lunes, 13 de febrero de 2012

TOGAS SANGRIENTAS Y UNIFORMES APESTOSOS






Cuenta mi amigo Federico que según lo publicado por El Mundo acerca del origen y la manipulación policial de los testimonios de los tres rumanos que acarrearon la condena de 40.000 años de cárcel contra Zougam, es evidente que el único condenado por poner las bombas en los trenes fatídicos no ha tenido un juicio justo. Y que hay que juzgar a quien encaminó a jueces y fiscales en la dirección que convenía a sus jefes políticos: el Gobierno de Zapatero y Rubalcaba.


Cuenta mi amigo Federico que Zougam no ha sido condenado por un tribunal, ha sido encerrado por él tras una sentencia, pero los que de verdad lo condenaron fueron los policías judiciales, a las órdenes de Rubalcaba, que concedieron credibilidad máxima a unos testigos que incluso para ellos mismos y otras instancias oficiales la tenían mínima. El superjefe de la policía judicial es JAG, el superpoli de Rubalcaba; y es el Gobierno del PSOE el que paga a una testigo rumana menos creíble que un político griego cincuenta mil euros amén de papeles legales para ella y su marido, al que se declara víctima para que cobre otro tanto. Y por si eso fuera poco, una empresa de seguridad (!!!) de un empresario íntimo de JAG que es el que organiza la cacería de Bermejo, Garzón y el propio JAG para organizar y supervisar el Gurtel, les da trabajo a los dos rumanos, la neotestigo y el veteromarido. ¿Alguien se atreve a decir que esto no apesta?







Cuenta mi amigo Federico que los tres casos de los rumanos perdidos y hallados en los trenes apestan, en efecto, a cloaca. A las malditas cloacas de Interior que deben ser barridas, destruidas, trituradas y aventadas hasta las últimas cenizas. Ni la policía judicial ni los investigadores fiscales ayudan a los jueces, salvo que sean de su cuerda, y entonces ninguno de ellos ayuda a la justicia. Por supuesto, el acreditado corporativismo de los jueces y el poder desde hace décadas de estos malos policías tratarán de que no se lleve a cabo un juicio de revisión. Pero, por supuesto, sin ese juicio, cualquier país o cualquier delegado de Amnistía Internacional le podrá decir a España, es decir, a Rajoy, que tenemos un preso condenado a cuarenta mil años de cárcel y que lleva siete en una celda de aislamiento, pero que ha sido encarcelado de por vida por unas pruebas falsas fabricadas por la policía y admitidas por la fiscalía y los jueces a sabiendas de su fétido origen. Debería ser el nuevo ministro de Justicia el que instara a hacer justicia. Porque, insistamos una y mil veces, no se trata de política sino de justicia. Lo que aún no hemos tenido en el 11-M.








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domingo, 5 de febrero de 2012

Pequeñas soluciones, más de lo mismo

 - En su día dije que Robin Hood era un ladrón, hace ya un año, y resulta que por entonces, cuando Locksley, se pagaban el diezmo, la décima parte de las ganacias y con eso te daban protección y te garantizabas la vida eterna. Ahora, pagando la mita de lo que ganas, no solo no te garantizan nada, si no que se lo gastan hasta el punto de que las farmacias no tengan medicamentos o los padres tengan que limpiar el colegio de los niños. Casi que me vuelvo a la Edad Media, que poco hemos avanzado.

Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba
- De vuelta a la Edad, en este caso podríamos decir que Dorada, está el PSOE. De vuelta a los gloriosos ochenta. Han vuelto los peinados cardados, y las Ray-Ban estilo Roy Orbison, ¿por que no habría de ganar Rubalcaba a Zapatero con faldas, Ibarra dixit? En cualquier caso, malo uno, mala otra. El socialismo siempre estará anclado al siglo XX, esperemos que el XXI sea el de la libertad, aunque aún no vamos en el buen camino.

- ¿Después de lo visto en la ONU, alguién se cree que de verdad esto sirva para algo? Yo cada vez lo dudo más. Cuanto más altos son los gobiernos, menos funcionan. Yo sigo apostando por los gestores de barrio y esas cosas. No nos hacen falta para nada.

