Mostrando entradas con la etiqueta Empleo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Empleo. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de marzo de 2012

Socialistas de derechas





Durante muchos años he reprobado al gobierno socialista de izquierda capitaneado por el manirroto y sectario Zapatero. Mi bitácora es la evidencia de ello. Ahora gobiernan otros, los socialistas de derechas, a los que también hay que vigilar.


Siempre criticaré al gobierno de España cuando se lo merezca, sin importarme el color o pelaje que tenga. En eso consiste ser independiente. Yo no tengo incrustado en la cabeza un chip que me dicte la consigna del partido. Yo no soy otro zopenco de esos que dicen “estos son de los míos” y le importa un carajo lo que hagan puesto que lo hacen los de su cuerda. Es lamentable que la ciudadanía no sea independiente y crítica, sino todo lo contrario: aborregada y sumisa. 

Yo, y otros anarco liberales como yo, no estamos  dispuestos a que ni el rancio socialismo de izquierdas, ni ese estúpido socialismo de derechas que tanto gusta a Rajoy y a su comparsa, causen más agonía a esta gran Nación. España necesita una regeneración institucional y económica que refuerce el Estado de Derecho, la separación de poderes y dé nuevos bríos a la actividad productiva; o dicho de otro modo, España necesita abandonar de inmediato la senda socialista sea ésta roja o azul.


Disponéis de más vídeos en:

jueves, 13 de mayo de 2010

Por una vez hace algo... pero se queda corto


David Cameron ya es primer ministro del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y llevo varios días bastante british, la actualidad mandaba. Habrá que ver qué pacto ha firmado con Nick Clegg pero, de momento, dejar reposar el asunto.

Ahora lo importante es nuestro país, España, y lo que tenemos encima. Zapatero, ayer, nos dio una dosis de realidad en el Congreso de los Diputados. Este hombre nos va a hacer responsables a la fuerza y terminará haciendo fosfatina algunos de los mitos construidos por la izquierda socialdemócrata y la derecha socialista. Ha tenido que llegar al Gobierno alguien de su suma incompetencia para que algunos vean la luz.

Señores, no seamos demagogos. En nuestro país, o hay recortes o vamos al abismo griego, a que nos rescaten y a que tengamos que ceder casi toda nuestra soberanía a otro país (como Grecia con Alemania) o a la Unión Europea (más de la que ya de por sí tenemos cedida). Algo bueno debía tener esta institución y la presidencia de turno que llevamos. Por primera vez, nuestro derrochón se ha visto fiscalizado y puesto bajo lupa en su proceder. Y no sólo bajo la de Europa. El propio Barack Hussein Obama, presidente de los Estados Unidos de América, se ha mostrado muy preocupado por la situación de España y las repercusiones de la misma a la UE y le ha enviado, desde la Casa Blanca, un rapapolvo a nuestro iluminado particular, instándole a frenar el derroche de dinero público, cerrar el agujero en las cuentas del Estado y aprobar un plan de recortes en el Estado del Bienestar para evitar la suspensión de pagos del país y su posterior rescate.

Entre otras medidas, Zapatero ha anunciado, y eso que ya estábamos en fase de "recuperación", la reducción de un 5% en el sueldo a los funcionarios, congelación de las pensiones y bajada de las transferencias a las Comunidades Autónomas, medicamentos más caros y fin del cheque bebé o reducción de más de 6.000 millones en inversión pública.

.
Ha estado bien la reducción de ayudas a dictadorzuelos y caudillos sinvergüenzas y corruptos del Tercer Mundo pero, aún así, es corta. Deberían cortarse de raíz. Los 600 millones de euros de la "Ayuda al Desarrollo" que prevé ahorrar el Gobierno no suponen ni el 20% del total anual. De hecho, sin subvenciones y ayudas a dictadores bananeros y colectivos como los homosexuales de Zimbabue, el Estado se ahorraría 30.000 millones de euros de una sola tacada. Millones de euros que permitirían el no tener que cargarlos sobre nuestras espaldas en forma de IRPF, IVA, impuestos especiales (gasolina, alcohol, tabaco...) o Impuesto de Sociedades. Pero es que, con Zapatero, tener que financiar a ciertos colectivos es algo similar a la cruz con la que hubo de cargar Jesucristo Nuestro Señor, camino del Gólgota, para redimirnos de nuestros pecados, de eso no nos libraremos hasta mandarlo al paro en las urnas.

