráticos.
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¿Y qué decir de la cesión ante terroristas en los casos del "Playa de Bakio", el "Alakrana" o los cooperantes catalanes secuestrados por Al Qaeda en Mauritania (y eso que, tras la retirada de Irak, estábamos inmunes ante el terrorismo islámico)?
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viernes, 12 de febrero de 2010

"El progresismo, asesino de la libertad", artículo de José Brechner en Diario de América


Artículo de José Brechner publicado en Diario de América.

El conocido como "progresismo", aunque no sea tan grosero como el nazi-fascismo o el comunismo, sin embargo, es, quizás, una basura "intelectual" de un calibre superior a los anteriores. Es un reciclado de algunos de sus principios, capaz de ser introducido de una forma bastante menos grasienta.

Ya no son necesarios golpes de estado ni tomar el Palacio de Invierno, puesto que el progresismo ha aprendido de los errores de los anteriores, sabiendo utilizar a los instrumentos que otorgan las democracias liberales y el capitalismo para, poco a poco, ir desvirtuándolos y carcomiéndolos, mediante una labor semejante a la de la termita, para, en un horizonte de medio plazo, destruirlas, haciendo tabla rasa de los principios que las inspiran. Por qué cosa exactamente quieren sustituirlas es una incógnita puesto que el progresismo carece de entidad intelectual suficiente como para construir y proponer una alternativa. Lo importante no es el punto al que se llegue sino innovar, ya que, aunque se ignore, se nos asegura que ese punto de llegada va a ser esplendoroso. El progresismo, ante la imposibilidad, dadas sus limitaciones, de ofrecer resultados en el presente, ofrece un maravilloso futuro ante el cualquiera de las calamidades que nos cause (paro, empobrecimiento generalizado, mediocridad, incautación de una sustanciosa parte de las rentas de nuestro trabajo a través de unos altísimos impuestos,...) es un peaje necesario para alcanzar ese fin último.

Para ello necesita un estado y un gobierno enorme y con capacidad de coaccionar a sus ciudadanos coartando su libertad (al contrario del ideal liberal de un gobierno pequeño pero fuerte y con capacidad de proteger la vida, la libertad y la propiedad de sus ciudadanos frente a las agresiones de terceros) en beneficio de su supuesta "felicidad" (aunque a la persona no se le haya preguntado nunca si desea que intervengan para garantizársela). El concepto de esa supuesta "felicidad", por supuesto, lo define ese enorme Estado: los individuos, o son incapaces de saberlo por sí mismos, o, si lo saben, son totalmente irresponsables y elegirán siempre la peor opción. El progresismo entiende que el hombre, por naturaleza, es un ser irresponsable al que no se puede dejar decidir por sí mismo puesto que casi siempre lo hará causándose un mal a sí mismo, convirtiéndose en un "infeliz", o a otros, porque, esa es otra, el principal sentimiento que mueve al ser humano es el egoísmo, el cual debe ser sometido a control desde una instancia superior.

El hombre sería materia biológica, asimilable al resto de la existente en la biosfera, y cuya naturaleza se puede definir a capricho del ideólogo de turno que ocupe el poder. Centrándonos un poco en nuestro país, lo que era totalmente surrealista en 2004, ahora, en 2010 tiene casi rango de ley. ¿Puede extrañar a alguien que desde que el progresismo, encarnado en Zapatero, accedió al poder en España el Congreso de los Diputados haya llegado a debatir extender los derechos humanos a los simios, que la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, diga sin ruborizarse que el nasciturus no es humano o que un sujeto como Paul Ehrlich, que presenta al hombre poco menos que como un parasito para el planeta Tierra, reciba un sustancioso premio en metálico de la Generalitat catalana?

Esa "deshumanización" del hombre, despojándolo de su dignidad y convirtiéndolo en un ser vivo más, es también esencial para el progresismo y su visión de los derechos como una "creación" o concesión de quien ocupa el poder. Los derechos no pertenecen a la persona por el mero hecho de serlo, sino porque el Estado decide que los tiene. Por tanto, es perfectamente legítimo que el ingeniero social que, circunstancialmente, tenga el poder los defina y rediseñe a su medida, ya que, para eso ha sido democráticamente elegido, existe un beneplácito general que le autoriza a hacerlo, pudiendo pasar por encima de opiniones discrepantes que sean minoritarias. Así surgiría otra de las ideas del progresismo: la del consenso. Lo políticamente correcto se articula a través de un consenso administrado por el Estado, al igual que lo que es ley, sin obligación de subordinarse a principios superiores que permitan juzgar las normas. Para este modelo de pensamiento, las leyes y el resto de normas no se pueden poner en duda en cuanto a su legitimidad puesto que por algo son deposición de un legislador elegido por una mayoría, aunque cometan verdaderos atropellos contra libertades individuales. Se pueden poner numerosos ejemplos, desde la pretensión de aprobar leyes que crean un "derecho al aborto" (o "derecho a decidir la interrupción voluntaria del embarazo", según la jerga progresista), pasando por las que roban casi todo el fruto de toda una vida de trabajo mediante el sistema de pensiones que sufrimos, hasta aquellas que expolian nuestro patrimonio mediante brutales cargas fiscales.

