jueves, 31 de diciembre de 2009

Sobre la solidaridad

Piotr Kropotkin define la solidaridad como la base del comportamiento animal y humano, gracias al cual ha evoluciando desde un organismo unicelular hasta organismos más complejos. En Anarchist morality escribió:
The morality which emerges from the observation of the whole animal kingdom may be summed up in the words: Do to others what you would have them do to you in the same circumstances.

And it adds: Take note that this is merely a piece of advice; but this advice is the fruit of the long experience of animals in society. And among the great mass of social animals, man included, it has become habitual to act on this principle. Indeed without this no society could exist, no race could have vanquished the natural obstacles against which it must struggle.

[...]

Without this solidarity of the individual with the species, the animal kingdom would never have developed or reached its present perfection. The most advanced being upon the earth would still be one of those tiny specks swimming in the water and scarcely perceptible under a microscope. Would even this exist? For are not the earliest aggregations of cellules themselves an instance of association in the struggle?
1


No estoy nada de acuerdo con las palabras de Kropotkin. La base de la evolución no es la solidaridad, sino la competencia. Sin contar las causas naturales (condiciones de la naturaleza y mutaciones aleatorias), la principal causa de evolución es la competencia entre los seres vivos. Si las condicienes ambientales se mantuvieran constantes y hubiese ilimitado espacio en el que vivir e infinitos recursos alimenticios no vivos de los que alimentarse, los seres vivos no habrían pasado el estado unicelular. Sin embargo, la lucha por el control del territorio y de los recursos alimenticios (además de cambios en las condiciones ambientales y mutaciones), y la procreación han hecho que los seres vivos evolucionemos hasta la situación actual.

Ello no quiere decir que debamos comportarnos como animales. El hombre, como ser vivo inteligente y con una capacidad superior para razonar, es capazaz de actuar de manera solidaria y ayudar a los necesitados.

Combatir el socialismo imperante en nuestra sociedad y la dependencia del Estado es muy difícil. Desde el principio, el socialismo tiene la batalla ideológica ganada. Ha conseguido convertir la solidaridad, que en un principio era un acto voluntario, en una obligación sustentada por las leyes y la violencia del Estado.
El hombre tiene ciertamente para con sus semejantes muchos otros deberes morales; así, tiene que alimentar a los hambrientos, vestir a los desnudos, cobijar a los que no tienen techo, cuidar a los enfermos, proteger a los indefensos, ayudar a los débiles, enseñar a los ignorantes. Pero estos deberes son simples deberes morales, y con relación a ellos cada hombre es el único juez capaz de decidir por sí mismo, en cada caso particular, cómo y hasta que punto podrá o querrá cumplirlos.2

La solidaridad no es más que un deber moral, nunca una obligación impuesta y penalmente castigable. Incluso podríamos llevar su argumento al extremo: la omisión del deber de socorro no es un delito. Ya que el socorrer a otra persona es una decisión de carácter moral, no una obligación.

La redistribución de la riqueza y el Estado de bienestar son ejemplos de esa mal denominada solidaridad. Y digo mal denominada porque para que la solidaridad sea considerada como tal, ésta debe ser un acto libre y voluntario. Si un ladrón me roba, ¿estoy siendo solidario con él? No. Si quien me roba es el Estado, tampoco.

Por otro lado, están los efectos perversos de ese, ya de por si negativo, liberticidio y de la violación de la propiedad privada disfrazados de solidaridad: la mafia burocrática que controla y gestiona las organizaciones dedicadas a ella y los que se dedican a vivir a su costa.




[1] Peter Kropotkin, Kropotkin's revolutionary pamphlets : a collection of writings, (Dover Publications, 1970).
[2] Lysander Spooner, El derecho natural: la ciencia de la justicia, Libery, 1882.

Publicado originalmente en humano sin sentido

martes, 29 de diciembre de 2009

La propiedad para Stirner

Hace un par de semanas publiqué un artículo sobre Rousseau en el que exponía su opinión sobre la propiedad y la libertad. En él, Rousseau diferenciaba la posesión, el efecto de la fuerza o el derecho del primer ocupante, de la propiedad, que sólo puede fundarse en un título positivo.

En estos párrafos de El único y su propiedad podemos ver la opinión contraria de Stirner. Para él, posesión y propiedad son una misma cosa.
La propiedad privada existe por la gracia del Derecho. El Derecho es su única garantía, porque poseer un objeto no es ser necesariamente su propietario; lo que Yo poseo no se convierte en mi propiedad más que por la sanción del Derecho; y ésta no es un hecho (un fait), como piensa Proudhon, sino una fi cción, una idea. Una idea, he ahí lo que es la propiedad que engendra el Derecho, la propiedad legítima, garantizada. Es el Derecho y no Yo lo que hace de lo que poseo mi propiedad.

No obstante, se designa bajo el nombre de propiedad al poder ilimitado que Yo tengo sobre las cosas (objetos, animales u hombres) de las que puedo usar y abusar a mi agrado; el Derecho romano define la propiedad jus utendi et abutendi re sua, quatenus juris ratio patitur, un derecho exclusivo e ilimitado. Pero la propiedad tiene por condición el poder, lo que está en mi poder es mío. En tanto que mantengo mi situación de poseedor de un objeto, sigo siendo su propietario; no lo seré si se me escapa, sea cualquiera la fuerza que me lo arrebate (el hecho, por ejemplo, de que Yo reconozca que otro tiene derecho a él). Propiedad y posesión vienen, pues, a ser lo mismo. No es un derecho exterior a mi poder el que me hace legítimo propietario, sino mi poder mismo y sólo él; si lo pierdo, el objeto se me escapa. Desde el día en que los romanos perdieron la fuerza de oponerse a los germanos, Roma, y los despojos del mundo que diez siglos de omnipotencia habían acumulado dentro de sus murallas, pertenecieron a los vencedores, y hubiera sido ridículo pretender que los romanos permanecieran siendo, no obstante, sus legítimos propietarios. Toda cosa es la propiedad de quien sabe tomarla y guardarla para sí, y quedará siendo de él, mientras que no le sea arrebatada; así, la libertad pertenece al que la toma.