- Parece que estamos en febrero y ha llovido desde el 20-N, no el de la muerte de Franco y no el de la llegada de Mariano Noniano al poder patrio. Seguimos sin reforma laboral, nos han subido los impuestos por encima de lo que IU solicitaba en su programa electoral y la prima de riesgo sigue en niveles de quiebra. Los ratings bajan. La crisis va para largo. La corrupción campa a sus anchas sin hacer distingos entre PP y PSOE. Me gustó y me dolió a partes iguales, el programa de La Sexta sobre mi Comunidad Valenciana. Me gustaría, una serie de 16 más (quizá así algunos dejarían de llamarla La Secta) En cualquier caso, recetas socialistas de derechas. Mariano, por ahora vas corto.

Total, que por mucho que pasen los días, no hay mucho nuevo bajo el sol. Y que para hacer un post, me valen los retales de algunos otros que ya en su día escribí, lo cual no se si significa que ya me he quedado sin ideas, que digo siempre lo mismo, o que estos mantas que son los que mandan son tan previsibles que aburren. Seguramente haya un poco de todo.

Publicado originalmente en Comentarios Otomanos

domingo, 29 de enero de 2012

BALANCE DEL GOBIERNO DEL PARTIDO POPULAR ENERO 2012



Como buen anarco liberal asilvestrado siempre criticaré al gobierno de España cuando se lo merezca, sin importarme el color o pelaje que tenga. La entrada de hoy y otras que presentaré en el futuro es la prueba de mi independencia.

Afortunadamente la era Zapatero se ha acabado, por ahora, para el pueblo español; sin embargo algunos/as liberticidos/as  siguen obsesionados y aspiran a continuar el proyecto zapateril mientras se dan navajazos recíprocos para poder sucederle. Esto lo hacen perversamente porque saben que aún están  arropados por más de 7 millones de incondicionales zopencos que votaron al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en los últimos comicios. Zopencos que contemplan sin inmutarse la ruina dejada por el PSOE.

Zapatero fue un tipo que encarnó al rancio socialismo de izquierdas durante casi 8 años. La herencia que ha dejado a los españoles, con la complicidad de muchos reyes de taifas autonómicos peperos y no peperos,  no ha sido otra cosa que miseria creciente, más intervencionismo, mucha deuda, paro crónico y un indeseable subdesarrollo para una nación que podría ser grande si la dejaran en libertad de una puñetera vez.

A este nuevo gobierno del Partido Popular (PP), como a todos los gobiernos, hay que vigilarlo. A partir de ahora debemos controlar al Sr. Rajoy, representante del más rancio socialismo de derechas.

He aquí una serie de documentos en formato audio que os ilustrará bastante sobre las peculiaridades de ese socialismo de derechas que encarna Mariano Rajoy y su comparsa de ministros. También los argumentos que aparecen en estos archivos sonoros os harán comprender la aparición en escena de los nuevos zopencos, esta vez seguidores ciegos del socialismo de derechas, que apoyan complacidos las políticas intervencionistas, maricomplejines y sangrantes (para el contribuyente) que empieza a aplicar el nuevo gobierno de España. Esos zopencos lo justifican y lo justificarán  todo porque afirman orgullosos: ¡¡ Ahora gobiernan los nuestros !!”
























































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sábado, 21 de enero de 2012

LAS CALAMITOSAS COMUNIDADES AUTONOMAS



El Estado de las Autonomías no es viable. No se trata sólo de una cuestión ideológica o política, sino que también es económica. El Estado de las Autonomías es insostenible y debe disolverse inmediatamente. Repito, todas las comunidades autónomas deben desaparecer, sin excepción.

Es el criterio que seguiría cualquier persona sensata que conserve el sentido común. Cualquier persona juiciosa y reflexiva entiende esto simplemente examinando las ventajas e inconvenientes de que un país en quiebra técnica, como le sucede a España, conserve 17 parlamentos que legislan a capricho, 17 monstruosas administraciones públicas interviniendo en todos los aspectos de la vida de la ciudadanía y 17 castas políticas manirrotas que gastan más que lo que ingresan.

