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sábado, 5 de junio de 2010

Seis años sin Ronald Reagan

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Tal día como hoy, hace seis años, Ronald Wilson Reagan nos dejaba, a la edad de 93, en su residencia de Bel Air (California).

¿Qué voy a contar que muchos no sepan?

Posiblemente, por encima de su política de confrontación con la URSS y la victoria en la Guerra Fría y por encima de las medidas liberalizadoras en el terreno económico y que sacaron de la crisis y el sopor a EE.UU., lo más importante fue que consiguió que los estadounidenses volvieran a creer en los ideales de la Revolución Americana que protagonizaron los habitantes de las trece colonias a finales del siglo XVIII, basados en libertad individual y cristianismo.

Justo ahora, estos valores parecen haber entonado el canto del cisne en los EE.UU. a lo largo de esta década, con Obama como encargado de dar la puntilla final. Pero, aunque esta nación moralmente no sea ni la sombra de lo que fue, a partir de noviembre habrá que ver si quedan esperanzas.

Aquí dejo a los lectores un vídeo bastante emotivo de los realizados como homenaje y la antología más completa que he conseguido reunir de sus citas más célebres:



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"A veces me he preguntado qué aspecto tendrían los Diez Mandamientos si Moisés los hubiese pasado por el Congreso de los EE.UU."

"El gobierno es como un bebé. Un canal alimenticio con gran apetito en un extremo y ningún sentido de la responsabilidad en el otro".


"El gobierno no puede resolver el problema. El problema es el gobierno".


"El gobierno no soluciona problemas; los subsidia".


"El mostrador de un funcionario es lo más cerca que estaremos de la eternidad en vida".


"El propósito de la política de bienestar debería ser la eliminación, tanto como sea posible, de la necesidad de tal política".


"El tamaño del presupuesto federal no es un barómetro adecuado para medir la conciencia social o el interés caritativo".


"La diferencia que hay entre una democracia y una democracia popular es la misma que existe entre una camisa y una camisa de fuerza".


"La historia enseña que las guerras comienzan cuando los gobiernos consideran que el precio de la agresión es bajo".


"La visión gubernamental de la economía puede resumirse en unas cortas frases: si se mueve, póngasele un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlese, y si no se mueve más, otórguesele un subsidio".


"No existen cosas tales como límites al crecimiento, porque la capacidad humana de inteligencia, imaginación y asombro no tiene límites".


"Se supone que la política es la segunda profesión más antigua de la Tierra. He llegado a la conclusión de que guarda una gran semejanza con la primera".


"Un comunista es alguien que ha leido a Marx. Un anticomunista es alguien que ha entendido a Marx".


"Una recesión es cuando tu vecino pierde su empleo. Una depresión es cuando tú pierdes el tuyo. Y recuperación es cuando Jimmy Carter pierde el suyo"
. Campaña electoral de 1980 contra el entonces presidente Carter.

"El contribuyente es una persona que trabaja para el Gobierno, pero sin haber hecho las oposiciones a funcionario".

"Compatriotas americanos, me alegra decirles que hoy he firmado una ley que ilegalizará a Rusia para siempre. Empezamos a bombardear en cinco minutos". Probando un micrófono, sin saber que estaba en el aire (sus palabras fueron radiadas en directo), el 11 de agosto de 1984.

"Mi teoría de la Guerra Fría es que nosotros ganamos y ellos pierden".

"Queríamos cambiar una nación, y en su lugar, cambiamos un mundo".
Discurso de despedida (11 de enero, 1989).

"La visión gubernamental de la economía puede resumirse en unas cortas frases: si se mueve, póngasele un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlese, y si no se mueve más, otórguesele un subsidio".

"El aborto es defendido por gente que ya ha nacido".

"Si hay una interrogante que especule sobre si hay vida o muerte, la duda debe ser resulta en favor de la vida".

"Un hippie es alguien que tiene las pintas de Tarzán, que camina como Jane y que huele como Cheetah".

"Besos... En los viejos tiempos era muy bello. Ahora, lo que ves es a una pareja mascándose mutuamente".

"Las mejores cabezas no se encuentran en el gobierno, la economía se las ha robado".

"Un signo inequívoco de la edad es el hecho de que, entre dos posibilidades, se escoja siempre la que te permite estar en casa a las 9".