El poder decide la propiedad; y el Estado (ya sea el Estado de los burgueses, de los indigentes, o lisa y llanamente, el de los hombres), siendo el único poderoso, es también el único propietario; Yo, el Único, no tengo nada; no soy más que un colono en las tierras del Estado, soy un vasallo, y por consiguiente un siervo. Bajo la dominación del Estado, ninguna propiedad es Mía.1

En el último párrafo podemos observar una crítica al Estado. Teniendo en cuenta que la propiedad deriva de la fuerza, todos los indivduos están a expensas de este Leviatan, el cual en su territorio cuenta con una indiscutible superioridad para ejercer la violencia.


[1] Max Stirner, El único y su propiedad (México D.F: Pablos Editor, 1976), pp.256-257.


Publicado originalmente en humano sin sentido

lunes, 28 de diciembre de 2009

La resurrección de Ayn Rand

"Es un pecado escribir esto. Es un pecado pensar palabras que otros no piensan y ponerlas en un papel que otros no ven. No hay transgresión más siniestra que actuar o pensar a solas. La ley dice que nadie puede estar solo, pues ésa es la gran transgresión, la raíz de todo mal". Son palabras del principio de Himno (1937), fábula futurista de Ayn Rand. El héroe que así habla, sin nombre, sólo un número, comete otro delito aborrecible: gasta luz, no para trabajar en provecho de todos sino escribiendo únicamente para sí. Rand, novelista y filósofa anticolectivista, estrella intelectual de la radiotelevisión estadounidense en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, aún sirve de guía espiritual al viejo caudillo financiero Alan Greenspan, y está de moda en el siglo XXI, proyectil ultraconservador contra el presidente Obama.

Rusa de San Petersburgo, Alissa Zinovievna Rosenbaum (1905-1982) nació en una familia judía no practicante. La revolución bolchevique arruinó al padre, farmacéutico, y Alissa conoció personalmente los efectos prácticos del comunismo: miseria, caos callejero, policía secreta, sustitución de la intimidad por la intimidación, purgas, redadas, deportaciones, ejecuciones y suicidios. Estudió pedagogía social en su ciudad, que ya se llamaba Petrogrado y pronto sería Leningrado. Explicaba los crímenes del zarismo, guía turística en la fortaleza de Pedro y Pablo, pero pensaba en Estados Unidos. En las películas de Hollywood había descubierto el horizonte de Nueva York, y le parecía la plasmación más alta de la potencia humana. En el invierno de 1926 estaba en Chicago. Llegó a la industria del cine. Cambió de nombre. Fue extra, guionista, autora de novelas antisoviéticas y sentimentales que la Italia de Mussolini convertiría en películas.

Pero también existía el mal en América: Roosevelt y su New Deal, la amenaza del Estado social, los izquierdistas, la palabrería en torno al bien común. Eso era esencialmente el comunismo: la aniquilación de lo puramente individual, de la vida privada, la privacy, palabra para la que no existe equivalente exacto en ruso, decía Rand, como tampoco existe en español. El interés de uno mismo por uno mismo y su felicidad es lo único indiscutible, moral y razonable. La razón significa individualismo, que es capitalismo, y a los Estados Unidos los hunde el peso del Gobierno, la intromisión estatal, los impuestos y los servicios sociales. Americana por elección y convicción, Rand se proclamaba abogada del egoísmo ilustrado y racional. "¿Por qué nos enseñan que lo malo y lo fácil es hacer lo que uno quiere, que debemos disciplinarnos? Lo más difícil del mundo es hacer lo que uno quiere", escribía.

Tenía, sin embargo, una mentalidad soviética en cuestiones de literatura. Sus novelas son didácticas. Sus superhéroes son doctrinarios. Practicaba un realismo capitalista, paralelo al realismo socialista. Si en la URSS los valientes eran obreros metalúrgicos o campesinos colectivizadores, en el mundo de Rand se encarnaban en arquitectos de vanguardia e industriales, inventores de máquinas, siempre egoístas monumentales, de piedra o hierro, pura fuerza creadora, sin contradicciones ni conflictos interiores, capaces de montar, como pedían los estalinistas, rebeliones y organizaciones clandestinas: una huelga mundial de empresarios, que, ante el intervencionismo corrupto-caritativo del Gobierno, abandonan sus negocios y paran el motor del mundo. Pero el universo de Rand no se divide en clases, como querrían los marxistas, sino en individuos creadores, productores de riqueza, contra saqueadores y parásitos, gente de segunda mano. El hombre de la inteligencia se enfrenta a las masas, millones de almas insulsas, marchitas, pasivas, sin voluntad, ideas ni sueños propios, que "comen, duermen y mastican impotentes las ideas que otros ponen en sus cerebros". Hay una prueba del estado real de las masas: compraban los libros de Rand. Iban a ver El manantial, la película de King Vidor en 1949, con Gary Cooper y Patricia Neal, sobre el primer novelón de Rand, que publicó en España Planeta en 1954, traducido por Luis de Paola.

Vencido el comunismo, la obra de Ayn Rand no ha sido embalsamada en una biblioteca: hoy es el arma viva con la que los conservadores extremos atacan a Obama, nuevo e inverosímil peón del socialismo. Vuelven la fe y el fervor de los años cincuenta y sesenta, cuando el culto a Rand conquistaba discípulos entre la juventud, y la papisa se multiplicaba en giras, charlas, fiestas, cenas en la Casa Blanca, viajes, cursos para aprender a vivir en los que nacería la vigente superstición de la autoestima, polemista encendida por un impulso bíblico, anfetamínico. Le dedicaron un sello de correos de 33 centavos en el que aparece sobre rascacielos como una estrella de los años treinta. Se coronaba con diademas con el signo del dólar. "El dólar es el colofón de la filosofía", sentenció. Un gran dólar de flores presidía sus funerales. Murió de cáncer de pulmón. La lumbre del cigarrillo era el reflejo de la chispa que arde en la mente creadora, o así lo vio uno de sus héroes, cuando Estados Unidos propagaba cinematográfica e internacionalmente el tabaco. Grito Sagrado se llama la editorial argentina que publica hoy a Ayn Rand en el mundo hispánico.