Lo cojonudo de toda esta “mierda autonómica” es la manera en que el prototipo de político nacionalista pervierte la realidad para hacer cómplice al pueblo lanar de sus sueños perversos. Para eso siempre tienen en la boca la maldita palabra “autogobierno” la cual berrean constantemente con la ayuda de sus tropecientas y despilfarradoras televisiones públicas. ¡Claro, los españoles son permanentemente ultrajados al no poder disfrutar de un “autogobierno”!. Es el primer deseo que sienten cuando suena el despertador. Es el mayor desasosiego que les atribula. Parece ser que, según esa casta política nacionalsocialista,  lo que verdaderamente les inquieta a los ciudadanos es no tener ese autogobierno. Un autogobierno con forma de PER andaluz, bilateralidad catalana, cupo vasco, pisto manchego y bellota extremeña.

El timo autonómico cuesta a los españoles la friolera de 170.000 millones de euros al año. Dos tercios se los lleva la educación y la sanidad pública; ambas de carácter obligatorio, puesto que los españoles no tienen opción de elegir si quieren esos bodrios públicos o no. El resto del derroche se destina a “otros gastos", es decir, al pasteleo, al trinque y a la burocracia.

Es patente la espantosa complejidad burocrática que presenta España y que ofusca las mentes de los forasteros que intentan comprenderla. Una complejidad burocrática que se caracteriza por la superposición de Administraciones,  hasta siete niveles administrativos distintos y diferenciados: la Administración Central, que la conforma el Estado y un gran número de sus organismos autónomos; la Administración Autonómica, que disfruta de una extensa capacidad normativa y fiscal que enturbia y enmaraña la vida económica y administrativa de familias y empresas; la Administración Local, que comprende ayuntamientos, mancomunidades y diputaciones; los Entes Empresariales donde la casta política enchufa a los cuñados y a los amiguetes (más de 3.000 Entes en manos del Gobierno central y autonómicos) y, por último, la Administración de la Unión Europea, que aprueba disposiciones legales de obligado cumplimiento para todos.

Todo este barullo burocrático embrolla, hasta la locura, las relaciones de los ciudadanos con la Administración. La paradoja es que la intención de esa enrevesada organización administrativa era "acercar la Administración a los ciudadanos para resolver sus problemas”, sin embargo ha sido todo lo contrario y encima ha resultado demasiado cara, hasta el punto de hacer quebrar al país.

Es obvio que las transferencias y las propias competencias autonómicas, deberían haber estado supeditadas a la consecución de objetivos determinados para asegurar la igualdad de oportunidades. Pero es manifiesto que el dinero que el Estado recauda de todos los españoles y que, posteriormente, se distribuye, en una parte sustancial, entre las distintas autonomías, no se ha gastado adecuadamente. Por este motivo, a pesar de la ingente cantidad de pasta que ha entrado en cada comunidad, en unas más que en otras por cuestiones del voto cautivo, el resultado de la aventura autonómica ha sido desastroso;  ya que  siguen existiendo grandes desigualdades territoriales en materias tan diversas como desarrollo económico, educación, tejido empresarial, desempleo,  sanidad, etc.

El mantenimiento de esas diferencias, o su incremento, es la prueba del gran fracaso del Estado de las Autonomías que las ha ignorado. Para colmo y para terminar de joderlo todo, a Andalucía y a Extremadura había que darles, durante décadas, un PER y unos “ERES” para garantizar, durante varias décadas, la hegemonía del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El Estado de las Autonomías también ha servido para enfrentar a unas regiones con otras espoleando unos hechos diferenciales diseñados para zoquetes y zopencos; cuya consigna se fundamenta en recordar permanentemente que uno, por vivir donde vive, es agraviado despiadadamente por el resto de los malísimos españoles que parece que no hacen otra cosa, desde que se levantan hasta que se acuestan, que planear ese agravio.

Una prueba de la nueva conflictividad entre los habitantes de España es que, antes de que se inventara el  Estado de las Autonomías era posible la realización de trasvases de unas cuencas excedentes a otras deficitarias,  como ocurre en todas las naciones con desequilibrios hídricos y que sus habitantes conservan el sentido común.  Ahora no, ¡porque a nadie se le había pasado antes por  la cabeza que un río u otro, o parte de él,  perteneciera a una u otra región!.