Lo del expolio es también fundamental. El progresismo necesita dinero, mucho dinero, para mantenerse en el poder. Hay que subvencionar a una serie de clientes políticos que administren la propaganda progresista de cara al gran público. Hay que mantener a una importante capa de la población en una situación de pobreza controlada y unida al Estado mediante un cordón umbilical a través del cual se le suministran subsidios, llamados "gasto social" o "redistribución", que les cree la impresión de que el progresista de turno que ocupa el poder está atendiendo sus necesidades. Pretendiendo asegurarse su voto con la amenaza de que, en caso de ser desalojado del poder, estos subsidios desaparecerán, azuzando, de paso, la envidia hacia aquellos que sí han conseguido prosperar. La realidad es que van medio tirando, como se diría en el lenguaje coloquial, sin posibilidad alguna de mejorar y sin ser conscientes de que lo que reciben no es por la bondad del progresista de turno que ocupa el poder sino mediante el saqueo de las clases medias. El progresismo es empobrecedor tanto material, como intelectual y moralmente.


De nada sirve pretender mimetizarse con el progresismo para intentar hacerse perdonar por esta ideología tan zarrapatrosa y mostrenca. Hay que oponerse a él. Para resistir al progresismo los principios por los que hay que luchar están muy claros: capitalismo y libertad. Libertad individual, propiedad privada, libre empresa, no injerencia del Estado en los asuntos y negocios de las personas, reducción de su estructura a las funciones de protección de los individuos frente a abusos de terceros, rebajas fiscales, rendición de cuentas de los gobernantes a los ciudadanos, eliminación de los subsidios que empobrecen a unos y encadenan a otros y seguridad jurídica es lo que hace falta y no los anhelos por resultarle simpático al progresismo. Resultarle odioso al progresismo es el ideal. Cuanto menos progresismo, más libertad.


Merece la pena leer completo el artículo de José Brechner:

El progresismo, asesino de la libertad
Por José Brechner
Diario de América

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jueves, 11 de febrero de 2010

“Che, el argentino” y “Guerrilla”: mucho aburrimiento, muchas omisiones y mucha manipulación



Bien, hace pocos meses tuve ocasión de ver las dos películas de Steven Soderberg sobre el Che o, más bien, las dos partes de la misma: “El argentino” y “Guerrilla”. La cosa no me pintaba demasiado bien, así que, en su momento, decidí prudentemente no pasar por taquilla y esperar a verla en DVD (prestado, por supuesto). Después de ver el conjunto, en dos días consecutivos (ni que decir tiene que no me tragué las dos de golpe), creo que la decisión de no ir al cine dificilmente pudo ser más acertada. Ciertas son las connotaciones negativas que para mí tiene este personaje y que la cosa me olía a hagiografía del Che, pero antes de verlas prefería no criticarlas.

En primer lugar, habría que decir que el todo es un general aburrimiento, una sucesión de pequeñas escenas que no duran más que unos pocos segundos, muchísimas de ellas absolutamente intrascendentes y, en las cuales, si metiéramos la tijera y recortásemos metraje no pasaría absolutamente nada. La película seguiría tal cual. Seguramente, lo de dividirla en dos partes no ha sido, como se pensaba, por razones comerciales sino una decisión “de buena voluntad” de su director, Steven Soderberg, para ahorrar un martirio de cuatro horas a los sufridos espectadores. Ya de por sí, ver las dos horas de una sola de las dos se convierte en un trago sumamente complicado.