[*] Justo Navarro, El País (27 de diciembre de 2009).
[**] Las palabras en negrita han sido resaltadas por mi.


Publicado originalmente en humano sin sentido

domingo, 27 de diciembre de 2009

Feminismo radical: el enemigo de las mujeres


En las horas previas a la Nochebuena hemos tenido ocasión de escuchar una serie de declaraciones como para estar convencidos de que estamos metidos hasta el cuello en el fango de lo absurdo.

Todo comienza con unas declaraciones del magistrado-juez titular del Juzgado de Primera Instancia número 7 de Sevilla, Francisco de Asís Serrano Castro, en las que se refirió al disparate que supone el doble rasero que introdujo en su momento la Ley de Medidas contra la Violencia de Género de 2.004, dependiendo de si el agresor es hombre o mujer, así como la multitud de casos de denuncias falsas por parte de mujeres o las silenciadas muertes de hombres que también causa la violencia domestica.

Algo de puro sentido común. Si la discriminación positiva (por más que, en algunos casos, pudiera ser bienintencionada) es algo rechazable de plano, más aún, si cabe, debe serlo en materia penal, donde nos lleva al auténtico disparate de que un mismo delito merezca distinta calificación y pena dependiendo... ¡del sexo del autor!

Pero con la dictadura silenciosa que no es que esté llegando, sino que ya nos tiene impregnados de ella hasta los huesos, hemos topado. Una veintena de organizaciones feministas (entre ellas la Federación de Mujeres Progresistas, la Asociación de Mujeres Juristas Themis, la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas y el Departamento Confederal de la Mujer de UGT, etc.) se han lanzado a la carga por medio de una campaña para denigrar públicamente a Francisco Serrano, llegando a elevar un escrito de queja al presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, en el que solicitan la apertura de un expediente disciplinario por causa muy grave. Quien ha llegado más lejos ha sido la representante de la Federación de Mujeres Progresistas afirmó en su intervención que el juez Serrano, "amparándose en los medios, sigue haciendo daño a las mujeres puesto que se comporta como cualquier maltratador". Pero no se ha quedado corta la presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez, al afirmar que las razones por las que se ha puesto en marcha esta petición de investigación contra el magistrado es determinar si "los presupuestos básicos emocionales de su ideología personal le permiten ponderar con racionalidad la temática social de la violencia de género de que se ocupan los Juzgados de Familia de España". Es decir, averiguar si Serrano no está bastante identificado con la ideología de género más radical como para ser juez de familia. Las feministas radicales dicen que el juez preside la Asociación Española Multicidisciplinar de Investigación sobre Interferencias Parentales (ASEMIP), que vinculan con los grupos de hombres que para defenderse de una imputación de maltrato acusan a sus parejas de manipular a sus hijos para que pierdan su custodia.

Los hechos son los que son, les guste o no a las representantes de estos colectivos: de los 9.800 procedimientos que se incoaron en 2.008 en Andalucía por esta causa, más de un 90 por ciento se han archivado o han acabado en absolución. Esto no es una opinión personal del juez Serrano, sino un dato de la propia Fiscalía. Naturalmente, el juez Serrano es el primero en admitir que, en algunos casos, la falta de condena podría deberse, no a que la denuncia fuera falsa, sino a la falta de pruebas. Sin embargo, que también hay mujeres que se inventan esos malos tratos, bien sea por despecho, bien sea para mejorar las condiciones del divorcio, perjudicando, por otro lado, a quienes verdaderamente hayan sido víctimas de los mismos, ante el colapso judicial que crean.

Nuevamente queda de manifiesto lo que es este nuevo feminismo radical, al que alguna vez he tenido ocasión de referirme, tan distinto del feminismo clásico que tantas conquistas consiguió, consagrado en nuestra legislación, por primera vez, en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, la cual define el maltrato a la mujer como “las agresiones sufridas por la mujer como consecuencia de los CONDICIONANTES SOCIOCULTURALES QUE ACTÚAN SOBRE EL GÉNERO MASCULINO Y FEMENINO, SITUÁNDOLA EN UNA POSICIÓN DE SUBORDINACIÓN AL HOMBRE”; mientras que la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, afirma sin ningún pudor en su Exposición de Motivos que “el pleno reconocimiento de la igualdad formal ante la ley, aun habiendo comportado, sin duda, un paso decisivo, ha resultado ser insuficiente La violencia de género, la discriminación salarial, la discriminación en las pensiones de viudedad, el mayor desempleo femenino, la todavía escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica, o los problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar muestran cómo la igualdad plena, efectiva, entre mujeres y hombres, aquella “perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad para otros”, en palabras escritas por John Stuart Mill hace casi 140 años, es todavía hoy una tarea pendiente que precisa de nuevos instrumentos jurídicos”.
.
Es decir, en estas dos leyes, en la primera se afirma solemnemente que la mujer es un ser en una posición tradicionalmente “subordinada” al hombre, situación ante la cual, para la segunda, la plena igualdad de toda persona ante la ley sin ningún tipo de discriminación, el principio básico de todo Estado de Derecho, no es suficiente, puesto que el hombre, habitualmente, tratará a las mujeres de forma discriminatoria con respecto a él. Para este feminismo radical, será necesario crear una nueva desigualdad, que compense dicha desigualdad de origen: la igualdad ante la ley, al garete.

En este sentido, lo declarado por el juez Serrano no es más que otra realidad: las ideas del feminismo radical son seguidas al pie de la letra por esta disparatada legislación. La ley, al hablar de violencia de género, se refiere exclusivamente al maltrato de los hombres contra las mujeres. Cuando se habla de medidas preventivas, de apoyo y de reinserción social sólo se considera posibles beneficiarias a las mujeres. Según el legislador, o no hay hombres que sufren agresiones o no merecen esas ayudas. Ello, aparte de las penas mucho más graves si los maltratadores son hombres que si son mujeres. Cuestión distinta, igualmente, es que tampoco guste a los colectivos feministas que esta verdad salga a la luz.

