- Si es mutualista, le recomiendo la opción de anarquismo de mercado, pero usted verá dónde se siente más cómodo.
- Por liberalismo se entiende liberalismo clásico.
- Conservadurismo se entiende en el sentido carca y rancio europeo o español.
- Si usted simpatiza con Esperanza Aguirre, probablemente sea liberal. Si usted simpatiza con Mayor Oreja, problablemente sea conservador. Si, por el contrario, simpatiza con Ruiz-Gallardón, sopese la opción socialdemócrata.
- La opción de comunismo incluye todas su variantes.
- En la opción de fascismo se incluyen el nacionalsocialismo, el nacionalsindicalismo, el falangismo,...
- Si usted simplemente cree que con Franco se vivía mejor, probablemente sea conservador. Sin embargo, si también siente cierto aprecio hacia el falangismo y las Potencias del Eje, tal vez su opción sea el fascismo.
miércoles 10 de febrero de 2010
Encuesta
martes 9 de febrero de 2010
El converso se pasa a la derecha.
Después de la “Semana Trágica” pasada, las incongruencias del Gobierno están llegando a límites que rozan la esquizofrenia política. Se parecen al perro de Scooby-Doo, que corren para varios sitios al mismo tiempo. Y es que tiene una dosis de ironía la jeta de este Gobierno, cuando sale a explicar a los periódicos extranjeros lo que no quiere explicar aquí. ¿Por qué será? Como ya habrán imaginado, aquí, todo el mundo sigue cerrando filas, más o menos disimuladamente. Incluida la prensa, que no tira con pólvora gruesa, no vaya a ser que se pierdan las ayuditas que da el poder para seguir tirando papel. Pero eso a “The Financial Times” se la trae al fresco. Por ello, los perplejos redactores del medio periodístico británico, se quedaron con el pie cambiado, pues mientras Salgado les pedía comprensión y hacía firmes propósitos de enmienda –recorte de gasto, reforma laboral, etc-, el señor Blanco se enganchaba a una “conspiración” contra España, a la cual también se sumó –como no- la trisueldada Pajín. De modo que quienes hace apenas dos años hablaban del milagro español, ahora estaban conspirando para despojar del poder al PSOE. Según la esquizofrénica explicación de Leire, en la confabulación estaría inmerso también el Gobierno Obama y, claro está, como guinda del pastel, detrás de todo ello estaba el PP –cuándo habrá soñado el PP tener tal poder-, y “ciertos elementos” de la banca internacional que se niegan a que se les realice el ajuste propuesto desde la Casa Blanca. A tanta locura llegaron estos dos cazafantasmas, que la propia Banca Española ha tenido que salir a desmentir lo del complot, no fuera a ser que los inversores extranjeros se fueran aún más rápidamente.
Así que el líder, que acaba de defenestrar a Bernardino León, al cual se culpa ahora dentro del PSOE del fiasco en Davos, se fue a su Ejecutiva y, en un acto de fe colectiva, el PSOE volvió a darle una oportunidad más. Al menos, eso es lo que dicen, de boquilla para adentro. Ante el reto del PP y de los demás partidos, no ha tenido más remedio que decir que acudirá –a iniciativa propia- el próximo día 17 al Parlamento –por ahí debía de haber empezado-. Eso le dará tiempo para que sus asesores vuelvan a darle unas cuantas clases de Economía Acelerada de la Desaceleración Económica que padece nuestro país, al que, curiosamente, el presidente le acaba de encontrar el nombre, después de que lo considerase como un concepto “discutido y discutible”.
El líder quiere convencer al personal que el pensionazo es de izquierdas, que el convenio colectivo no es una congelación en toda regla y que, por supuesto, es de izquierdas, y de que, realizar los recortes del gasto no es una medida más, sino que es la quintaesencia de la izquierda en su más pura formulación, desde que el “conceto” fuera impuesto en la Asamblea Nacional de Francia tras la Revolución. ¿Qué diría Marx al respecto? Pues lo que yo pienso. Este tío es el Groucho Marx de la política. Se acaba de quitar unos principios y se ha colocado los de la oposición. Y se ha quedado tan fresco. Que conste que no me parece mal.