"Sé en mi corazón que el hombre es bueno. Que lo que está bien triunfará siempre, al final. Y cada vida tiene un valor y un propósito especial".

"Mi madre siempre nos enseñó: «Trata a tu vecino como te gustaría que tu vecino te tratase a ti,' y 'Juzga a todo el mundo por como actúan, no por lo que son.»".

"Mis padres constantemente me explicaban la importancia de juzgar a las personas como «individuos»".

"Todo individuo es único, pero todos queremos libertad, paz, amor y seguridad, un buen hogar, y una oportunidad de poder alabar a Dios a nuestra propia manera; todos queremos la posibilidad de adelantarnos y lograr que nuestros hijos tengan una mejor vida que la nuestra".

"Algunas veces no puedo evitar sentir que la primera enmienda ha sido puesta de cabeza. Por que pregúntense ustedes mismos: ¿Será realmente cierto que la primera enmienda puede permitir a los nazis y a los hombres del Ku Klux Klan marchar en la propiedad pública, apoyar la exterminación de las personas de la fe judía y subyugación de los negros, mientras que la misma enmienda prohíbe a nuestros niños rezar en el colegio?".

"A vosotros y a mí se nos dice cada vez más que tenemos que escoger entre izquierda o derecha, pero me gustaría sugerir que no hay tal cosa como izquierda o derecha. Sólo hay arriba o abajo -arriba hacia un sueño viejo como el hombre; la libertad definitiva compatible con ley y orden- o abajo hacia el totalitarismo de hormiguero, e independientemente de su sinceridad, sus motivos humanitarios, los que cambiarían nuestra libertad por seguridad nos han embarcado en esta trayectoria hacia abajo".

"Dicen que ofrecemos respuestas simples a problemas complejos. Bien, quizás hay una respuesta simple -no una respuesta fácil, sino simple"
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domingo, 18 de abril de 2010

Corazón liberal, alma conservadora


Traigo aquí una buena cita de Ronald Reagan que ha recuperado Suko para su blog Diario de un liberal: "Creo que el mismísimo corazón y alma del conservadurismo es el liberalismo. (...) La base del conservadurismo es un deseo de menos interferencia gubernamental o menos centralización de la autoridad o más libertad individual, y esta es una buena descripción general de lo que es también el liberalismo".

Ningún liberal, liberal clásico desde luego, debe temer al conservadurismo. Sólo deben temerlo los amigos del relativismo y enemigos de la libertad. Friedrich Hayek, en su obra "Los fundamentos de la libertad" afirmó que los liberales debemos tomar como alternativa el apoyar, en el terreno político, a los llamados partidos conservadores. Es cierto que pensaba en el conservadurismo norteamericano, no en el europeo. A este último se refirió al afirmar que, pese a las diferencias, los conservadores no eran desdeñables como dique de contención o freno en aquellas situaciones en que la deriva socialista amenazara con llevarnos por delante a todos. Pero, en lo relativo al conservadurismo estadounidense, Hayek defendió su unión con el liberalismo clásico en un mismo tronco ideológico. Es más, Hayek también expresó su desencanto con la palabra "liberal" en Europa y reconoció cómo el liberalismo europeo, de tipo racionalista (el cual lleva dentro el germen de su propia destrucción, al propugnar una sociedad sin Estado, sin autoridad mínima, el cual establezca el marco que garantice el ejercicio de nuestra libertad y su no perturbación), lejos de propagar la filosofía realmente liberal fue allanando el campo al socialismo y facilitando su implantación. No haría falta para los lectores habituales, pero recordar que en los Estados Unidos no existe la oposición terminológica europea entre "liberal" y "conservador": lo que entendemos los europeos por "liberalismo" es lo que cimentó la democracia americana. Los progres y demás izquierdistas se hacen llamar allí "liberals". Obama sería un "liberal". Cosas de la mala prensa que en Norteamérica siempre ha tenido el término "socialismo".

El conservadurismo ha sido, en los Estados Unidos, el garante para el liberalismo clásico, cohesionando liberalismo económico, libertad y responsabilidad individual, propiedad privada, familia y moral. En Europa tenemos un conservadurismo que, en muchos aspectos, es casi tan intervencionista como la izquierda, aunque defendiendo distintos principios. Por ese motivo, no pocos liberales europeos suelen recelar del liberalismo clásico, fundamentalmente, desconfían de sus ingredientes conservadores.