Como tampoco les gustará que se conozca, aunque sea un secreto a gritos, que la Ley de Medidas contra la Violencia de Género se está revelando totalmente ineficaz a la hora de erradicar la lacra de la violencia en el ámbito familiar, la cual, antes al contrario, sigue aumentando sin parar. Nadie duda de que hay que combatir esta plaga que supone la violencia contra las mujeres, pero no discriminando a los hombres. No eran leyes discriminatorias hacia los hombres, sino más medios tanto para las fuerzas de seguridad como para los órganos judiciales lo necesario.

Pero no es evitar las situaciones de violencia contra las mujeres ni apoyar a las víctimas de las mismas, el fin último de esta ideología feminista radical. Al igual que el progresismo y el neoecologismo, no es más que un sucedáneo, adaptado a estos tiempos, de aquello que quedó hecho añicos entre los cascotes del Muro de Berlín y su objetivo no es otro más que trasladar el viejo concepto marxista de lucha de clases al ámbito familiar, y que el gobierno progre que padecemos está implantando con la ideología de género. Ya dijo Zapatero, orgullosamente, en una entrevista concedida a la revista Marie Claire, ser "rojo", "utópico" y "feminista" y recordó, especialmente emocionado, como, en los pasillos de la ONU, una mujer mexicana le espetó: "Usted es el justiciero de las mujeres". El gobierno progre que padecemos lleva la ideología radical de género a todos los ámbitos. Gente con tan escasa capacidad y tan tosca y limitada intelectualmente hablando como Bibiana Aído, Elena Salgado o Leire Pajín ni en sus mejores sueños se hubiera visto ocupando los cargos que ocupan si no fuera por el sistema de cuotas femeninas obligatorias que defiende esta sectaria ideología, nacida de unos rescordos totalitarios, implantada por hombres que piensan que para que las mujeres progresen es necesario discriminar a otros hombres, puesto que ellas, de otro modo, es absolutamente imposible que prosperen en la vida. Una intolerante ideología marxista de sexos en el ámbito de las relaciones familiares que odia la libertad como pocas y cree como pocas en la incapacidad del individuo (en este caso mujer) para tener éxito al margen de las graciosas concesiones y migajas que le arroje el Estado.

Copen-Fraude: la continuación de la religión calentista


Leandro Fleischer, sin pelos en la lengua y sin corrección política alguna, no deja títere con cabeza en este circo de la nueva religión ambientalista radical, llamando a las cosas por su nombre en este artículo publicado en Diario de América.

Una religión particularmente agresiva hacia los herejes a la misma, como hemos sabido a través de los correos electrónicos de la Unidad de la Investigación del Clima, pertenecientes a la británica Universidad de East Anglia, uno de los centros de "investigación" (por no llamarlo adoctrinamiento) más activos en sus esfuerzos por demostrar la teoría del calentamiento global de origen antropogénico, sacados a la luz pública por varios hackers, y que revelaban acuerdos para manipular datos, destrucción de pruebas, conspiraciones para evitar que los escépticos publiquen en revistas científicas, dudas privadas sobre sus propias aportaciones a la teoría del calentamiento global que no se reconocen en público, ocultamiento del "Periodo Cálido Medieval", etc.... Lo más fuerte: la alegría mostrada por la muerte de un científico escéptico.

La mayor muestra de indecencia de los apóstoles de esta nueva religión: llamar "negacionistas" a los escépticos, comparándolos con aquellos que desde algunos movimientos de extrema derecha, extrema izquierda o regímenes islámicos niegan la realidad del Holocausto.

Tampoco extraña puesto que, al fin y al cabo, con tanto dinero en juego, es normal que los próceres de esta religión pongan toda la carne en el asador. La consigna no es investigar e informar sino adoctrinar, mantener a la prensa en su redil y que esta se ocupe de crear un estado de opinión que presione a los gobiernos y convenza a los gobernados. Los beneficios son indudables: dinero en sus bolsillos y el control de una buena parte de la economía en sus manos. Tienen perfectamente claro que una buena forma de cercenar la libertad es tener el dominio sobre un gran pedazo del patrimonio de los ciudadanos, vía impuestos, con los que financiar las medidas que, según ellos, van a salvarnos de una catástrofe de proporciones apocalípticas.

El colmo de la ridiculez lo hemos tenido en la cumbre de degustación de foie y esculpido de caviar de Copenhague, aquella donde hemos descubierto que la tierra es propiedad privada del viento. En ella, los ambientalistas, dedicándose a emitir más CO2 a la atmósfera que una ciudad de 200.000 habitantes, se han reunido para recomendarnos a los demás poco menos que volver al candil de aceite y, en particular, a los países pobres, en la exaltación de la inmoralidad, limitar su desarrollo, prolongando su miseria... mientras ellos aterrizaban en la capital danesa en sus jets privados, recorriéndola en lujosas limusinas.

Poco podía esperarse, es cierto, de una reunión en la cual dos de las vedettes han sido el caudillo bolivariano Hugo Chávez y el presidente-marioneta del régimen de los ayatolás Mahmud Ahmadineyad. El primero, un ex golpista, afirmó que el socialismo era la salida para acabar con el problema ambiental "más devastador del presente siglo". Al Gorila Rojo, al menos, hay que reconocerle sinceridad al decir claramente lo que hay tras este tinglado, un intento de imponernos un remiendo blandurrio de la ideología más dañina del siglo XX, así como mencionar la, también evidente, caradura de alguien que se dedica a perpetuarse dictatorialmente en el poder y a financiar a narcoterroristas, precisamente, gracias al petróleo. El segundo, un negacionista del Holocausto, un antisemita, genocida en potencia que llama a "borrar Israel del mapa", aficionado a colgar homosexuales y asesinar disidentes políticos, señaló al capitalismo como responsable del cambio climático. Seguramente, la solución será el islamismo chií. Otro que podría aplicarse al cuento y dejar de vender petróleo. Como dice Fleischer en el artículo, el mundo estaría más limpio de contaminación... y de terroristas.