Lo terrible es que ha dejado pasar dos años dramáticos solo porque sus diferencias con la derecha eran de “principios” e ideológicamente “insalvables”. ¿Qué tipo de política es reformular el cómputo de las pensiones, la congelación funcionarial, la congelación al 1% de los sueldos de toda España y el recorte –obligado aunque diga que no- de los gastos del Estado, que repercutirán sin duda en los gastos sociales? Es vergonzoso no solo el espectáculo del PSOE, sino el que han dado la patronal y los sindicatos acordando en cinco minutos lo que no fueron capaces en dos años. El catecismo de Davos –neocón, por cierto-, ha calado hondo en la feligresía sindical. Seguro que temen irse a la calle si no terminan con las milongas.
Señor Zapatero, es usted el mayor embustero de toda la casta política española que ha habido y que habrá. Los mercados nos harán saber su decisión. A Dios gracias, usted ya no manda aquí. Y tenga por seguro que preferimos el rigor del FMI que su indecisión patológica. Espero que todos los que cierran filas con usted hoy, acaben en la calle, que es donde deben estar. Por aclamarle a sabiendas de que usted siempre ha estado desnudo.
lunes 8 de febrero de 2010
Los pobres tienen derecho al libre mercado
Después, hemos de escuchar estoicamente la eterna cantinela de que la globalización y el "neoliberalismo" (con el apellido "neocon", a ser posible) son los causantes de la pobreza del Tercer Mundo. Nada más lejos de la realidad: si permitiéramos a estos países tener la oportunidad de comerciar libremente y de competir en igualdad de condiciones con los dos tipos de productos que, básicamente, producen, agrícolas y textiles su situación económica estaría en las condiciones de poder mejorar sustancialmente. Precisamente, sobre estos productos, los países desarrollados aplican el mayor número de medidas proteccionistas. Eliminar este tipo de normas sería fundamental.
Pero no es suficiente con la eliminación de barreras a los productos. De nada serviría la liberalización comercial manteniendo la distorsión causada por los subsidios en los mercados, como el caso de la vergonzosa Política Agraria Común de la Unión Europea. Estas subvenciones no sólo nos cuestan una parte importante de nuestro dinero, incautada vía impuestos, sino que permiten a los países ricos producir a unos costes totalmente irreales. Sólo tomando como ejemplo los cereales: Estados Unidos y la Unión Europea realizan más de la mitad de todas las exportaciones de trigo y harina de trigo, y sólo Estados Unidos realiza más de tres cuartos de todas las exportaciones de maíz del mundo. Como los productores de Estados Unidos y la Unión Europea dominan los mercados mundiales de cereales, los precios de sus exportaciones dictan de hecho los precios mundiales de esos productos y, por tanto, los precios contra los que deben competir los productores de los países importadores. Los subsidios pagados a los productores estadounidenses y europeos juegan entonces un papel esencial en la determinación del precio de comercialización de los cereales, no sólo en los países desarrollados, sino en todo el mundo. Esos subsidios son enormes (Estados Unidos y la Unión Europea invirtieron 15.700 millones de dólares en 1995 sólo para subsidiar la producción de maíz y trigo) y superan por lejos el apoyo financiero disponible para los agricultores de los países pobres. Utilizando el dinero público, desde las instancias estatales se desvirtúa, distorsiona y pervierte el libre mercado, permitiendo que este sea devorado por los países ricos, cuyas legislaciones estatistas, intervencionistas y proteccionistas realmente crean un circulo económico cerrado, en el cual los países pobres nunca podrán entrar a competir en igualdad de condiciones.