Y no sólo debieran eliminarse las partidas destinadas a esto. De paso, eliminar ministerios inútiles y absurdos como el de la Sra. Aído, suprimir altos cargos y dejar de subvencionar a artistas y miembros de la farándula, a colectivos del lobby gay y feminista radical, a nacionalistas separatistas y a sindicatos despreocupados de la situación de paro de tanta gente.

No ha faltado cierta demagogia al tratamiento de la noticia, por otro lado, en Libertad Digital, hay que decirlo, así como por parte de la oposición. Esto no cambia de la noche a la mañana sólo con sustituir a ZP por Rajoy. Posiblemente, con un hipotético gobierno de Don Mariano estaríamos puede que sólo un poco mejor, sus ministros no serían tan inéptos como los de Zapatero e incluso alguno de ellos no tendría como principal preocupación el supuesto "sexismo" de algunos cuentos infantiles. Pero la derecha socialista de este país tiene también su cuota de culpa en la situación a la que hemos llegado. Para una vez que quienes nos mandan hacen algo bien, aunque sea muy poquito, es probable que Rajoy y los suyos a lo que se dediquen sea a tratar de desgastarlos de cara a su interés electoral. El liberalismo no es el culpable de la crisis económica que sufrimos, puesto que aquí nunca se ha aplicado. El propio Aznar es liberal AHORA, años después de abandonar el gobierno. La derecha política española nunca ha sido liberal (o "neoliberal", como gusta decir a nuestros progres, el "neo" que no falte).

La ineptitud y mendacidad del Gobierno de Zapatero es clara como el agua pero también es cierto que nunca hemos llegado a ser totalmente conscientes de esta falacia que supone el llamado "Estado del Bienestar": el robo y el latrocinio legalizado de una parte de los frutos de nuestro trabajo para que el Estado le dé el fin que le venga en gana y para que, después de jubilarnos, nos arroje las migajas y las sobras de lo que, previamente, nos ha sisado. El Estado debería garantizar unas prestaciones mínimas para situaciones de necesidad, pero el sistema de Estado del Bienestar, aparte de ruinoso, es una auténtica y soberana mentira. Es la forma en que el planificador estatal decide cómo nos va a devolver una pequeña parte del gran todo que nos expolia.

Desmantelarlo de golpe sería también un desastre, habiendo creado tantos dependientes de él, pero no hay que olvidar, aunque se reconozca el buen hacer de los gobiernos de Aznar en materia económica, que saneó el desastre de las cuentas públicas que dejaron los últimos de González (entre otras cosas volvieron a dejar con suparavit el sistema de Seguridad Social), el que, involuntariamente, quizás, a la vez, cebaron el Estado de Bienestar, alimentaron a ese monstruo que incauta una parte sustancial de nuestra riqueza a cambio de las migajas del pastel. Pese a tener un gobierno de derecha, la gente olvidó muy pronto los tiempos en que el inefable Pedro Solbes, allá por 1995, aconsejaba a los españoles que suscribieran un plan privado de pensiones ante la inminente quiebra de la Seguridad Social, a la que, sin duda, nos llevaba Felipe González, y volvió a sumirse en el sueño socialista, una droga que narcotiza muy fácilmente (y, en España, con suma facilidad), de que el Estado les iba a hacer eternamente felices.

La fiesta se acabó hace tiempo y a cada uno nos toca vivir según nuestra posibilidades. Ni un euro por encima de lo que cada cual podamos gastarnos.


Lista de los recortes anunciados por el presidente del Gobierno
LIBERTAD DIGITAL
EFE

La relación de medidas anunciadas por Zapatero es la siguiente:

- Reducción de las retribuciones del personal del sector público en un 5 por ciento de media en 2010 y congelarlas en 2011. La rebaja será proporcional a los ingresos.