Copen-Fraude: la continuación de la religión calentista
Por Leandro Fleischer
Diario de América

Mujer, 48 años, seria, divorciada, enseña gratis el búlgaro



Traigo a colación la anécdota de Ramón. Mi amigo Ramón es un tipo bonachón y tímido, sobre todo con las mujeres. Ramón fue el típico niño sometido a la enseñanza “progresista” que tanto gusta a los socialistas, es decir, que en él ha progresado el desinterés, el analfabetismo funcional y la falta de esfuerzo intelectual. Ramón es una bellísima persona pero su defecto es que es poco autodidacta, se conforma con los paupérrimos conocimientos adquiridos en la escuela pública y nunca ha hecho nada por mejorarlos.

Ramón me repetía con frecuencia que, con sus 30 años, estaba deseoso por abandonar su estado de soltería; pero lo que realmente quería Ramón era perder su virginidad y no sabía como. Un día le convencí que utilizara una sección de contactos amistosos de una revista para que pudiera conocer a su media naranja. Ramón, ilusionado, le pareció una buena idea.

A la semana siguiente me encontré con Ramón y le pregunté como le había ido en su primer contacto. Ramón me dijo que se había citado con una señora cuyo anuncio decía: “Mujer, 48 años, seria, divorciada, enseña gratis el búlgaro”.

Ramón, algo angustiado, me dijo que en la primera cita comprobó que el búlgaro no era lo que pensaba.

El pobre de Ramón desconocía que existía un país llamado Bulgaria y que el búlgaro es una lengua indoeuropea de la rama meridional de las lenguas eslavas, que se escribe con caracteres del alfabeto cirílico.

Sin embargo, a pesar del malentendido, Ramón se hizo muy amigo de la búlgara, cuyo nombre era Salud.

Ramón me contó que en la primera clase aprendió que en búlgaro, para decir sí y no, se agita la cabeza al revés: SÍ, de forma horizontal (de derecha a izquierda); NO de forma vertical, o sea, de arriba a abajo.

Salud también le había hablado sobre su vida en Bulgaria, de su infancia en la escuela. Le contó como un día su maestro de escuela quiso explicar a los alumnos en qué consistía el paraíso comunista que teorizó Karl Marx, a través de una frase célebre: "De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades".

Salud estaba acostumbrada a la propaganda marxista que machaconamente recibían los cándidos alumnos en la escuela estatal. Como es lógico no había libertad de opción para optar por otro tipo de escuela. El socialismo de aquella República Popular Socialista Búlgara, vinculada a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) era así de rotundo en lo que respecta al tema de las libertades básicas de los ciudadanos.

Salud, desde pequeñita, cometía con facilidad el pecado de reflexionar y pensar con lógica en un entorno muy peligroso para hacerlo. Después de la charla recibida sobre Karl Marx se atrevió a preguntar al maestro lo siguiente:- "Si mi compañero de pupitre y yo iniciamos el año con el mismo dinero, pero yo con eso compro semillas y cultivo un huerto, mientras que él se gasta todo el dinero en cerveza y prostitutas, ¿deberé repartir con él lo que obtenga cuando venda las verduras y hortalizas obtenidas con mi trabajo y esfuerzo?"- La consecuencia fue que debido a su insolente pregunta la trasladaron a una escuela para alumnos a los que, por cuestiones ideológicas, se les vetaba su acceso a la universidad. Asqueada del socialismo, cuando tuvo oportunidad, hizo las maletas y huyó a España. Salud fue muy valiente porque el gobierno socialista había decretado que todas las personas que dejaran el país sin permiso serían condenadas a pena de muerte y sus familias corrían el riesgo de ser internadas en campos de concentración.

Salud fue un producto defectuoso de la educación normalizada socialista.

-“Desde entonces ha llovido mucho en Bulgaria; ¡incluso se derrumbó el maldito muro de Berlín pero no en las mentes de algunos!”- decía sabiamente la señora búlgara.

Saludos Поздрави (pozdravi)



Continúo en mi bitácora: Lodicecincinato.tk

jueves, 24 de diciembre de 2009

La libertad y la propiedad para Rousseau

En su obra, El contrato social, Rousseau afirma que el hombre tiene una libertad natural y un derecho ilimitado, cuyo único límite está en su fuerza individual. Sin embargo, al establecerse el contrato social, se establecía un convenio entre los hombres por el cual el individuo perdía estas facultades en favor del respeto, por parte de la sociedad, de su libertad civil y de su propiedad. Estando la libertad civil limitada por la voluntad general y la posesión por la apropiación original.
Lo que el hombre pierde por el contrato social es su libertad natural y un derecho ilimitado a todo lo que le tienta y está a su alcance; lo que gana es la libertad civil y la propiedad de todo lo que posee. Para no engañarse en estas compensaciones, hay que distinguir bien la libertad natural, que no tiene otros límites que las fuerzas del individuo, de la libertad civil, que está limitada por la voluntad general, y la posesión, que no es más que el efecto de la fuerza o el derecho del primer ocupante, de la propiedad, que sólo puede fundarse en un título positivo.1

A continuación, pasa a describir las condiciones para que la apropiación original sea legítima:
En general, para autorizar en un terreno cualquiera el derecho del primer ocupante, se requieren las condiciones siguientes: primero, que ese terreno no esté aún habitado por nadie; segundo, que sólo se ocupe de él la cantidad que necesita para subsistir; tercero, que se tome posesión de él, no con una vana ceremonia, sino con el trabajo y el cultivo, único signo de propiedad que, a falta de títulos jurídicos, debe ser respetado por otro.2

En cualquier caso, Rousseau reconocía que el derecho de apropiación original debía estar limitado:
En efecto, reconocer a la necesidad y al trabajo el derecho del primer ocupante, ¿no es extenderlo cuanto es posible? ¿Es posible no poner límites a este derecho? ¿Bastará poner el pie en un terreno común para pretender ser inmediatamente dueño del mismo? ¿Bastará tener la fuerza de arrojar durante un momento del mismo a los demás hombres para quitarles el derecho de volver a él jamás? ¿Cómo un hombre o un pueblo pueden apoderarse de un territorio inmenso y privar del mismo a todo el género humano si no es por una usurpación punible, puesto que priva al resto de los hombres del sitio y de los alimentos que la naturaleza les da en común?3

[1] Jean-Jacques Rousseau, El contrato social (Barcelona: RBA, 2004), p.49.
[2] Ibid, p.50.
[3] Ibid, pp.50-51.