También tienen su cuota de responsabilidad, es cierto, muchos países pobres. Gobiernos corruptos o déspotas y ausencia total de Estado de Derecho, seguridad jurídica y separación de poderes es otro obstáculo al libre mercado. Algunos de estos gobiernos llegan al poder a través de los votos de sus ciudadanos y, aunque no puedan eludir su responsabilidad por haberlos elegido, quizás, unas mejores condiciones económicas les hubieran evitado ser presas fáciles para este tipo de gobernantes.
Los pobres, como nosotros (pese a lo intervenidos que están nuestros mercados) también tienen derecho a disfrutar de la libertad económica y de las posibilidades de crear riqueza para todos que ofrece. En realidad, nosotros, como ellos, también tenemos derecho al libre mercado.
El Tercer Mundo debe plantar cara al proteccionismo
Por John A. Bennett Novey
Suplemento Ideas de Libertad Digital
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Video publicado en el blog "Lo dice Cincinato":
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Grandes liberales (III): Barry Goldwater (1909 - 1998)

Pocos habrán tenido tanto éxito tras un fracaso inicial.
Barry Goldwater, Senador por Arizona del Partido Republicano, buscó en 1964 la presidencia de los Estados Unidos frente a Lyndon B. Johnson, siendo derrotado estrepitosamente. Perdió en todos los Estados, menos en seis. Durante la campaña electoral, los demócratas, especialmente, por supuesto, Johnson, pusieron en marcha toda su maquinaria demagógica, presentándolo como un belicista favorable a la guerra atómica y apoyado por el Ku Klux Klan. La manipulación desde el Partido Demócrata (quienes, hasta pocos años antes, hay que recordarlo, estaban enfangados en el racismo más miserable), fue brutal, contando con la connivencia de no pocos medios de comunicación e, incluso, utilizando a la CIA y el FBI (años antes del Watergate) para espiar al Partido Republicano.
Nada más lejos de la realidad, sus principios se basaban en el cumplimiento de la Constitución y en devolver a los estadounidenses gran parte de la libertad que se les había arrebatado mediante el expansionismo del Estado a través del New Deal.
Aquí tenemos dos ejemplos de hasta dónde llevaron su campaña los demócratas:
Sin embargo, pese a la derrota electoral, sus ideas sobre la reducción del tamaño del Gobierno y la defensa de los derechos de los estados que conformaban la Unión, en el interior, y la oposición al totalitarismo soviético, en el exterior, comenzaron a adquirir gran calado a partir de entonces. Para un gran número de jóvenes, encarnó la defensa sin complejos de los valores conservadores (liberales, a este lado del Atlántico): dignidad del individuo, responsabilidad personal, la libertad y oposición contra el comunismo. Siempre fue fiel a sus principios, sin concesiones al qué dirán. Esa fidelidad inquebrantable fue una inspiración para muchos.
Ronald Reagan, sólo 16 años después, conseguiría llevar sus ideas a la Casa Blanca.
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"El extremismo en la defensa de la libertad no es ningún vicio. Y dejadme que os recuerde que la moderación en la defensa de la libertad no es ninguna virtud".
"Un gobierno suficientemente grande para darte todo lo que quieres es también suficientemente grande para quitártelo todo".
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Barry Goldwater, Mr. Conservador
Por José Carlos Rodríguez
Publicado en La Ilustración Liberal
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James Reston, del Consejo Editorial del New York Times, escribió muy ufano, tras las infaustas elecciones del 64: "Barry Goldwater no sólo ha perdido la elección presidencial, también la causa conservadora". ¡Qué equivocado estaba! Nuestro personaje puso en el centro del debate asuntos que había marginado la clase política pero que interesaban a los estadounidenses; y, por lo que se refiere al movimiento conservador, su gloriosa derrota sirvió como auténtico acicate.