- Reducción en un 15 por ciento del sueldo de los miembros del Gobierno.

- Se suspende para 2011 la revalorización de las pensiones, excluyendo las no contributivas y las mínimas.

- Eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial previsto en la ley 40/2007.

- Eliminación del "cheque-bebé" de 2.500 euros a partir del 1 de enero de 2011.

- Adecuación del número de unidades de los envases de medicamentos para ajustarlo a la duración estandarizada de los tratamientos. Se podrán dispensar unidosis mediante el fraccionamiento de los envases.

- Reducción del precio de aquellos medicamentos no genéricos excluidos del sistema de precios de referencia.

- La ayuda oficial al desarrollo se reducirá entre 2010 y 2011 en 600 millones de euros.- Se prevé una reducción de 6.045 millones de euros entre 2010 y 2011 en la inversión pública estatal.

- Previsión de un ahorro adicional de 1.200 millones de euros por parte de las Comunidades Autónomas y entidades locales.

- Las solicitudes para dependencia tendrán que resolverse en seis meses y se eliminará la retroactividad.

Todas estas medidas serán aprobadas el próximo viernes por el Consejo de ministros para su entrada en vigor inmediata.
.
.

jueves, 22 de abril de 2010

Aído pretende llevar el feminismo radical a las relaciones laborales

Es algo muy habitual entre los progres pensar que determinados colectivos (minorías religiosas, inmigrantes, homosexuales, mujeres,...) son incapaces de valerse por sí mismos y de conseguir nada si no es estando bajo su tutela. Por desgracia, ya, en el país de chirigota que están diseñando Zapatero y sus progres, ciertas noticias no son motivo de sorpresa: Bibiana Aído, ministra de Igualdad, la ignorancia y el analfabetismo hechas persona, pretende llevar la ideología feminista radical a la reforma laboral que (supuestamente) están negociando el gobierno progre que padecemos junto con la patronal y los sindicatos subvencionados.

En una nueva ofensiva intervencionista y liberticida en el terreno empresarial, el documento de trabajo elaborado por el departamento ministerial que dirige el inefable Celestino Corbacho, incluye varias medidas para
obligar a los emprendedores a contratar mujeres, poniendo en un segundo plano la profesionalidad como factor clave para incorporar trabajadores a las compañías. Es de recordar que el Ministerio de Trabajo no es la primera vez que absorbe las peculiares teorías de Aído. Hace varias semanas, la Secretaria General de Empleo, Maravillas Rojo, hablaba del efecto positivo de la crisis económica, al haber conseguido que el paro masculino supere al femenino. Cada 22 de febrero, se convocan actos en los que lanzan mensajes propagandísticos con motivo de la celebración del "Día Europeo de la Igualdad Salarial", proclamándose la falacia de que las mujeres tienen sueldos inferiores a los de los hombres por el machismo imperante en la sociedad.

En concreto, esta totalitaria medida estaría destinada a los contratos en prácticas: si una empresa quiere contratar empleados en prácticas, deberá tener el mismo número de chicas que de chicos con una edad comprendida entre 21 y 24 años. Todo ello sin despedir a ningún trabajador, ya que el Ejecutivo prohíbe que los nuevos contratos de formación "conlleven efecto sustitución". Es decir, si contrata a un chico, forzosamente deberá contratar a una chica para no romper la paridad. Más aún, una vez que el trabajador supere el proceso de aprendizaje, el empresario tendrá una mayor bonificación del sector público si decide contratar a mujeres, desapareciendo incluso el criterio de paridad, siendo más barato contratar a una chica que a un chico.