Pero hay que hacer una necesaria distinción que no tienen en cuenta nuestros liberales: el conservadurismo europeo (el continental, no el anglosajón) suele mostrarse bastante intervencionista en lo económico y su defensa del statu quo se basa en el mantenimiento de los privilegios de determinados individuos, de determinada casta o del Estado. No así los conservadores norteamericanos, quienes no quieren ni oír hablar de cambios que impliquen tocar la libertad individual y económica, la propiedad privada y la posibilidad de cada uno de buscar legítimamente de la felicidad. El conservadurismo en el mundo anglosajón considera que estos principios deben permanecer inmutables, jamás caducan, y se oponen totalmente a aventuras y procesos de reforma o de ruptura que puedan poner en peligro los mismos. Los procesos revolucionarios siempre nos llevarán a la anarquía o al socialismo, a elegir, en definitiva, hacer tabla rasa, cambiar las bases que informan la vida en sociedad, con las nefastas consecuencias económicas, morales y sociales que han tenido estas experiencias para el país que ha tenido la desgracia de padecerlas, nunca a la libertad.

Por este motivo, los Estados Unidos cuentan con una Constitución redactada e inspirada en estos valores con más de doscientos años de edad. El statu quo que defienden los conservadores estadounidenses y los es el que legaron los Padres Fundadores, quienes alzaron el edificio constitucional americano sobre la propiedad privada y la libertad, ambos íntimamente ligados, hasta el punto de que la propiedad privada es condición indispensable para la libertad, y todo recorte de la propiedad privada implica un recorte de la libertad. Este conservadurismo es el que defiende el liberalismo clásico.
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sábado, 12 de diciembre de 2009

Parafraseando a Ronald Reagan



Después de que Zapatero anunciara el jueves por enésima vez (a ver cuándo toca la próxima) el fin de la crisis económica, afirmando que España crecerá "con carácter inminente", cogiendo un "tren" que "aumentará su velocidad hasta adquirir la necesaria para recuperar la creación de empleo". (en la línea de todas sus "predicciones", propias de un futurólogo o un echador de cartas, a lo largo de este año: en abril que era muy probable que "lo peor haya pasado ya"; en mayo que "el deterioro de la economía española está tocando fondo"; en junio que "lo peor de la crisis ha pasado ya"; en agosto que "la fase más cruda de la crisis ha pasado ya"; en septiembre que "la fase más aguda de la crisis la hemos dejado atrás" y en noviembre que "lo peor de la crisis ha pasado"), Esperanza Aguirre ha tenido este viernes la ocasión, en la Asamblea de Madrid, de, parafraseando al gran Ronald Reagan (cuya defunción de sus ideales anunció el propio Zapatero a bombo y platillo en enero, embargado por el entusiasmo de la toma de posesión de Obama), recordar lo evidente: la recuperación no vendrá de la mano del gobierno progre que padecemos pues su presidente (aunque esto no lo dijera explicitamente la presidenta de la Comunidad de Madrid) en modo alguno está preocupado por la misma ni tiene interés alguno en encontrar soluciones. La crisis es, para él, una ocasión inmejorable para hacer ideología, implantando su proyecto radical-populista de ingeniería social de cara a modelar su soñada "sociedad socialista". Es una lástima que el resto de miembros del PP no hablen tan claro.

Preguntada por la portavoz de IU, Inés Sabanés, sobre los recursos públicos destinados a los desempleados, la presidenta recalcó que "los parados quieren un empleo, no un subsidio". "Y los empleos los crean los empresarios y ustedes siguen manifestándose contra los empresarios, mostrado su desprecio a los parados", indicó Aguirre, quien acusó además a la bancada de la oposición de ir de la mano de "sus compañeros de viaje los sindicatos" en una estrategia donde tienen "más interés en que mantenga su puesto su de trabajo una sola persona que tengan empleo 4 millones de personas que quiere recuperar el suyo", consideró.

Asimismo, recordó las palabras de un joven que en el Congreso de los Diputados arremetió recientemente contra los sindicatos: "Causa tristeza y pena que los sindicatos en vez de dedicarse a los defender a los desempleados, se dediquen a bailarle el agua a Zapatero. Parece que se le ha olvidado que en las comunidades donde gobiernan hay cuatro veces más parados que en la Comunidad de Madrid", añadió.