En cuanto a los demócratas, que se las prometían tan felices, se vieron de inmediato empantanados en Vietnam y, debido a su estrategia de coaligarse con grupos específicos de lo más dispar, pusieron rumbo a la radicalización, dejándose en el camino los intereses del norteamericano medio. Por otro lado, dejaron abierto el "flanco sureño", por el que penetraron sin dudarlo los republicanos: las consecuencias de este cambio en la distribución geográfica del voto han sido, hasta ahora, trascendentales. Que se lo pregunten, por ejemplo, a George W. Bush...
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domingo 7 de febrero de 2010
LA DEMOCRACIA

Creo fundamental y prioritario blindar el régimen democrático para protegerlo de los usurpadores de la libertad. ¡Si, cojones, a pesar de que esto suena muy antidemocrático y poco políticamente correcto!
Todos conocemos los terribles efectos de los sistemas totalitarios, sin embargo el populismo y la demagogia centrada en el cuento de la redistribución de la riqueza sigue siendo muy atrayente para la población hasta el punto de anestesiarles en un falso sueño de prosperidad. El populismo de derechas o de izquierdas siempre es demasiado intoxicante para el pueblo; con frecuencia podemos observar como las masas caen a los pies del primer iluminado que llega arropado en una ideología redentora.
Así vemos que gobiernos opresores muchas veces son el resultado de elecciones democráticas ganadas con grandes dosis de demagogia y populismo, y una democracia opresora no resulta menos abusiva que una dictadura, sólo que su despotismo suele ser menos visible.
¿Qué ocurriría si una mayoría de ciudadanos, empujados por una embrollada mezcolanza de ignorancia, desesperación, desilusión y animadversión, votara en unas elecciones a un candidato cuyo programa electoral anunciara que acabará con algunos de los principios básicos de funcionamiento de una democracia? ¿Debemos respetar esa decisión y asumirla como válida?
¿Qué debemos hacer con los partidos antidemocráticos?, porque la democracia no sería democracia si ellos no pudieran ejercerla también.
Un ejemplo sería el PCE. Como todos sabemos significa Partido Comunista Español y la historia nos confirma lo que ha hecho el comunismo por la humanidad. Algunos de Izquierda Unida diréis que el comunismo no funcionó en la antigua Unión Soviética y otros países del Pacto de Varsovia porque no era puro. Me pregunto, ¿si no siendo puro asesinaron a millones de disidentes y dejaron miseria por doquier, que pasará cuando adquiera esa pureza? ¿Que blindaje democrático debemos fabricar contra este tipo de partidos cuya trayectoria, una vez conseguido el poder, es el totalitarismo?.
En la práctica política podemos observar que algunos partidos de tendencia totalitaria han disfrutado y disfrutan de las libertades democráticas, pero está claro que para ellos dichas libertades resultan aceptables sólo en cuanto estén en la oposición, pues si ostentaran el poder y aplicaran sus ideologías, la democracia naufragaría.
Dicho de otra forma, la democracia descansa en el supuesto de que la mayoría de los ciudadanos no votará a un partido contrario a las libertades; y normalmente así ha ocurrido pero no siempre. El nacionalsocialista Hitler obtuvo el poder democráticamente afirmando que no iba a eliminar la Constitución, sino a interpretarla de manera más “profunda”. Lo mismo está ocurriendo actualmente en Latinoamérica con gobiernos pseudodemocráticos que dicen representar al pueblo y llegados al poder por medios democráticos comienzan rápidamente el proceso de demolición del sistema de libertades.
Lo que he expuesto me parece merecedor de la más seria reflexión: ¿Cómo reaccionar ante los partidos no democráticos, y por tanto, como evitar el potencial peligro de destrucción del sistema de libertades en una democracia?
Tampoco olvidemos que el poder en manos de un partido antidemocrático no es el único peligro. Un partido moderado o de centro puede dejar de serlo una vez en el poder, puesto que con el ansia de perpetuarse en el gobierno vulnerará derechos y libertades básicas. Es algo propio del sistema de representación a través de partidos políticos parasitarios en los que se integran normalmente tipos mediocres cuyos únicos intereses son medrar en política.