Lo curioso es que a pesar del fuerte aumento competencial y el gran incremento de recursos del que disfrutan los gobiernos autonómicos, el Estado de las Autonomías, junto al socialismo rancio y casposo aplicado en muchas de ellas durante lustros, ha enquistado uno de los problemas históricos de España, las desigualdades entre los españoles. Es la nueva configuración de la España pobre y la España rica.

El bodrio autonómico se gestó en plena transición de la dictadura a la democracia para satisfacer las ansias de autogobierno de algunos catalanes y vascos. ¿Pero y el resto de las regiones? ¿No tenían también derecho a esos privilegios?

Después de casi 4 décadas de caudillismo había en España cierta casta política muy comprometida con la democracia cuando el riesgo de ir a la cárcel por eso ya no existía. Se trataba de tipejos que soñaban despiertos haber corrido delante de los grises. Políticos caciquiles y paletos a los que algunos desaprensivos decidieron satisfacer para llegar al “consenso”. Por este motivo, esa “transición a la democracia” debería facilitarles moqueta oficial y un sueldo de por vida sin necesidad de trabajar.

El problema es que los nuevos señores caciques de la periferia no se conformaron sólo con el sillón oficial y con pillar  pasta gansa a costa del erario público. Lo grave es que esos paletos, con la connivencia de algunos residentes del Palacio de la Moncloa, se obstinaron en llevar a la práctica, en diferente grado,  políticas caprichosas, liberticidas, racistas, sectarias, inútiles, contraproducentes y que esquilman sin piedad el bolsillo del contribuyente; hasta el punto de arruinar a la ciudadanía y de necesitar pedir dinero prestado, en forma de emisión de deuda pública, para seguir con sus sueños nacionalistas. Deuda que pagaran los hijos y nietos de todos los españoles. 

Muerto el caudillo, y de forma chapucera, se decidió que existirían dos tipos de comunidades autónomas con distinto grado de autonomía o de velocidad para alcanzarlo: Las “históricas” y las que no lo eran. ¡como si Asturias, Castilla y León o Aragón no tuvieran historia!

El problema del "café para todos" es que algunos siempre quieren más café como ocurre con las Vascongadas y con Cataluña puesto que los paletos de allí se sienten superiores a un ciudadano extremeño o  riojano. ¡A ver que se han creído si ni siquiera chapurrean un dialecto! -Dicen ellos-. Sin embargo, los valencianos se agarran al puto dialecto y también quieren el cupo vasco, la bilateralidad catalana y un PER de arrozal y barraca. Luego los andaluces, canarios, gallegos, etc,  dicen: ¿Qué hay de lo mío? Y así les va a los españoles.

Es hora de los referendos. Es hora de preguntar a los ciudadanos de esa parte oriental de la piel de toro al sur de los Pirineos, si quieren seguir siendo españoles o si desean ser independientes y convertirse en  rabo o pezuña. No caben soluciones intermedias. Incluso ha llegado el momento para que España pueda  independizarse de aquellas regiones que se sienten oprimidas por el resto.

Es indudable que la experiencia del Estado Autonómico habría sido menos traumática si se hubiera planteado  bajo el principio de corresponsabilidad fiscal propio de los estados federales, puesto que  gastar sólo en función de lo que se ingresa es una magnífica forma de promover la sensatez; más si hablamos de una casta política manirrota, con intención de medrar y de perpetuarse en el poder  a costa de contentar a sus representados.

Pillar dinero del Estado y gastar a lo loco, sin rendir cuentas, se ha acabado. La pesadilla del  Estado de las Autonomías, que no ha servido en absoluto  para satisfacer  las ansias caciquiles de vascos y catalanes, no es sostenible. ¡Ya está bien de que regiones como las Vascongadas o Navarra conserven sus privilegios económicos sólo por haberlas ofendido al ser tratadas como otras vulgares regiones. Unos privilegios que les permiten ser, de hecho, paraísos fiscales dentro de España; lo que les asegura una prosperidad económica superior al resto de comunidades autónomas. Privilegio que recientemente también se ha otorgado a Cataluña, por medio del último estatuto zapateril. ¿Dónde está la puñetera igualdad entre españoles?.