Para colmo, quien no haya leído nada sobre la Revolución Cubana o las correrías del Che en Bolivia (o, al menos, visto un documental) tendrá enormes dificultades para seguir el curso de los hechos y a buen seguro se perderá. Porque aquí no se explica absolutamente nada. El director, pretendiendo darle un aire prácticamente documental al largometraje (lo cual no está mal, pero no de ese modo), filma unos hechos "supuestamente" todos verídicos (en eso entraré luego), como si de un reportero que estuviera allí presente grabando al Che, a Fidel Castro o a Camilo Cienfuegos se tratara. Ello con una absoluta frialdad, porque las dos películas son frías como témpanos. Les falta bastante nervio y alma. Una cosa es que Soderberg quisiera por un lado recoger una parte de la cosecha de dólares entre un público que acudiría seguro a las salas sólo con el reclamo del Che y otra entre espectadores no tan proclives al guerrillero argentino o, simplemente, no demasiado interesados en su figura y otra caer en lo plomizo, intentado dar una imagen de neutralidad y equidistancia total, aunque, eso sí, omitiendo bastantes cosas pensando en los primeros, de lo cual también hablaré.

La primera película nos muestra la Revolución Cubana, la organización de la guerrilla en Sierra Maestra, los combates entre guerrilleros y el ejército de Batista, el crecimiento del Movimiento 26 de Julio, el triunfo de la revolución… y el Che está ahí en medio de todos los acontecimientos. Hasta el punto de que “Che, el argentino” más que una película sobre el Che en particular parece un filme sobre la Revolución Cubana. Curiosamente, aquí reside uno de los pocos aciertos: la divertida interpretación de
Demian Bichir como Fidel Castro, algo exagerada y sobreactuada sí que es cierto. Otro sería, dentro de las interrupciones de la trama cubana que se desarrollan en Nueva York, las imágenes de marxistas de salón embelesados ante el “buen salvaje” venido del “Tercer Mundo” para hablar ante la ONU representando a Cuba, en aquel terrible discurso en el cual amenazó con expandir la guerra y la violencia revolucionaria por toda América Latina (“un Vietnam, dos Vietnam, tres Vietnam”). Cosas que hoy en día no han cambiado.

La segunda parte, más lineal, basada en los diarios del Che en Bolivia, y sin los saltos temporales de la primera quizás remonta ligeramente el vuelo. Aquí nos enteramos un poco mejor de todo, sobre todo porque es bastante más veraz, lo cual no es demasiado difícil, aunque, igualmente, su principal característica es la facultad de provocar en quien la ve el mayor de los sopores y estar mirando constantemente el reloj.

El Che inicia su aventura boliviana tras el fracaso del Congo (Soderberg “amenaza” con dirigir una tercera parte sobre la experiencia congoleña de Guevara si las dos primeras películas logran recaudar, al menos, 100 millones de dólares), convencido de que un triunfo en Bolivia irradiaría al resto de naciones de Latinoamérica, expandiéndose la revolución por todo el continente como un reguero de pólvora. Utilizando el pseudónimo de “Miguel”, comienza a organizar el que bautiza como “Ejército de Liberación Nacional de Bolivia” formado, inicialmente, por una columna de 23 bolivianos, 16 cubanos y 3 peruanos.

No obstante, allí se encontrará con tremendas dificultades. Los campesinos bolivianos no están muy por la labor de embarcarse en aventuras revolucionarias. El país es extremadamente pobre, cierto, pero diez años antes se ha realizado una reforma agraria y los, por otra parte escasos, campesinos de la zona agreste en la que operan tienen ganas de cualquier cosa menos de perder lo poco que poseen en medio de la locura de este iluminado. Porque si dos cosas caracterizan al Che es la locura y el ser un iluminado.

Para colmo de males, ni siquiera el Partido Comunista Boliviano (decididamente pro-soviético) está por la labor de apoyarle. En una reunión secreta con su máximo dirigente, Mario Monje, éste le deja claro que ningún apoyo deben esperar del Partido Comunista, que el partido rechaza la lucha armada (en realidad, no hacía más que seguir la consigna de Moscú de no embarcarse en la “cruzada” de un verso libre, que ya en aquella época estaba en la órbita maoista en lugar de en la soviética, como el Che Guevara) y que no existían en ese momento las condiciones para una revolución. Realmente, casi todos los partidos pro-soviéticos de Latinoamérica criticaron y sabotearon el proyecto del Che, que vio frustrado su sueño de que se sumaran combatientes de toda la región a su revolución boliviana.