En efecto, "recesión es cuando tu vecino pierde su empleo, recesión es cuando tu pierdes el tuyo y recuperación es cuando Zapatero pierde el suyo", sólo cuando el presidente del gobierno progre que padecemos abandone su cargo habrá alguna esperanza de recuperación. El problema es si Rajoy y el resto de actuales dirigentes del PP están dispuestos a plantear la necesidad de una política de austeridad en el gasto público como la que ellos mismos llevaron a cabo a partir de 1.996, y que tan buenos resultados dió, o si se mostrarán temerosos ante el populismo de la orgía derrochadora zapateril, pese a sus nefastas consecuencias.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Cinco años sin Ronald Reagan


Cumplidos este mismo mes 20 años de la caída del Muro de Berlín, bueno es recordar a alguien que contribuyó de una manera primordial a la misma: Ronald Reagan, de cuyo fallecimiento se cumplieron 5 años en junio pasado. Desde su llegada a la presidencia de los Estados Unidos, su postura de oponerse al totalitarismo, frente a los que propugnaban el apaciguamiento, comenzó a abrir las primeras grietas en el Telón de Acero. Muchos tacharon a Reagan de insensato cuando pronosticó que el sistema soviético estaba a punto de colapsar o de extremista cuando calificó a la URSS como "el imperio del mal" (más bien la traducción hubiera sido "imperio diabólico", "evil empire"). Reagan estaba totalmente convencido de la superioridad moral y material del mundo libre sobre la Unión Soviética y el totalitarismo comunista, con el cual no había que resignarse a "coexistir", sino derrotarlo. "Mi teoría de la Guerra Fría es que nosotros ganamos y ellos pierden", dijo en 1977. Esta idea le hizo ganarse el odio de la intelectualidad de izquierdas, y de parte de la izquierda política también, más partidaria de la "distensión" y de negar los desmanes de los regímenes comunistas, considerando que detrás del Muro se estaba construyendo la Utopía.

Aquí la recopilación de artículos que publiqué en mi blog entre junio y julio de este mismo año:


Tiempo para elegir, o "El Discurso"

Por Ronald Reagan
Traducido por Daniel Rodríguez Herrera
liberalismo.org

Discurso pronunciado en 1964 ante la Convención Nacional Republicana.

Voy a hablar de asuntos controvertidos. No pido perdón por ello.

Es hora de que nos preguntemos si todavía recordamos las libertades que los Padres Fundadores quisieron para nosotros. James Madison dijo que "basamos todos nuestros experimentos en la capacidad de la humanidad para el autogobierno".

¿La idea? Que el gobierno se debía al pueblo, que no tenía otra fuente de poder es todavía la más moderna y original idea en toda la larga historia de las relaciones del hombre con el hombre. Ese es el asunto de estas elecciones: si creemos en nuestra capacidad para el autogobierno o si abandonamos la Revolución Americana y confesamos que una pequeña élite intelectual en una capital distante puede planear nuestras vidas por nosotros mejor de lo que nosotros mismos podemos hacerlo.

A ustedes y a mí nos han dicho que debemos escoger entre izquierda y derecha, pero yo les sugiero que no existe izquierda ni derecha. Sólo existe arriba y abajo. Arriba está el sueño antiguo del hombre de la máxima libertad individual posible manteniendo el orden, y abajo el hormiguero del totalitarismo. Sin poner en duda su sinceridad, sus motivos humanitarios, aquellos que sacrificarían la libertad por la seguridad se han embarcado en ese camino descendente. Plutarco advirtió que "el verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que reparte botines, donaciones y regalos".

Los Padres Fundadores sabían que un gobierno no puede controlar la economía sin controlar a la gente. Y sabían que cuando un gobierno se decide a hacer, debe usar la fuerza y la coerción para lograr su objetivo. Así ha llegado el tiempo para elegir.

Los servidores públicos dicen, siempre con la mejor de las intenciones, "que gran servicio podríamos prestar si tan sólo tuvieran un poco más de dinero y un poco más de poder". Pero la verdad es que fuera de su función legítima, el gobierno no hace nada tan bien y tan económicamente como el sector privado.