Las ansias voraces de unos y la de otros ha alimentado el sentimiento de agravio en todos los territorios y ha convertido el Estado de las autonomías en una trifulca continua como las que tienen los hijos pequeños. Riñas que siempre acaban en el momento de que el padre levanta la voz expresando su enfado y  propinándoles un cachete a cada uno.






















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lunes, 16 de enero de 2012

¿Dónde está mi dinero?

Publicado originalmente en ellibrepensador.com

Existen multitud de estudios que determinan que un mileurista, básicamente trabaja de enero a junio para pagar impuestos. Conforme aunmenta tu renta, aumenta tu IRPF y por lo tanto el porcentaje de tu trbabajo que se embolsa el Estado, crece con los tramos. Bien está preguntarse ¿dónde está mi dinero?

Ayer mismo, en mi tierra valenciana ocurría que trabajadores cuyo sueldo depende directamente del Estado, protestaban porque no cobran. Las farmacias tampoco cobraban, las librerias, que tienen un bono para hacer frente a los libros de texto, no cobran, las escuelas concertadas no cobran y amenazan algunas ya con el cierre, yo mismo, soy acreedor de mi propio gobierno en cantidades superiores a las que me reclama por impuestos varios.

Si tu administraras así tu casa, no tendrías casa. Son unos pésimos administradores. Aquí en Valencia no vale el fueron los otros. Entonces.. ¿por qué los aguantamos? ¿Mis paisanos están obnubilados? Les otorgan mayoría tras mayoría, para que esquilmen las arcas púlicas absolutamente. Cualquiera que administrara con tan pésima diligencia estaría en la calle, ya fuera en su empresa o via embargo bancario.

Me dirás que es muy complejo el funcionamiento del Estado. Más a mi favor. Invito a todo el mundo a reflexionar. ¿Alguién puede decirme para que sirven estos señores que gerencian mi devenir? ¿Qué aportan? ¿Cual es su valor añadido? ¿Por qué son tan buenos que merecen llevarse la mitad de mis ganancias? Personalmente, cuanto más lo pienso menos los necesito. No existe absolutamente nada que me de el Estado, que no se pueda encontrar en el mercado, de forma libre, con menos intermediarios, y a un precio razonable. Es más, con la ventaja añadida de que si no me gusta lo que elijo, no tengo que esperar cuatro años a que cambie el tema (o no, que a veces hay que seguir tragando con los mismos). Piensalo.

No me vale aquello de quien arreglaría el alumbrado público o barrería las calles. De la misma forma que hay administradores de fincas, podría haberlos de barrio, y cuando el administrador de mi finca, se pasó de la raya lo mandamos a pastar. Admistradores de fincas los hay buenos, malos y regulares, pero los de la finca de todos, Estado de nuevo, son absolutamente unos patanes.

Hace siglos pocos vivían sin la esperanza de un más allá divino. Hoy son muchos. La esclavitud acompañó a la humanidad, hasta que dejó de hacerlo. Parece que en las empresas ya no cunde el error del esto siempre se ha hecho así. Y poco a poco somos más los que salimos de entre los árboles y vemos un bosque. Un bosque que tiene escrito en letras bien gordas: No los necesitas. No necesito a nadie que me diga lo que debo hacer y me corbre la mitad de lo que gano. No necesito a nadie que me gerencie contra mi voluntad y me asalte diariamente llevándose mi sudor.

No necesito al Estado. Y tú tampoco.

Comentarios Otomanos

sábado, 24 de diciembre de 2011

Los timadores y los timados




Existen 3 tipos de ciudadanos: Los que piensan por sí mismos (suponen el 2 % de la población), los que entienden lo que otros piensan (representan un 18%) y los que no comprenden nada ni piensan nunca por sí mismos (son el 80% restante)

Al primer grupo no le afecta la propaganda oficial del gobierno de turno, es decir, las falsedades de esa panda goebbeliana que suele parasitar al Estado. Son ciudadanos bizarros e independientes que critican y desprecian el actual sistema depredador de libertades, de la misma forma que el sistema les desprecia a ellos. También son personas consideradas como excéntricos o pesimistas por el resto de la ciudadanía; sin embargo, debéis saber que los pesimistas no son otra cosa que gente optimista bien informada.