Publicado originalmente en humano sin sentido

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El secreto designio de la Providencia

El siguiente párrafo es con el que termina el primer volumen de La Democracia en América, de Alexis de Tocqueville:
Su [el de EE.UU. y el de Rusia] punto de partida es diferente y sus caminos, distintos; sin embargo, cada uno de ellos parece llamado por un secreto designio de la Providencia a tener un día en sus manos los destinos de medio mundo.1

Tomando como referencia el año de publicación del primer volumen -1835-, tenemos que tener en cuenta que hacía apenas 59 años que Estados Unidos había declarado su independencia. Mientras tanto, en esa época Rusia se encontraba en el periodo conocido como Imperio Ruso, el cual se inició en 1721 durante el reinado de Pedro I y se terminó en 1917, cuando Nicolás II abdicó. Durante esa época, ambos países estaban centrados en sus asuntos internos (consolidación de la República y modernización del Imperio) y fronterizos (expansión de Estados Unidos hacia el océano Pacífico y guerras de Rusia contra el Imperio Otomano, Suecia, Polonia,...).

En aquel entonces Marx y Engels no habían publicado aun el Manifiesto comunista, ni habían tenido lugar la Revolución Rusa ni las dos guerras mundiales. Sin embargo, Tocqueville fue capaz de vislumbrar que Estados Unidos y Rusia se convertirían en dos grandes superpotencias y que polarizarían el mundo en dos bloques, lo que sería conocido como la Guerra Fría.



[1] Alexis de Tocquevile, La democracia en América, 1 (Madrid: Alianza Editorial, 1980), p.588.

Publicado originalmente en humano sin sentido

martes, 22 de diciembre de 2009

Los toros y el nacionalismo catalán


Este fin de semana, el nacionalismo catalán ha dado otra muestra de su "concienciación" con los problemas que preocupan a diario a la gente de Cataluña. Ahora ha tocado debatir sobre la prohibición de las corridas de toros.

Vaya por delante que no soy muy taurino y que es totalmente legítimo considerar las corridas de toros como un espectáculo cruel y desagradable, tanto como el respeto a los aficionados a la tauromaquia, pero no hay que ser un lince para saber que detrás de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pide prohibir los toros, avalada por 180.000 firmas, que el Parlamento de Cataluña aceptó debatir por 67 votos a favor y 59 en contra en una votación secreta, no se encuentra la compasión por el sufrimiento de un animal. Puesto que, por ejemplo, en modo alguno se debate sobre las condiciones en que los animales son sacrificados en los mataderos o, sin ir más lejos, y sin salir del todo del mundo taurino, sobre el espectáculo de los "correbous", típico de muchas poblaciones catalanas, en el que el toro es atado a un poste para colocarle antorchas en los pitones, y más tarde verle correr despavorido por su temor natural al fuego mientras las brasas le caen en los ojos como tortura añadida. Un espectáculo, indudablemente, mucho más cruel con el animal que la lidia tradicional, sometida a un ritual perfectamente delimitado y de obligado cumplimiento para los matadores. En esta iniciativa, lo que priman son las ansias de regular coactivamente sobre todo y sobre todos, como si las personas fueran incapaces de decidir y elegir por sí mismas, y las de borrar de Cataluña una cosa más que huela a "española". Porque, en este caso, a los nacional-progres de Cataluña lo que molesta y desagrada, seamos claros, no es la crueldad con un animal, sino el calificativo de "nacional" que tiene para mucha gente la fiesta de los toros.

La votación electrónica y secreta impidió conocer el voto de cada diputado, si bien ERC e ICV-EUiA se habían manifestado a favor de que la cámara debatiera la abolición, PP y Grupo Mixto defendieron lo contrario, y CiU y PSC dieron a sus parlamentarios libertad de voto. Curiosamente, en el caso del aborto, los diputados del PSC no han tenido libertad de voto y han tenido que seguir la disciplina de partido, como si la vida de un toro fuera más importante que la de un no nacido.

Si la iniciativa legislativa popular sale adelante y es finalmente aprobada, las corridas de toros quedarán terminantemente prohibidas en el territorio de la comunidad autónoma catalana. Los organizadores de festejos taurinos en zonas limítrofes a Cataluña, a buen seguro, conociendo el gran arraigo de los toros allí, se forrarán. Unos beneficios de la fiesta que, por supuesto, no revertirán en Cataluña pero, para el nacionalismo, ¿qué es eso, al lado de la "construcción nacional"?

Viviendo bajo el mismo gobierno

En 1831, el francés Alexis de Tocqueville fue enviado por el gobierno francés a Estados Unidos, con el objetivo de estudiar su sistema penitenciario. Fruto de esa investigación es su obra Del sistema penitenciario en los Estados Unidos y su aplicación en Francia. Sin embargo, durante su estancia en Estados Unidos, Tocqueville aprovechó para estudiar y analizar el sistema político y social de los estadounidenses, el cual fue descrito en su obra La democracia en América.
Desde el primer momento en que se admite que blancos y negros emancipados estén colocados sobre el mismo suelo como pueblos extraños el uno del otro, se comprenderá fácilmente que no hay más que dos posibilidades para el futuro: la de que negros y blancos lleguen a confundirse por completo, o la de que se separen.

Ya he expuesto más arriba cúal era mi convicción respecto al primer punto46. No creo que la raza blanca y la raza negra llegue a vivir en parte alguna en pie de igualdad.