Lo dicho: una chica joven parece ser que, para estos ingenieros sociales, es incapaz de conseguir un empleo, si no es forzando coactivamente al propietario de una empresa privada a contratarla. Según estos iluminados, si es un empresario masculino, su machismo (obviamente, si es un hombre, será machista, más aún en cuanto que, al no ser Zapatero y, peor, ser un emprendedor, no será ni rojo, ni utópico, ni feminista, ni justiciero de las mujeres) le llevará a no contratar a una mujer aunque esté mejor cualificada que un hombre, optando siempre, en ese caso, por el segundo. Parece una idiotez, pero es la peculiar ideología de estos sujetos, que impregna hasta la médula al gobierno más inepto, extraño y pintoresco que, no sólo España, sino Europa entera habrá conocido en décadas. Es el ideario, por ejemplo de Salgado, esa incompetente criatura, balbuceante en la tribuna del Congreso mientras defendía su proyecto de Presupuestos Generales,
quien achaca las críticas a su inutilidad al "machismo".
.
.

sábado, 6 de marzo de 2010

Por favor, una Margaret Thatcher para España, ¡ya!


Así dice Emilio J. González
en un artículo publicado el pasado miércoles en Libertad Digital, un sentimiento compartido por mí desde hace bastante tiempo.

Echando un vistazo a la situación del Reino Unido antes de 1979, antes de la victoria electoral de Margaret Thatcher, el panorama no era muy distinto del que tenemos hoy día en España. Cuestión aparte el hecho de que el gobierno laborista de James Callaghan estuvo a punto casi de convertir al país en un satélite soviético "de facto" (bueno, nosotros hoy somos los embajadores en Europa de Chávez y los hermanos Castro), éste llevó al Reino Unido a un estado de bancarrota virtual en 1976 cuando un colapso en el valor de la divisa obligó al gobierno a negociar un préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), una cosa inaudita en un país desarrollado. Las demandas salariales de los sindicatos llevaron a huelgas endémicas y un hiperregulado mercado de trabajo colocaron el desempleo en niveles de record. En aquellos años, era más fácil conseguir subvenciones que empleo. Los allí conocidos como trade unions, aquí sindicatos subvencionados, compartían con los que sufrimos en España la misma brabuconería hacia todo aquel que pueda poner en duda el mito de que son los responsables de la mejora en el bienestar de los trabajadores. La principal diferencia, eso sí, era que los trade unions británicos estaban tan crecidos que le montaban huelga tras huelga a sus afines ideológicos en el gobierno mientras que aquí ni eso necesitan con Zapatero. El presidente del gobierno progre que padecemos tiene tanto miedo a que le convoquen una huelga general, que hacen y deshacen a su antojo (Candido Mendez, secretario general de UGT, casi puede considerarse el vicepresidente cuarto del Gobierno).

Pero no nos engañemos. En España, ahora mismo, no hay nadie, ni a la izquierda ni a la derecha, con los arrestos suficientes para hacerles frente (si alguien piensa en Rajoy que se olvide rapidamente), tal y como lo hizo la Dama de Hierro en los 80, convencida del freno al progreso económico, al empleo y al binestar que suponían. Lanzan campañas como esta, rozando el ridículo, con total tranquilidad de que nadie les va a echar en cara cómo están condenando a millones de personas al desempleo y a un cada vez más agudo empobrecimiento:




Tener asociaciones patronales subvencionadas es tan absurdo como tener sindicatos subvencionados (unos y otros deberían financiarse con las cuotas de sus afiliados). Sobre todo si las primeras o no hacen propuestas que ayuden a mejorar el mercado de trabajo o, cuando tienen alguna idea, la retirán en cuanto empieza a bramar la trompetería sindical. Es lo que ha ocurrido con la idea, planteada y retirada en menos de 24 horas, de una modalidad contractual dirigida a los jóvenes menores de 30 años, con una duración de seis meses prorrogable a un año y sin indemnización por despido, con una remuneración equivalente al salario mínimo interprofesional, similar al existente en Francia.