Leído esto, muchos aficionados al sistema de libertades públicas pensaréis que no soy muy demócrata.
Tomad nota:
Yo no entro en estado de frenesí con la palabra democracia porque ésta no significa nada si no hay libertad. ¡Esta última palabra es la que verdaderamente me motiva!
¡Yo también soy demócrata pero no gilipollas!. No vivimos en un paraíso de felicidad y amor fraternal, en el que todos somos bondadosos y respetamos las libertades del prójimo. La realidad es distinta porque hay muchos cabronazos que sueñan en crear una sociedad a su antojo.
Esos indeseables empapados de ideologías enfocadas a crear un hombre nuevo, una nueva sociedad a capricho conviven con nosotros así como sus gañanes palmeros y no dudarán en parapetarse en el sistema democrático para, una vez alcanzado el poder absoluto, desmantelar el régimen de libertades.
Necesitamos blindar el régimen democrático para asegurar la supervivencia de las libertades básicas de los ciudadanos. El blindaje es fundamental para garantizar que el sistema político menos malo hasta hoy conocido, pueda perdurar en su esencia a lo largo del tiempo.
Es obvio que lo que tenemos que garantizar es la libertad, el sistema político es secundario, lo importante es el fondo y no las formas. De nada sirve la tambaleante y viciada democracia actual o la democracia en la que soñáis algunos aficionados si las libertades pasan a un segundo plano. No se trata de garantizar la elección de un presidente u otro en un entorno multipartidista o modificar parte de la Constitución, sino que quien sea candidato crea realmente en el sistema democrático y en las libertades del ciudadano.
Actualmente, con el elevado nivel de irresponsabilidad política del pueblo español nadie os garantiza que no sea elegido un Presidente de gobierno cuyas pretensiones sean tiranizar al pueblo.
http://www.lodicecincinato.blogspot.com/
miércoles 3 de febrero de 2010
Obama es torero.
Que nuestro presidente se quedase sentado al paso de la bandera del Imperio, puede que parezca haber pasado desapercibido, dado el ruido mediático por apagar sus ecos a uno y a otro lado del Atlántico. Pero no. No ha pasado. Es más, le están pasando una muy amarga factura. En eso, Obama ha demostrado ser un patriota para con su país y, aunque no quiera decirlo, para con su ex-Presidente, Bush. Vayamos por partes.
Afirmamos que Obama le ha hecho una faena a Zapatero, de las que hacen historia; de salir por la Puerta del Príncipe y quedar en los anales del toreo, sin ni siquiera haber pasado las fatiguitas de las tientas de vaquillas en las noches de luna. Verán por qué lo decimos y nos darán la razón.
- Obama cita a Zapatero, para que rece. Se lo lleva al rezo de los ultraderechistas. Y como no puede salirse del ruedo, debe aceptar la embestida. Primera fase de la lidia del otrora rimbombante “líder” de la socialdemocracia europea, pea.
- Obama templa a Zapatero. Le ordena, con o sin capote, entrar en Afganistán, so pretexto de venir a verle a España, y otros cuentos planetarios. La realidad es que se lleva los soldados que quería y que le arrebataron a Bush. La venganza está servida como Dios manda, en plato frío.
- Obama manda y desprecia. Después de la victoria y del palo a la popularidad de Zapatero, la puntilla es decirle que no viene a España, y que ni siquiera tenía tal propósito en la agenda. El honor de la bandera del Imperio ya está salvado. El Imperio ha contraatacado. No ha habido bajas. Salvo las propias. En una guerra que no era.
Faena torera donde las haya, Obama se ha pitorreado de Zapatero, como tantos otros, que, en estos tiempos tan aciagos, han encontrado en este tonto contemporáneo una alfombra a la que pegar cada vez que pasan por delante. Díganme si no se merece el Sr. Barack Obama salir por la puerta grande.