46. Esta opinión, por lo demás, está apoyada en autoridades mucho más valiosas que la mía. Se lee, entre otras, en las Memorias de Jefferson: "Nada está más claramente escrito en el libro del destino que la liberación de los negros, y es seguro que las dos razas, igualmente libres, no podrán vivir bajo el mismo gobierno. La naturaleza, el hábitato y la opinión han levantado entre ellas barreras infranqueables". (Véase Extracto de las Memorias de Jefferson, por Conseil.)1

En estos párrafos podemos observar como, tanto Tocqueville como Jefferson, opinaban que no sería posible que blancos y negros conviviesen en un mismo país. A pesar de que la lucha por los derechos de los afroamericanos ha sido larga (Decimotercera, Decimocuarta y Decimoquinta enmiendas, Ley de Derechos Civiles, Ley de Derecho al Voto,...) y de que aun persiste el racismo en algunos sectores de la sociedad, es obvio que ambos se equivocaban. En la actualidad, no solo viven bajo el mismo gobierno, sino que su cuadragésimo cuarto presidente, Barack Hussein Obama II, es afroamericano.


[1] Alexis de Tocquevile, La democracia en América, 1 (Madrid: Alianza Editorial, 1980), pp.508-509.

Publicado originalmente en humano sin sentido

lunes, 21 de diciembre de 2009

La Historia para Marc Bloch

Párrafo extraido del libro Apología para la historia o el oficio de historiador, de Marc Bloch. El libro se encuentra incompleto, ya que en 1943 March Bloch interrumpió su trabajo para incorporarse a la resistencia antinazi. Finalmente, fue torturado por la Gestapo y fusilado por los nazis en 1944. Su colega, Lucien Febvre publicó una primera versión del texto. Posteriormente, su hijo, Étienne Bloch, revisó el texto con los manuscritos de su padre y publicó una nueva versión.
Porque la historia no es sólo una ciencia en movimiento. Es también una ciencia en pañales, como todas las que tienen por objeto el espíritu humano, este recién llegado al campo del conocimiento racional. O, para decirlo mejor, vieja bajo la forma embrionaria de relato, por mucho tiempo saturada de ficciones y por mucho tiempo atada a los acontecimientos más inmediatamente aprehensibles, sigue siendo muy joven como empresa razonada de análisis. Se esfuera por penetrar finalmente los hechos de la superficie, por rechazar, después de las seducciones de la leyenda o de la retórica, los venenos, hoy en día más peligrosos, de la rutina erudita y del empirismo disfrazado de sentido común. En algunos de los problemas esenciales de su método, no ha superado sus primeros tanteos. Por lo que Fustel de Coulanges y, antes que él, Bayle, probablemente no estaban totalmente equivocados al llamarla "la más difícil de todas las ciencias".1



[1] Marc Bloch, Apología para la historia o el oficio de historiador (México: Instituto Nacional de Antropología e Historia: Fondo de Cultura económica, 2001).


Publicado originalmente en humano sin sentido

Grandes liberales (II): Frederic Bastiat (1801-1850)


Economista francés, legislador y escritor, fue un auténtico paladín de la propiedad privada, el libre mercado y el gobierno limitado. Posiblemente sea el mejor divulgador que jamás haya tenido el libre mercado. La idea principal de la obra de Bastiat fue que el libre mercado era inherentemente una fuente de "armonía económica" entre los individuos, siempre que el gobierno se limitara a proteger las vidas, libertades y propiedad de los ciudadanos.

Posiblemente la idea de Bastiat que más ha permanecido es la que explicó con la falacia de la ventana rota, y que consiste en que para determinar si una medida es buena o mala, han de mirarse sus consecuencias a largo plazo para toda la población, y no sólo las que tienen lugar a corto plazo para una parte de la misma. La falacia consiste en pensar que un niño que rompe jugando el vidrio de una tienda está realizando una acción buena para la economía, pues el dueño de la misma deberá gastarse un dinero en reemplazarlo, dando empleo al cristalero, el cual a su vez con el dinero recibido dará empleo a otros, etc. Sin embargo, esa línea de pensamiento no tiene en cuenta que, de no haber tenido el cristal roto, el tendero hubiese gastado su dinero en otra cosa, con lo que al final habría servido para dar empleo a otros que, además, habrían producido cosas nuevas y no una reconstrucción de algo que ya había antes. Esta falacia se ha repetido después en los economistas que consideran que una guerra es buena para la economía de un país.


PRINCIPALES CITAS:

"Cuando la ley y la moral se contradicen una a otra, el ciudadano confronta la cruel alternativa de perder su sentido moral o perder su respeto por la ley".

"El estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás".

"En la guerra, el fuerte se impone al débil; en los negocios, el fuerte imparte fortaleza al débil".

"La gente empieza a darse cuenta de que el aparato del gobierno es costoso. Lo que aún no ven es que el peso recae sobre ellos".

"La vida, la libertad y la propiedad no existen por razón de leyes hechas por el hombre. Por el contrario, el hecho es que la vida, la libertad y la propiedad existen con anterioridad a aquello que hizo a los hombres hacer leyes por primera vez".

"Los planes difieren, los planificadores son todos iguales".

"Si (como piensan los socialistas) la tendencia natural de los seres humanos es tan mala que no resulta seguro permitir la libertad de la gente, ¿cómo es que la tendencia de estos organizadores es siempre tan buena?".

"Si las mercancías no pueden cruzar las fronteras, lo harán los soldados".



RELACIONADOS:

El Estado
Por Frédéric Bastiat (1801-1850)
Traducido por Alex Montero
liberalismo.org