Con un proyecto impracticable geográfica y culturalmente, abandonado a su suerte por su camarada Fidel Castro y en medio de la ignorancia casi general sobre su estancia en Bolivia (hay que recordar que la presencia del Che combatiendo en el sudeste boliviano no fue divulgada y solo la conocieron la CIA y el gobierno de Barrientos, y, en cambio, la ignoraban muchos militantes izquierdistas de Bolivia) nuestro revolucionario y su cuadrilla de guerrilleros, pasarán cada vez mayores penurias en una zona montañosa llena de despeñaderos y ríos torrentosos de la región (escogida por él mismo, un ignorante, como en otras cuestiones, de casi todo lo referente a Bolivia), en la zona del Ñancahuazú (río de oro), entre los departamentos de Chuquisaca y Santa Cruz, fundamentalmente: el agravamiento del asma de Guevara (el ejército retiró todos los medicamentos para ese mal de los hospitales y farmacias del área de operaciones), el total desabastecimiento de viveres (en los últimos días los supervivientes de la columna estaban tan hambrientos y sedientos que comieron carne podrida de buey y algunos bebieron su orina, según sus diarios) y el acoso permanente del ejército boliviano que, además, estaba entrenado por militares y agentes del “malvado imperialismo” estadounidense, de tal forma que acabaron con los rebeldes en pocos meses. Ello hasta llegar a la captura y la ejecución, en un final muy acorde con la imagen casi santifical y solemne que se da del Che a lo largo de las dos películas: el sargento Mario Terán se ofrece como voluntario para apretar el gatillo, como queriendo tener él el honor de ser el ejecutor del mito. El propio
Benicio del Toro en su caracterización en esa escena final evoca casi más a Jesucristo que al Che Guevara. En realidad, según relató el propio Terán al por aquel entonces ministro boliviano del Interior, Antonio Arguedas, aquel día entró borracho a la escuela de la aldea de La Higuera donde Guevara estaba recluido. El Che le dijo: “Usted ha venido a matarme”. Luego preguntó por dos compañeros apresados y, con voz de mando, ordenó a su verdugo: “Serénese y apunte bien. Va usted a matar a un hombre”. Terán dio un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerró los ojos y disparó la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y comenzó a regar muchísima sangre. Después disparó la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en un hombro y en el corazón, provocándole la muerte. Aquel militar boliviano contribuyó aquel día a convertir una derrota patética en plataforma de lanzamiento de un mito mundial que, desde entonces, ha vendido millones de carteles, postales, camisetas, toallas, posavasos, tangas, tatuajes, etc..

Es esta la imagen del Che Guevara que intenta transmitir la película pese a su formato casi documental: la que evoca la famosa
fotografía tomada por Alberto Korda en 1.960, reproducida en todos estos productos (la imagen de un comunista utilizada en mercancías producidas por empresarios capitalistas… a quienes entregan su dinero consumidores comunistas), es decir, carismático, duro y rebelde, un mito, un idealista. Salta a la vista a quiénes va dirigida fundamentalmente, aunque sin desdeñar a otro tipo de espectadores, de ahí el envoltorio y celofán de riguroso documental que la envuelve no siendo más que eso: un simple envoltorio.

Realmente, el Che fue un iluminado de una exacerbada locura que ni siquiera en aquello para lo que derrochó tanto afán como fue la expansión de la muerte y la violencia se mostró mínimamente competente. ¿Qué razón hay para que un malísimo estratega de la guerra de guerrillas y un pésimo gestor cuando tuvo la oportunidad de ser nombrado presidente del Banco Nacional por el régimen castrista se haya convertido en un personaje mítico?

Dejando de lado lo cuestionable de considerarlo “héroe de la justicia social” por su labor en el gobierno revolucionario, pues esta etapa no es tratada en ninguna de las dos películas, sobre su supuesta faceta de “genio de la guerra de guerrillas”, desde luego, la primera parte cubana intenta que los entusiastas de todo el merchandising y la imagen revolucionaria socialista del Che no se queden decepcionados.

Para ello, si hay que desdeñar el papel los adversarios de Batista que luchaban contra el dictador por medios no violentos y a los que querían la derrota de la dictadura para implantar en su lugar una democracia liberal no hay ningún problema.