Dígame cualquiera lo que quiera o tenga los prejuicios que quiera, pero este modelo de contrato es bastante interesante para los jóvenes que buscan su primer empleo (sean licenciados universitarios o provengan de la formación profesional) como forma de empezar a conseguir y acumular una experiencia laboral que permita aspirar a mejores condiciones en el futuro. Yo mismo, hablando personalmente, ya hubiera querido tener esas condiciones cuando empecé a trabajar como aprendiz de mi profesión actual (no cobraba apenas nada y de derecho a indemnización por despido ¡ni hablemos!). Que no hay derecho a cobrar si se es despedido... ¿acaso alguien piensa que una empresa despide trabajadores poe el mero placer de despedir? O que, en el supuesto de que esté satisfecha con la labor de ese trabajador, precisamente, no será su intención deshacerse de él sino, todo lo contrario, retenerlo ofreciéndole unas mejores condiciones

Cándido Mendez dijo que esperaba que esta idea se sepultara bajo toneladas de piedra (no especificó si mediante una obra del costoso e inútil Plan E). Estos señores parecen tener un terror patológico a que cualquiera decida libremente si desea o no aceptar un contrato de trabajo (quizás, sus temores se deben a que, si cunde el ejemplo, puede que la gente termine percatándose de que la "labor" de los sindicatos es innecesaria y muchos de los actuales liberados tendrían que ponerse a trabajar, ¡qué horror!). No parecen entender o, en caso de que lo entiendan, su sectarismo ideológico les impide reconocerlo que son las altas indemnizaciones por despido previstas por nuestra legislación laboral las que dificultan a los jóvenes sin experiencia laboral conseguir su primer empleo. Seguramente, para los sindicatos, es preferible que un joven esté desempleado, tras terminar su formación, a que tenga la posibilidad de empezar su vida laboral aceptando una modalidad de contrato menos exigente que las existentes en épocas de crecimiento económico (lo que ellos llaman "contratos basura"). Pero esto no gusta a los sindicatos y con ellos hemos topado. Y no hay más que hablar.

Volviendo a Margaret Thatcher, ésta, una líder política con una valentía de las que ya no hay, tuvo que adoptar medidas enormemente impopulares pero necesarias para remontar la situación que se encontró, venciendo todos los pulsos que le plantearon los trade unions, entre ellos, la huelga minera de 1984-85. Los comienzos de su mandato fueron enormemente duros pero sus medidas consistentes en reformas sindicales, privatizaciones, desregulaciones y fuertes medidas anti-inflación, y un control del gasto público crearon, a finales de los años 80, mejores expectativas económicas para el Reino Unido de lo que habría parecido posible cuando llegó al cargo de Primera Ministra en 1979.

Al final de su mandato, en 1990, podía presumir, con bastante razón, de haber liberado a los trabajadores de la servidumbre a que los tenían sometidos las mafias sindicales en el país donde se inventó el sindicalismo, de haber convertido al Reino Unido en el único país del mundo donde hay más accionistas de grandes empresas que trabajadores sindicalizados y de haber reducido a la mitad los impuestos sin afectar las finanzas públicas.

¿Y quién asegura que eso no sería posible en España si no fuera por la escasa valentía de nuestros políticos?
.
.

sábado, 30 de enero de 2010

Más años trabajando, menos pensión


Que trabajador y empresario acuerden ambos libremente una jornada laboral de hasta un máximo de 65 horas semanales no es lícito, como dejó sentado el Parlamento Europeo en diciembre de 2008, pese a la aprobación de todos los ministros de Trabajo salvo (cómo no) el de España. Es cierto que no sólo fue el grupo socialista sino que a ello se sumó con entusiasmo el popular. Tal para cual: si yo quiero trabajar no 65, sino 70 u 80 horas semanales, ganar un alto sueldo por esas horas y cotizar más ¿Quién es un burócrata planificador para ponerle vallas al campo y no permitirmelo? En un contrato dos partes deciden y nadie puede ponerle restricciones a una de esas dos partes sobre lo que quiere ofrecer a la otra. Y es un craso error pensar que la empresa entonces obligaría al trabajador puesto que el mercado de trabajo se rige, como todos por la oferta y la demanda. Ninguna empresa puede obligar a un trabajador a nada.