Sin embargo, cada vez que ustedes y yo cuestionamos los esquemas de esos bienhechores, somos denunciados como contrarios a sus objetivos humanitarios. Parece imposible debatir legítimamente sus soluciones sin la asunción de que todos nosotros compartimos el deseo de ayudar a los menos afortunados. Pero nos dicen que estamos siempre en contra de, no a favor de nada.

Estamos por una provisión que asegure que el abandono no debe seguir al desempleo por razones de edad, y por ese objetivo hemos aceptado la Seguridad Social como un paso para enfrentarse con ese problema. Sin embargo, estamos en contra de aquellos que confían en este programa cuando nos engañan acerca de sus defectos fiscales y acusan de que cualquier crítica sobre el mismo significa que queremos eliminar los pagos…Queremos ayudar a nuestros aliados compartiendo nuestras bendiciones matereriales con naciones que compartan nuestras creencias básicas, pero en contra de repartir dinero de gobierno a gobierno, creando burocracia, si no socialismo, por todo el mundo.

Necesitamos reformas impositivas que al menos marquen el comienzo de la restauración, para nuestros hijos, del Sueño Americano de que la riqueza no se niega a nadie, que cada individuo tiene el derecho a volar tan alto como su fuerza y abilidad le lleven… Pero no podremos tener tales reformas mientras nuestra política fiscal sea diseñada por gente que ven los impuestos como medios con los que lograr cambios en nuestra estructura social....¿Tenemos el coraje y la voluntad de encarar la inmoralidad y discriminación de los impuestos progresivos, y demandar un regreso al tradicional impuesto proporcional?... Hoy en nuestro país el porcentaje que el recaudador de impuestos obtiene de cada dólar ganado es de 37 centavos. La libertad nunca ha sido tan frágil, tan cercana a resbalar de nuestros dedos.

¿Tenéis la voluntad de ocupar vuestro tiempo estudiando estos asuntos, ser conscientes de los problemas y luego trasmitir esta información a vuestra familia y amigos? ¿Resistireis la tentación de recoger las migajas del gobierno para vuestra comundad? Debeís daros cuenta de que la lucha de los médicos contra la medicina socializada es vuestra lucha. No podemos socializar a los médicos sin socializar a los pacientes. Debéis reconocer que la invasión del poder público es un asalto a vuestros propios negocios. Si alguien entre vosotros teme mantenerse firme por miedo a las represalias de los clientes o incluso del gobierno, debe reconocer que está alimentado al cocodrilo esperando ser comido el último.

Si todo esto parece demasiado, pensad en lo que está en juego. Tenemos enfrente al peor enemigo que la humanidad ha conocido en su largo camino desde los pantanos hasta las estrellas. No puede haber seguridad en ningún lugar del mundo libre si no hay estabilidad fiscal y económica dentro de los Estados Unidos. Aquellos que nos piden comerciar con nuestra libertad por la sopa de pollo del estado del bienestar son los arquitectos de una política de acomodamiento.

Dicen que el mundo se ha vuelto demasiado complejo para tener respuestas sencillas. Están equivocados. No hay respuestas fácules, pero hay respuestas sencillas. Debemos tener el coraje de hacer aquello que sabemos que es moralmente correcto. Winston Churchill dijo que "el destino del hombre no se mide por cálculos materiales. Cuando las grandes fuerzas se mueven en el mundo, es cuando averiguamos que somos espíritu, no animales". Y también dijo que "hay algo sucediendo en este tiempo y espacio, y más allá del tiempo y del espacio que, lo queramos o no, se deletrea como deber".

Tenemos un encuentro con el destino. Debemos preservar a nuestros hijos la última gran esperanza del hombre en la tierra, o les sentenciaremos a tomar el primer paso dentro de miles de años de oscuridad. Si fracasamos, al menos nuestros hijos y nietos dirán de nosotros que justificamos nuestro breve paso por este mundo. Hicimos todo lo que podía hacerse.



Cómo Reagan ganó la guerra fría
Por Dinesh D’Souza
En defensa del neoliberalismo



Discurso en la Puerta de Brandemburgo
Por Ronald Reagan
liberalismo.org


Primer discurso de investidura
Por Ronald Reagan
Traducido por Antonio Mascaró Rotger
liberalismo.org