¿Qué principios defiende un liberal?

Pedro Schwartz, en el prólogo a la obra de David Boaz "Liberalismo. Una aproximación", publicado por la editorial Gota a Gota, resume una serie de ideas:
¿Es usted liberal?
Por Pedro Schwartz
Libertad Digital (30/03/07)
[...]
Individualismo. El liberal toma al individuo como realidad fundamental de la vida en sociedad. Todo en la vida social ha de ser reducible a las acciones y planes de los individuos y a sus consecuencias inesperadas.
Derechos individuales. Consisten en los derechos humanos en sentido estricto, que idealmente se definen como el derecho de propiedad sobre la propia persona y sobre los bienes y recursos con los que ella cuenta. Su ejercicio excluye la violencia, la coacción y el engaño.
Dignidad del trabajo. Las personas se dignifican aplicando su ingenio, su inventiva, su esfuerzo, su ahorro e inversión a mejorar su condición y la de su familia. El Estado no debe favorecer la búsqueda de rentas públicas, discriminar con sus impuestos a los más afortunados ni fomentar la corrupción del Estado de Bienestar.
Orden espontáneo. Las sociedades humanas se armonizan en el marco de la ley, sin que nadie las organice centralmente. Ello ocurre como si las guiara una mano escondida, movida por los acuerdos de intercambio voluntario de bienes y servicios que toman los individuos. Esos acuerdos son en mutuo beneficio precisamente porque los intereses de unos y otros no coinciden.
Soberanía de la ley. No basta con proclamar el "Estado de Derecho", en el que la legislación acordada por mayoría y promulgada formalmente puede imponer lo que quieran quienes detenten el poder político. La soberanía de la ley es algo más. Es la obediencia a una Constitución acordada unánimemente, que protege la vida, la persona y las propiedades de los individuos y permite acuerdos comunales cuando los ciudadanos los consideren en beneficio de todos.
Igualdad ante la ley. La ley no puede hacer distingos por motivos de sexo, religión, raza o jerarquía. No son aceptables la discriminación positiva ni la igualación artificial de oportunidades –que son cosa distinta de la carrera abierta para todos los talentos.
Mercado libre. En un marco de competencia suficiente, el libre mercado no sólo fomenta la riqueza de todos, sino que es un poderoso baluarte de las libertades individuales. El Estado no debe, pues, intervenir precios, intereses ni alquileres; tampoco debe prohibir contratos libremente acordados entre adultos, como serían los laborales o los de comercio de sustancias que sólo afectan a sus consumidores.
Defensa de la paz. Las democracias liberales procuran el mantenimiento de la paz dentro y fuera de sus fronteras y sólo emplean la violencia para defender a sus ciudadanos de la violencia de enemigos interiores o exteriores.
[...]
También hace un buen comentario sobre las relaciones con la socialdemocracia y el conservadurismo. Y por qué suele ser más fluida la relación con el segundo, hasta el punto de hablarse, en ocasiones, de "alianza entre liberales y conservadores" (en Estados Unidos, incluso con los neoconservadores, dentro del Partido Republicano) por más que, en realidad, y hay que reconocerlo, este entendimiento, en buena medida, procede de la oposición al socialismo que une a ambos. En España, por centrarnos un poco en nuestro país, un vicio adquirido y habitual es definirse liberal en función de aquello que se rechaza de la izquierda, de tal modo que, al final, casi todo lo "no izquierdista" sería "liberal".
Según expuso Hayek en "Los fundamentos de la libertad", "el conservador, como el marxista, considera natural imponer a los demás sus valoraciones personales". El liberal "en abierta contraposición a conservadores y socialistas, en ningún caso admite que alguien tenga que ser coaccionado por razones de moral o religión". Para el liberalismo, no hay nadie con superioridad moral para decir a los demás lo que deben hacer o creer y por ello quizás, "el socialista desengañado, con mucha mayor facilidad y frecuencia, tranquiliza sus inquietudes haciéndose conservador en vez de liberal".