Pero, dejando aparte estas consideraciones, en cambio, obligarte a trabajar hasta los 67 años sí que es lícito. Y reducir la prestación que vas a percibir después de tu jubilación, derecho que te has ganado por las cantidades que, en forma de cotización a la Seguridad Social, han detraido de tu salario para que el Estado pueda pagar las pensiones actuales, es igualmente lícito. Con estos "defensores del trabajador" no hacen falta enemigos.

En ello consiste, básicamente, lo aprobado este viernes en el Consejo de Ministros del gobierno progre que padecemos. En primer lugar, se trata de retrasar la edad de jubilación desde los 65 a los 67 años de forma progresiva a partir de 2013 hasta el año 2025. En segundo, según el texto aprobado, que "el cálculo de la pensión debe realizarse sobre los periodos de cotización real, sin que el procedimiento pueda añadir o restar sin justificación periodos o bases de cálculo". Más claramente, que el cálculo de la pensión a percibir se realice sobre toda la vida laboral, en lugar de los actuales 15 años, lo que, según los expertos, podría reducir la prestación hasta en un 30% de media. Por si no fuera suficiente con la brutal subida fiscal provocada por el fin de la deducción de los 400 euros.

¿Recuerdan la demagogia que, recurrentemente, lanzaba en su día Felipe González y, más recientemente, Zapatero sobre la intención del PP de rebajar las pensiones? Antes de las últimas Elecciones Europeas, por ejemplo, mediante una carta firmada por el candidato socialista Juan Fernando López Aguilar y el propio Zapatero.

La ineptitud y mendacidad del Gobierno de Zapatero es clara como el agua pero también es cierto que nunca hemos llegado a ser totalmente conscientes de esta falacia que supone el llamado "Estado del Bienestar": el robo y el latrocinio legalizado de una parte de los frutos de nuestro trabajo para que el Estado le dé el fin que le venga en gana y para que, después de jubilarnos, nos arroje las migajas y las sobras de lo que, previamente, nos ha sisado. El Estado debería garantizar, en virtud de su obligación de salvaguarda de la vida y la libertad de los ciudadanos, unas prestaciones mínimas para situaciones de necesidad pero el sistema de Estado del Bienestar, aparte de ruinoso, es una auténtica y soberana mentira. Es la forma en que el planificador estatal decide cómo nos va a devolver una pequeña parte del gran todo que nos expolia.


El Gobierno roba a los pensionistas
Pablo Molina
Libertad Digital

El sistema público de pensiones es un latrocinio oficial que justifica sobradamente la necesidad de destruir el llamado Estado del bienestar. La culpa la tienen, en primer lugar, los beneficiarios del sistema, que a estas alturas siguen siendo incapaces de exigir a los políticos el derecho a manejar sus propias finanzas para utilizar el dinero aportado durante su vida laboral en la forma que estimen oportuno una vez alcanzada la edad de jubilación.

No se dan cuenta de que el Estado les roba y que, cuando ya no son útiles para la actividad productiva, les sigue manipulando con abundantes dosis de demagogia en función de los cálculos electorales del partido en el poder.

El Gobierno no concede ninguna pensión. Por el contrario, lo que hace es robar la mayor parte de lo acumulado por el beneficiario a lo largo de su vida para dejarle unas migajas que, encima, raciona a su antojo decidiendo a qué edad puede o no dejar de trabajar y cuánto debe percibir hasta su muerte.

Sólo hay que hacer unos cálculos sencillos para percibir las dimensiones del desfalco. Considerando una pequeña aportación mensual de 80 euros a la Seguridad Social, una persona que haya trabajado toda su vida, por modesto que haya sido su empleo, ha acumulado a los sesenta y cinco años del orden de cuatrocientos mil euros (a un interés compuesto del 5%, descontada la inflación, que es también una tasa más que razonable en una inversión a largo plazo). Ese capital acumulado le permitiría cobrar una pensión de mil quinientos euros hasta los noventa años, y eso en caso de que no quisiera rescatar el total del dinero ahorrado. Pues bien, la inmensa mayoría de los trabajadores jubilados perciben menos de la mitad de ese dinero y, además, tienen que vivir con la zozobra constante de no saber qué van a cobrar al año siguiente o si va a haber dinero suficiente en la caja del Estado para pagarles esa miseria.