El segundo grupo está constituido por potenciales miembros del primer grupo. Son ciudadanos condescendientes, pusilánimes, con cierto sentido común pero que se mantienen hipócritamente en el corral siempre que disfruten con comodidad de las migajas que el sistema les dispense, aunque sea a base de sangrarles a impuestos.

En el tercer grupo se integra la gente pastueña, irracional, irreflexiva, inmadura, mediocre y envidiosa que, como buenos borregos,  seguirán a su pastor hasta el matadero. Algunos se percatarán de su final cuando terminen de recibir en sus sienes la descarga eléctrica que les dejará atontados antes de que el matarife les corte el gaznate con su afilado cuchillo; otros,  ni siquiera en ese momento comprenderán lo que está pasando y no dejarán de berrear pidiendo auxilio a su pastor o a cualquier otro que pase por allí sin pensar que todo es susceptible de empeorar, puesto que otros pastores les llevarán directamente a otros mataderos que no practican el aturdimiento previo al degüello.

El fondo del problema son esos votantes embrutecidos intelectualmente que se excitan con locura cuando ven a los “suyos” en el poder o a punto de conseguirlo, aunque causen, unos por acción y otros por omisión,  la mayor catástrofe económica y social de las últimas décadas.

Lo triste es que la inmensa mayoría de la población vota de acuerdo con lo que le digan las consignas del partido o los primeros minutos de los telediarios de las malditas televisiones públicas o pseudopúblicas, mientras engullen la “sopa boba”. Esta es la causa de que la casta política actual y sus actuaciones de gobierno u oposición  sea una realidad. Esto es lo que yo denomino la “pesadilla democrática”. Pesadilla  aceptada por un ingente número de ciudadanos a los que un benévolo régimen electoral les concede el derecho a voto sin merecerlo. Derecho tan poco baladí para ellos como el hecho de sonarse los mocos en un pañuelo.







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domingo, 20 de noviembre de 2011

Voto Cautivo





Algunos descerebrados afirman que el comunismo genera pobreza; sin embargo se contradicen al comentar que el socialismo no crea pobreza. Como si fueran sistemas totalmente diferentes. La ignorancia es mala y lo deberían saber. A un perro, aunque le cambies de collar sigue siendo el mismo perro.

Es más, uno de esos descerebrados me comentó un día lo siguiente:  “……..el mercado esclaviza al pueblo con déficit público…”. A parte de ignorar qué es el mercado,  enemigo ficticio predilecto de todo zopenco ideológico,  deberían  saber que el déficit público del Estado, generador de deuda, sólo lo crean los políticos populistas e intervencionistas, ya sean socialistas de derechas o de izquierdas.

Un ejemplo fue el presidente socialista español, ese manirroto llamado Zapatero que, durante dos legislaturas, endeudó a los españoles hasta las cejas para pagar políticas que le hacían ganar votos garantizándose así seguir medrando en el poder. El futuro del país le ha importado una mierda.  Sólo ha vivido para enquistarse en el gobierno él y los suyos. Sin embargo el movimiento de ilusos indignados “Democracia Real Ya” sale a la calle ahora, cuando todo está perdido y el país en quiebra técnica. ¿Dónde estabais hace 7 años cuando unos pocos ya veíamos que Zapatero llevaba a los españoles al abismo con sus políticas necrófilas, sectarias y liberticidas? ¡Ahora os echáis a la calle cuando ya no queda pasta para callaros con el timo del Estado de Bienestar!

El Estado del Bienestar es como un somnífero que los gobernantes populistas suministran a sus vasallos para captar su voto en las elecciones. El Estado del Bienestar no es otra cosa que la devolución, en forma de falsa dádiva,  de un “pedacito” de la riqueza que, con antelación, se ha sustraído a los ciudadanos más trabajadores, más ahorradores o más emprendedores.

España constituye un ejemplo clarificador de adonde nos aboca el
Estado del Bienestar. Sabemos que a una cantidad de desempleados, cada vez más numerosa, se les viene garantizando un subsidio mísero en base a la redistribución de la riqueza que, cuando estaban en activo y consumían, se les expropió durante años vía impuestos.