La falacia de la ventana rota
Por Frederic Bastiat
El Cato.org

Nihilistas

Aunque la palabra nihilismo fue introducida en el discurso filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi en una carta enviada a Fichte en 1799, el término fue popularizado por el novelista ruso Iván Turgenev en su novela Padres e hijos para describir las visiones de los emergentes intelectuales radicales rusos.
'Well, this gentleman, this Bazarov, is what precisely?'
'What it Bazarov?' Arkady grinned. 'Do you want me, uncle, to tell you precisely what he is?'
'Please be good enough, nephew.'
'He is a nihilist.'
'What?' asked Nikolai Petrovich, while Pavel Petrovich raised his knife in the air with a piece of butter on the end of the blade and remaind motionless.
'He is a nihilist,' repeated Arkady.
'A nihilist', said Nikolai Petrovic. 'That's from the Latin nihil, nothing, so far as I can judge. Therefore, the word denotes a man who... doesn't recognize anything?'
'Say, rather, who doens't respect anything', added Pavel Petrovich and once more busied himself with the butter.
'Who approaches everything from a critical point of view,' remarked Arkady.
'Isn't that the same thing?'
'No, it's not the same thing. A nihilist is a man who doesn't acknowledge any authorities, who doesn't accept a single principle on faith, no matter how much that principle may be surrounded by respect.'
'And that's a good thing, is it?' interjected Pavel Petrovicj.
It dependes on who you are, uncle. It's a good thing for one man and a bad thing for another.'
'Is that so! Well, I can see it's no for us. We, men of another age, we suppose that without principles...' (Pavel Petrovich proununced the word softly, the French way, while Arkady, by contrast, pronounced it 'principles' with the accent falling hard on the first sylable) '...without principles accepted, as you put it, on faith we can't take a single step, we can't even breathe. Vous avez changé tout cela, so God grant you good health and the rank of general and we'll all admire you from afar, you gentlemen - what do you call yourselves?'
'Nihilists,' Arkady pronounced clearly.1


[1] Ivan Turgenev, Fathers and Sons (Oxford: Oxford University Press, 1991), pp.22-23.

Publicado originalmente en humano sin sentido

viernes, 18 de diciembre de 2009

El Partido Popular también forma parte del circo


Nadie duda que la campaña de criminalización contra el Partido Popular, a quien se le hizo responsable de la masacre del 11M, produjo el efecto de dejar el camino libre para que desde partidos opuestos se tomara el control inicial de las movilizaciones ciudadanas afligidas por la matanza.

Posteriormente hemos visto el nuevo protagonismo estelar de los dirigentes del actual Partido Popular renegando de sus bases y optando por la simbiosis con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), o sea, el Partido Popular ha optado en sumarse sin reparo al circo de lo políticamente correcto.

¿A qué responde La tibieza que actualmente demuestra el Partido Popular de Rajoy?. ¿Qué le pasó al Sr. Rajoy durante su estancia en Méjico después de perder las elecciones?

No hay que ser muy inteligente para saber que la manipulación en las conciencias ciudadanas o el propio atentado del 11M, no fueron las causas únicas por las que el Partido Popular perdió, de nuevo, las elecciones.

Fue el mismo Rajoy y sus acólitos socialistas de derechas quien las perdió cuando, con debilidad, decidió aceptar sumiso esa imagen que los socialistas de izquierdas tenían de su partido, una imagen referenciada en la guerra civil, cuando ni siquiera existía el Partido Popular en esos años, una imagen referenciada en la catástrofe del Prestige, o una imagen referenciada en la segunda guerra de Irak; pero todo va más allá. Las cargas de profundidad van dirigidas a los fundamentos ideológicos y culturales del electorado no socialista.

Matizo en lo de “segunda guerra” cuando me refiero a la intervención bélica en Irak puesto que os recuerdo que existió una primera guerra en Irak con militares españoles que estaban cumpliendo el servicio militar obligatorio y que fueron enviados a la fuerza por Felipe González; pero al ser éste del PSOE la primera guerra siempre será buena y la segunda no. ¡Que cosas que tiene pertenecer a la secta!. Ellos se sienten únicos legitimados para determinar si una guerra es justa o no, pero esto es posible gracias a la existencia de millones de zoquetes que aplauden tal gilipollez o que se entusiasman con el nuevo premio Nóbel al pacifismo bélico color chocolate.

Rajoy y sus adeptos aceptaron sin rechistar la versión zapaterista de la segunda guerra, sin darse cuenta de que al hacerlo hicieron suya también la caracterización de belicistas, mentirosos y antidemocráticos que les habían endosado.

Todo sabemos que los dirigentes del Partido Popular han deambulado, durante éstos últimos años, por los medios de comunicación, desde los que se les había llamado asesinos, para someterse a un martirio de entrevistas en las que sólo se respiraba ira y desprecio. La fonoteca de la cadena Ser y la hemeroteca del periódico El País están repletas de disculpas, disimulos y huidas de estos personajillos de escasos principios.

Pero cuanto más intentaron los responsables del Partido Popular escapar del estigma de la guerra iraquí, más se intensificó la presión del socialismo de izquierdas hacia ellos, persiguiéndoles aún con más ahínco. Este arrodillamiento sumiso nunca aplacó o aplacará a sus maltratadores.

www.lodicecincinato.blogspot.com

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El polvo del camino

De esas cosas que una ha oído en casa alguna vez en la tierna infancia y que, vaya usted a saber por qué, le quedan grabadas en la memoria, está esa que asegura que allá por donde pasaba Atila no volvía a crecer la hierba. La imagen, asociada a esta frase, que se dibujaba en mi mente de niña era la de cientos de jinetes cabalgando bestialmente por una pradera que quedaba asolada por completo y sin una triste brizna de verde con que adornarse tras la cabalgada. Por el contrario, todo se tintaba de tonos amarillentos, incluido el polvo levantado por las pezuñas equinas que a penas sí dejaba entrever el lamentable final de lo que antes fue bello.

Supongo que por un paraje tal es por el que Conde Pumpido pretendía arrastrar su toga y la de sus fiscales y, tal vez por puro corporativismo -el del color negro, digo-, se han decidido las sotanas a transitar por esas tierras de camino incierto merced a la invisibilidad con la que el polvo esconde baches y quebrados. Negra, desde luego, y polvorienta debe de ser la vocación de esos sacerdotes guipuzcoanos que han firmado un manifiesto en el que ponen en duda la idoneidad del nuevo obispo que les ha destinado Roma.

Allá ellos si al final de la tortuosa senda por la que les place caminar encuentran un abismo que, oculto tras la polvareda, no puedan evitar y acaban despeñados como la piara de cerdos en la que el espíritu maligno se refugió cuando fue expulsado por Jesucristo de aquel pobre endemoniado, según cuentan los Evangelios. Desde luego, y mientras esperamos sentados a que el polvo se disipe para comprobar qué ha sido de ellos, lo que sí podemos oír en ese manifiesto son los mismos gritos que pedían a Pilatos que soltara a Barrabás y crucificara al Nazareno, encarnado ahora en un tal José Ignacio Munilla.