Tampoco en omitir que la Revolución Cubana en origen no era en absoluto comunista. Antes al contrario, el Movimiento 26 de Julio se organizó en todo el país con el fin de apoyar a la guerrilla en la sierra, mientras que en las ciudades del llano buscaban establecer alianzas con otros partidos opositores, los sindicatos, el movimiento estudiantil y la propia embajada de los Estados Unidos. Había dos sectores en el Movimiento 26 de Julio, denominados "el llano y la sierra". En concreto, en “el llano” actuaban como principales dirigentes del Movimiento Frank País, Vilma Espín, Celia Sánchez, Faustino Pérez, Carlos Franqui, Haydee Santa María, Armando Hart o René Ramos Latour, mayoritariamente demócratas liberales, no precisamente comunistas. Fidel Castro nunca había sido comunista, sino que, en un caso único, se hizo comunista una vez llegó al poder.

Por cierto, sobre el papel de Estados Unidos en Cuba por aquellos años y lo de la condición de la isla de “burdel de los yankis” durante el régimen de Batista que más de un apasionado del castrismo defiende actualmente, habría que puntualizar (aparte del dudoso gusto de calificar de “prostitutas” a las cubanas de aquella época) que el dictador no era precisamente simpático para los norteamericanos, quienes no dudaron en retirarle el apoyo logístico y vetar la venta de armas a su Gobierno. Batista fue un déspota de los más corruptos que ha conocido América Latina. Había llegado al poder tras un golpe de Estado en 1.952, en el que derrocó a Carlos Prío Socarrás, instaurando un gobierno autoritario y ladrón, enriqueciéndose enormemente tanto él como su camarilla de adláteres. El anticomunismo mostrado por Batista hizo que, en el marco de la Guerra Fría, en principio, recibiera el apoyo de Estados Unidos. Sin embargo la corrupción y las violaciones de derechos humanos llegaron a niveles tan escandalosos que comenzó a conformarse una oposición generalizada partidaria de la insurrección para desalojar del poder a Batista, del que participaron los partidos políticos de oposición, los sindicatos, el movimiento estudiantil, e incluso sectores del empresariado, los terratenientes, algunos miembros de las fuerzas armadas y el propio gobierno de los Estados Unidos, que llegó incluso a cortarle el suministro de armas, como se ha dicho más arriba. El Movimiento 26 de Julio surgió como una evolución revolucionaria del Partido Ortodoxo, de ideología básicamente nacionalista-anticomunista, buscando en todo momento articular sus fuerzas con otros sectores opositores, con el proyecto de establecer un gobierno democrático nacionalista. Tanto el ex presidente Carlos Prío Socarrás del Partido Auténtico, como la CIA, apoyaron económicamente a la guerrilla castrista en sus primeros años. Mientras tanto, Fidel Castro (que había sido un destacado dirigente juvenil del Partido Ortodoxo y que se había vuelto célebre por el intento de tomar el Cuartel Moncada en 1.952) proclamaba abiertamente sostener una posición anticomunista. Por su parte, pese a mantener relaciones estrechas con Fidel Castro y la guerrilla en Sierra Maestra, el Partido Socialista Popular (comunista) criticó la experiencia guerrillera atribuyéndole una intención “puramente aventurera golpista”.
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Pero no hay que quitar la ilusión a los compradores de camisetas del Che de que Fidel Castro y el Movimiento 26 de Julio en sus orígenes eran románticos luchadores comunistas, ni de que el papel del Che, quien sí era marxista y de los más radicales, fue fundamental en la caída del régimen de Batista. Nada de mencionar eso en la película, ni siquiera que el viraje de Castro se produjo cuando, una vez asentado en el poder, entendió que si se alineaba con el bando opuesto a aquel que lideraban sus vecinos estadounidenses, tendría el poder garantizado de por vida. La Unión Soviética nunca permitiría que su peón caribeño, su falansterio tropical, fuese desplazado. Es decir, ¡comunista por necesidad!

La toma de la ciudad de Santa Clara, su mayor logro militar, está razonablemente bien recreado, aunque la “heroicidad” de la acción de la toma del tren blindado enviado por Batista está bastante en entredicho por numerosos testimonios que indican que el conductor del tren se rindió de antemano, acaso tras aceptar sobornos.

Un momento especialmente manipulador de la primera película es cuando el Che proclama ante la ONU que “fusilamientos, sí; hemos fusilado; fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario”. A continuación se muestra la ejecución de dos desertores de la tropa castrista que se habían dedicado a robar a los campesinos y violar a sus mujeres e hijas: un fusilamiento con el que moralmente se muestre de acuerdo quien esté viendo la película. Ni que decir tiene que esta es la única ejecución que el Che ordena en las cuatro horas totales de metraje pero lo fundamental aquí es la torticera forma de hacer asimilar con normalidad al espectador el reconocimiento por parte del Che de que el castrismo se había embarcado en el asesinato y en la sangre como medio revolucionario.