El llamado Estado del bienestar es una estafa monumental y el sistema público de pensiones el mecanismo más injusto e insolidario que jamás ha concebido el ser humano. Por eso hay que criticar a Corbacho y enviar a este Gobierno al lugar que recomendó en su día el secretario general de la UGT madrileña, pero sin olvidar que el verdadero enemigo de los jubilados es el actual sistema de previsión social. Y si preferimos seguir concediendo a los políticos el poder de decidir sobre nuestra ancianidad, entonces no nos quejemos. A trabajar hasta los ochenta años para el Gobierno y punto en boca.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.
.
.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Parafraseando a Ronald Reagan



Después de que Zapatero anunciara el jueves por enésima vez (a ver cuándo toca la próxima) el fin de la crisis económica, afirmando que España crecerá "con carácter inminente", cogiendo un "tren" que "aumentará su velocidad hasta adquirir la necesaria para recuperar la creación de empleo". (en la línea de todas sus "predicciones", propias de un futurólogo o un echador de cartas, a lo largo de este año: en abril que era muy probable que "lo peor haya pasado ya"; en mayo que "el deterioro de la economía española está tocando fondo"; en junio que "lo peor de la crisis ha pasado ya"; en agosto que "la fase más cruda de la crisis ha pasado ya"; en septiembre que "la fase más aguda de la crisis la hemos dejado atrás" y en noviembre que "lo peor de la crisis ha pasado"), Esperanza Aguirre ha tenido este viernes la ocasión, en la Asamblea de Madrid, de, parafraseando al gran Ronald Reagan (cuya defunción de sus ideales anunció el propio Zapatero a bombo y platillo en enero, embargado por el entusiasmo de la toma de posesión de Obama), recordar lo evidente: la recuperación no vendrá de la mano del gobierno progre que padecemos pues su presidente (aunque esto no lo dijera explicitamente la presidenta de la Comunidad de Madrid) en modo alguno está preocupado por la misma ni tiene interés alguno en encontrar soluciones. La crisis es, para él, una ocasión inmejorable para hacer ideología, implantando su proyecto radical-populista de ingeniería social de cara a modelar su soñada "sociedad socialista". Es una lástima que el resto de miembros del PP no hablen tan claro.

Preguntada por la portavoz de IU, Inés Sabanés, sobre los recursos públicos destinados a los desempleados, la presidenta recalcó que "los parados quieren un empleo, no un subsidio". "Y los empleos los crean los empresarios y ustedes siguen manifestándose contra los empresarios, mostrado su desprecio a los parados", indicó Aguirre, quien acusó además a la bancada de la oposición de ir de la mano de "sus compañeros de viaje los sindicatos" en una estrategia donde tienen "más interés en que mantenga su puesto su de trabajo una sola persona que tengan empleo 4 millones de personas que quiere recuperar el suyo", consideró.

Asimismo, recordó las palabras de un joven que en el Congreso de los Diputados arremetió recientemente contra los sindicatos: "Causa tristeza y pena que los sindicatos en vez de dedicarse a los defender a los desempleados, se dediquen a bailarle el agua a Zapatero. Parece que se le ha olvidado que en las comunidades donde gobiernan hay cuatro veces más parados que en la Comunidad de Madrid", añadió.

En efecto, "recesión es cuando tu vecino pierde su empleo, recesión es cuando tu pierdes el tuyo y recuperación es cuando Zapatero pierde el suyo", sólo cuando el presidente del gobierno progre que padecemos abandone su cargo habrá alguna esperanza de recuperación. El problema es si Rajoy y el resto de actuales dirigentes del PP están dispuestos a plantear la necesidad de una política de austeridad en el gasto público como la que ellos mismos llevaron a cabo a partir de 1.996, y que tan buenos resultados dió, o si se mostrarán temerosos ante el populismo de la orgía derrochadora zapateril, pese a sus nefastas consecuencias.