Para que el ejército de parados siga subsidiado es preciso incrementar la fiscalidad a los que tengan aún la suerte de conservar su trabajo o a los emprendedores que mantengan a duras penas sus empresas. Éstos últimos cuando no aguantan más la cierran y sus trabajadores quedan en situación de desempleo.

Así todos pasan a formar parte de ese terrible ejército de parados perceptores de subsidio. Así se retroalimenta el proceso en un círculo vicioso cada vez más descomunal e insostenible. Aquí es dónde el socialismo alcanza su objetivo: igualarnos a todos, pero en el grado de miseria y dependencia.

En un sistema de economía de mercado puedes mejorar con talento y esfuerzo, mientras que bajo el socialismo sólo puedes prosperar empleando la infamia. Es necesario más Libertad del individuo y menos Estado. Más iniciativa privada y menos intervencionismo público. Todo lo contrario a lo que reivindican los extasiados con el movimiento de indignados 15M o Spanish Revolution.

La única forma posible que tiene la gente con menos recursos económicos para mejorar su situación es a través de ese MERCADO tan injustamente odiado, es decir, garantizando más libertad a las relaciones sociales entre los ciudadanos para que se generen nuevas iniciativas de negocio y nuevos proyectos empresariales, cuyo resultado siempre es el aumento de nuevas oportunidades de trabajo, así como una mayor oferta de bienes y servicios para toda la sociedad; no sólo para los más pudientes, como ocurre con el socialismo.

Pero este objetivo es imposible alcanzarlo si existe un Estado, en manos de una casta política parasitaria, populista y perversa que interviene, presiona fiscalmente y utiliza la coacción sistemática para someter a los ciudadanos. Desgraciadamente el socialismo nunca abandonará esas armas tan poderosas,  puesto que en ese caso reconocería su fracaso y el error intelectual que constituye su ideología.

Una pregunta, ¿si no fuera por el mercado y la globalización, cómo cojones habrían tenido esa chusma de indignados liberticidas del 15M o Spanish Revolution que acamparon en la Puerta del Sol de Madrid, tiendas de campaña de calidad y bajo precio como las que vende la multinacional DECATHLON? ¿Porqué no se montaron unas chabolas con cañizo y troncos? ¿Y los generadores y ordenadores portátiles que utilizaron para tener electricidad y estar informados a tiempo real respectivamente? ¿Acaso no es el mercado quien los fabrica y comercializa? ¿Porqué no se van a una cueva e intentan vivir sin economía de mercado? Mejor, ¿Porqué no se marchan a Cuba dónde su tan odiado MERCADO brilla por su ausencia?

Existen en España dos regiones que demuestran como el sistema socialista ha causado mayor miseria y subdesarrollo. Son Andalucía y Extremadura.

¿Cómo es posible que en dichas regiones, en las que han gobernado sólo políticos socialistas desde que se constituyeron como Comunidad Autónoma hace más de 30 años, figuran en la cola de nivel de renta, pero en los primeros puestos en el índice de subdesarrollo y desempleo; a pesar de las ingentes ayudas recibidas del resto de comunidades autónomas y fondos para el desarrollo de la Unión Europea?

Lo que ha sucedido en Andalucía y Extremadura no es sólo el resultado de las ineptitudes de su casta política socialista corrupta, perversa, manirrota y parasitaria que también; sino la consecuencia inevitable de llevar a la práctica una ideología que daña la armonía social, genera miseria y corrompe a la gente.

Esas regiones españolas que fueron condenadas al fracaso social son el reflejo del daño que puede hacer el socialismo a un pueblo. Un pueblo subsidiado que siempre ha votado para no perder el subsidio o para que, “con toa la jeta del mundo” coloquen a la familia en una empresa pública. Un pueblo que fue controlado, manipulado y alienado para que el socialismo, que se constituyó en la nueva aristocracia de color rojo, pudiera seguir medrando en el poder de forma vitalicia. Sin embargo, la gallina de los huevos de oro se murió. Con eso no contaban esos “hijos de ....... su madre”.






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