Es curioso que no se toman como fuente en esta primera parte los propios diarios desde la Sierra Maestra del Che y las cartas dirigidas a su mujer en México, donde dice cosas como: “Estoy en la manigua cubana, vivo y sediento de sangre”, ”Acabé con el problema dándole un tiro con una pistola del calibre 32 en la sien derecha, con orificio de salida en el temporal derecho...sus pertenencias pasaron a mi poder” (sobre la ejecución de Eutimio Guerra en 1.957), “era en verdad lo suficientemente culpable como para merecer la muerte" (sobre el asesinato de Aristidio, un campesino que expresó el deseo de irse cuando los rebeldes siguieran su camino), "Tenía que pagar el precio" (tras matar a Echevarría, el hermano de uno de sus camaradas, en razón de crímenes no especificados). Simular ejecuciones como método de tortura psicológica también estaba entre sus costumbres. Después de tomar Santa Clara, según un ex comandante del ejército revolucionario llamado Jaime Costa Vázquez, el Che ordenó la ejecución de un par de docenas de personas, incluidos varios campesinos conocidos como casquitos que se habían unido al ejército simplemente para escapar del desempleo.

Otra omisión destacable es la orden que dio en 1.958, después de tomar la ciudad de Sancti Spiritus, a sus hombres de que asaltaran los bancos, una decisión que justificó en una carta a Enrique Oltuski, un subordinado, en noviembre de ese año: “Las masas que luchan están de acuerdo con asaltar a los bancos porque ninguno de ellos tiene un centavo en los mismos”. El mito era... un vulgar asaltador de bancos, ni más ni menos.

El Che siempre fue un convencido de que estaba plenamente facultado para robar la propiedad ajena y reasignarla a su antojo. Era un entusiasta de la expropiación sin indemnización. El impulso de desposeer a los demás de su propiedad y de reclamar la propiedad del territorio de otros fue central a la política opresiva de Guevara. En “Che, el argentino”, no obstante, se nos muestra un Guevara recto y respetuoso con la propiedad privada que, en la última escena, el paseo triunfal hacia La Habana, se indigna y reprende duramente a uno de sus subordinados por apropiarse de un lujoso coche descapotable que había encontrado abandonado, ordenándole que regrese a Santa Clara (la escala en La Cabaña no existió claro, como vamos a ver enseguida) y deje el automóvil donde lo encontró… ¡él, quien, en su vida real, se apoderó “manu militari” de la mansión de un emigrante tras el triunfo de la revolución!. Es más le dice que "aunque el coche hubiera sido del mismísimo Batista no tendrías derecho a apropiártelo". La ridícula escena termina por un “¡increible!” exclamado por el Che cuando vuelve a subir a su jeep. Desde luego, increíble sería tener unos subordinados honrados con un jefe tan salteador y aficionado al pillaje.

Pero la omisión, sin duda, más descarada es la de la etapa de Guevara a cargo de la prisión de San Carlos de La Cabaña. Allí Guevara presidió durante la primera mitad de 1.959, justo después de la caída de Batista uno de los periodos más oscuros de la revolución dirigiendo una Comisión Depuradora frente a militares batistianos o miembros de algunos de los cuerpos de la policía, algunos “chivatos”, periodistas, empresarios, comerciantes, simples sospechosos y aquellos que se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado, que se regía por la ley de la sierra: tribunal militar de hecho y no jurídico. El juez no tenía por qué ser hombre de leyes y sí, en cambio, pertenecer al ejército rebelde, al igual que los compañeros que ocupaban con él la mesa del tribunal. El Che presidía todas las vistas. En aquellos meses se fusiló diariamente hasta llegar a la cantidad de varios centenares de ajusticiados. Los fusilamientos se llevaban a cabo de madrugada, poco después de dictar sentencia y declarar sin lugar (de oficio) la apelación. Alguna noche llegaron a ser ejecutadas hasta siete personas, según testimonios. Nada de esto aparece en la película.

En resumidas cuentas, una película aburrida y soporífera en su conjunto. La primera parte, “El argentino” tendenciosa, manipuladora y todo un ejercicio de desinformación. La segunda, "Guerrilla", más veraz. A fin de cuentas, sobre las andanzas bolivianas del Che poco hay que ocultar. Poco había allí que robar y pocas ocasiones de ajusticiar. Es bastante superior a la primera pero, siendo un conjunto ambas, viene ya tarada de origen. Desde luego, no la recomiendo en absoluto a quienes quieran pasar una tarde entretenida viendo una buena película. Y mucho menos a quienes quieran conocer bien la figura del Che ya que incluso no se nos dice nada sobre los orígenes ideológicos del Che o su etapa en el gobierno castrista, en la cual este icono del “idealismo”, la “justicia” y la “rebeldía” estuvo dispuesto a entablar una confrontación nuclear con los Estados Unidos durante la crisis de los misiles de 1.962, aunque se corriera el riesgo de que la isla quedase reducida a cenizas (ni los ayatolás, vamos), una de las causas por las cuales renegó de la Unión Soviética, tras la marcha atrás y la retirada de las cabezas nucleares por orden de Kruschev, y se pasó al maoismo… siendo más tarde él mismo abandonado por el propio Fidel Castro, atado de pies y manos al Kremlin.

Para empedernidos fans de toda la mercadotecnia que rodea a este sujeto, únicamente.
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Video impagable: el protagonista de "Che, el asesino", sin respuestas

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Benicio del Toro, acorralado entre los toriles de la entrevistadora, que lo banderillea a gusto. Benicio tartamudea, se queda en blanco, no sabe cómo justificar los crímenes del Che, no conoce muchos de ellos. O dice no conocerlos.

Sólo se le ocurre a él ir a Miami a hacer apología del castrismo.
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sábado, 30 de enero de 2010

Son... incorregibles


A este paso, al pequeño y progubernamental diario de extrema izquierda "Público", el periódico favorito de Zapatero, le voy a tener que dedicar un blog entero, pero es que hay cosas ante las que no te puedes resistir a escribir y comentar.

El nuevo complemento a Educación para la Ciudadanía que, próximamente, vamos a tener gratuitamente en los colegios andaluces ahora lanza una colección de libros denominada "Pensamiento Crítico". Y, ¿cuál es el pensamiento crítico? Pues, señores, el del marxismo-leninismo, el de Salvador Allende, Friedrich Engels, Karl Marx o Vladimir Ilich "Lenin", ya saben, autor, este último, de frases cumbre como "contra los cuerpos la violencia, contra las almas la mentira", "libertad, ¿para qué?" o "la mentira puede ser una herramienta revolucionaria".

Pero lo mejor de todo es el eslogan con el que presentan la colección (que podemos ver en la imagen): "Han querido callarlos de muchas maneras. Volverán a tener voz".

Por supuesto que sí, Lenin, sin ir más lejos, no acalló a nadie (ni llenó Rusia de cadáveres, claro que no). Nunca han existido regímenes comunistas a lo largo del siglo XX, basados en las ideas de estos autores cuya voz ha sido "acallada", que han dejado un saldo de cien millones de víctimas. Ni han existido, ni han perseguido, ni ejecutado, ni encerrado en hospitales psiquiátricos o campos de reeducación a disidentes. Ni en la URSS, ni en China, ni en Europa del Este, ni en Corea del Norte, ni en Etiopía, ni en Cuba, etc. El propio Lenin, jamás planificó el exterminio de clases sociales enteras como la burguesía, la nobleza, el clero o los campesinos propietarios de tierras (los kulaks) ni el asesinato de otros comunistas que no pertenecían a su corriente bolchevique. Le obligaron a callarse y hoy "Público" le da voz por primera vez en la Historia. La lectura de sus obras, junto con las de los otros autores, será muy educativa para nuestros escolares.

Son... incorregibles.
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Karl Marx. El burgués que embarazaba a las criadas


¿Sabéis quién dijo que "la intromisión por parte de las autoridades puede agravar una crisis preexistente"?

¿Federico Jiménez Losantos? NO. ¿Margaret Tatcher? NO. ¿Ronald Reagan? NO. ¿Milton Friedman? NO. ¿Adam Smith? TAMPOCO.

No fue ninguno de los liberales mencionados. La frase pertenece a Karl Marx. Al contrario que la mayoría de los socialistas de hoy, Marx estudió economía. ¡Ahora me explico porqué Karl Marx fue uno de los primeros en declararse "no marxista!

La causa del gran éxito de Karl Marx y del marxismo no fue porque su utópica doctrina fuera viable y eficiente, que no lo es en absoluto para el género humano; sino por el hecho de que creó la teoría ideal para justificar un sistema basado en un Estado muy poderoso que utiliza la coacción violenta para garantizar su aplicación, además de controlar, de paso, todas las facetas de la vida del ciudadano y robarle su Libertad. Por el contrario, al Liberalismo le cuesta mucho prosperar sin una teoría sistemática equivalente, o sea, sin una teoría consistente e integrada en un sistema social nuevo que se blinde frente a los ataques de ideologías liberticidas.

“Proletarios de todos los países del mundo, ¡perdonadme!”. Esto se podía leer, al día siguiente a la caída del muro de Berlín, en la base del monumento a Karl Marx, ese hipócrita burgués que embarazaba a las criadas proletarias. En este caso el calificativo de burgués no lo digo por despreciar a los empresarios o emprendedores tal como lo hacen denostadamente los liberticidas. Porque la burguesía, con la ayuda de la economía de mercado y el consiguiente esfuerzo en desarrollar las tecnologías aplicadas a los medios de producción, es la que ha logrado sacar de la miseria a millones de personas. Mis críticas se refieren a esos hijos de familias acomodadas, tipejos hipócritas como Karl Marx, Ernesto Ché Guevara, Fidel Castro y muchos otros niños malcriados cuya infancia fue maravillosa gracias a la riqueza de sus padres antes de arruinarse y luego les da por ser revolucionarios pretendiendo que se reparta a la fuerza las rentas de otros.

Algún ciudadano que había estado prisionero tantos años al otro lado del sanguinario muro de Berlín debió pensar que ni siquiera Marx podría seguir siendo marxista tras comprobar los desastres de la aplicación real del socialismo extraído de sus teorías. Teoría cuya puesta en práctica ha facilitado la mayor experiencia de miseria y terror que ha conocido hasta ahora el ser humano. En eso consiste la materialización de la utopía socialista y en eso consiste la pesadilla que algunos descerebrados liberticidas están encabezonados en hacerla viable de nuevo en este siglo.
Lodicecincinato.tk

martes, 19 de enero de 2010

Chávez, una amenaza real











No se pierdan este escalofriante documental de 30 minutos de duración, realizado en 2006, dividido en cinco partes. El video nos ilustra sobre las líneas a seguir por Chávez en su alocada carrera liberticida y antiimperialista para la construcción de un régimen socialista y hoy, como no podía ser de otra forma con el proyecto radical-populista chavista, todo está bastante peor que aquel año, tanto para la población venezolana como para los países vecinos que no han sucumbido a su expansionista política.

Lo último en este camino al socialismo, aparte del racionamiento de luz y agua (las "duchas comunistas"), ha sido la devaluación del 50% del valor del bolivar como forma de rapiñar, por parte del régimen, la poca riqueza que va quedando en el sector privado y terminar de convertir al pueblo venezolano en una sociedad encadenada a su poder. Poco después de la devaluación, la pasada semana, Chávez procedió al cierre, durante 24 horas, de 1.031 comercios por subir, según él, los precios, anunciando así mismo la expropiación de la cadena de supermercados Éxito, que será sustituida por la cadena estatal Comerso, acusándolos de "remarcar los precios" y de "especuladores". Para ello, el caudillo bolivariano apeló a los militares y las organizaciones populares, dando muestras de lo necesaria que es, para este sujeto, la confrontación y el buscar constantemente enemigos a los que culpar de los males de la mayoría: "Algunos burgueses, oligarcas (...) están diciendo que por las medidas anunciadas el viernes ellos tienen que incrementar todos los precios. ¡De ninguna manera lo vamos a aceptar!"; "El Gobierno debe defender al pueblo y el pueblo debe defenderse a así mismo"; "Les vamos a quitar sus negocios y se los vamos a dar a los trabajadores (...); yo les agradezco mucho que ustedes hagan lo que tienen que hacer para permitirme recuperar sus negocios, como les agradezco a los banqueros ladrones".

En realidad, quienes Chávez llama "especuladores" lo único que están haciendo es repercutir en los precios la cantidad que ahora tienen que pagar (el doble) por adquirir los productos que venden, gracias a la brutal devaluación impulsada por el Gorila, quien, ahora, busca la excusa para expropiar estos negocios. Todo el tejido empresarial de Venezuela está en camino de pasar a manos del chavismo y sus adláteres, con lo que eso supondrá: miseria y más miseria, menos para los capitostes del régimen.
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Chávez y el devastador camino hacia el socialismo. Por Juan Ramón Rallo
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Este anormal, cada vez más cerca de la demencia absoluta:

Chávez: El terremoto en Haití lo causó "una prueba de la marina de EEUU". ABC

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