Aunque sí sea cierto que el liberal, habitual y normalmente, suele encuentrar un interlocutor más abierto y receptivo en el conservador que en el socialista. El propio Hayek reconoció en alguna ocasión sentirse más próximo a los conservadores que a los socialistas. Asimismo, el economista austriaco considera que los conservadores no son, pese a las diferencias, desdeñables como dique de contención o freno en aquellas situaciones en que la deriva socialista amenace con llevarnos por delante a todos. Aquí coincido también plenamente con él (qué nos van a contar en España).
[...]
El socialista quiere libertades personales sin responsabilidad, y pública intervención en lo económico. El conservador tiende a pedir censura y control en materia de costumbres, y se inclina (al menos en los Estados Unidos) a favor del libre mercado.
La razón por la que (...) el liberalismo clásico está más cerca de los conservadores que de los socialdemócratas es que a los conservadores es posible convencerles de que, librado el individuo del paternalismo de los socialistas, que quieren imponerle, quiéralo o no, lo que conviene a la sociedad, el individuo se hace más responsable, más ahorrador, más innovador e incluso más sinceramente religioso, como lo es en Estados Unidos.
[...]
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lunes 1 de febrero de 2010
Ojalá hubieran tenido razón

Podemos indignarnos con el "pensionazo" del Gobierno de Zapatero, justificado mediante la excusa, entre otras peregrinas y ridículas, de la mayor esperanza de vida de la población española en los últimos años pero la auténtica realidad es que el sistema está tarado en su origen. Recientemente, Zapatero decía en el Congreso que los defensores de las pensiones privadas tenían un serio problema tras el estallido de la crisis y el pinchazo de la bolsa. Lógicamente, no podemos esperar más que esa pobre verborrea socialista de parte del presidente del gobierno progre que padecemos. Cada uno da el nivel que da y este hombre mentalmente no llega a más. Muchos economistas (algunos integrados en los círculos de Zapatero tras dar un giro de 180º en sus planteamientos) habían venido años advirtiendo del riesgo de desmoronamiento del sistema.
Como dije en una entrada anterior, desde Felipe González hasta llegar a Zapatero, una cantinela recurrente del PSOE ha sido la amenaza de que un gobierno del PP iba no sólo a rebajar sino, es más, a desmantelar el sistema público de pensiones. Mentían descaradamente, como es costumbre en estos dos personajes, Felipe y José Luis (la famosa carta firmada por López Aguilar y por él), pero no hubiera estado mal y que por una vez hubieran dicho la verdad. La realidad es que la posición del Partido Popular es la misma que la del PSOE en esta cuestión y así quedó consagrado en el Pacto de Toledo en 1995. Quizás no hubiera estado mal que los socialistas tuvieran razón y que los populares se hubieran planteado, aunque sólo fuera por un momento, la posibilidad de estudiar la implantación de algo parecido al modelo chileno de pensiones (si no les da vergüenza la posibilidad de que el PSOE ponga en marcha toda su maquinaria de propaganda demagógica acusándoles de querer adoptar un sistema creado por el régimen de Pinochet en 1981), introduciendo paso a paso un sistema de capitalización, con posibilidad de elegir entre un fondo público de pensiones y los privados existentes en el mercado, en el que el patrimonio de los trabajadores cotizantes crecería continuamente hasta el momento en que decidieran jubilarse, sin despojar de sus derechos ya devengados a los pensionistas, lógicamente, los cuales se asegurarían con cargo a los presupuestos del Estado. Los trabajadores que se incorporasen al mercado laboral por primera vez, de este modo, tendrían la posibilidad de librarse de las garras de esta maquinaria de expolio piramidal.

Puede que entonces hubiera un poco de seguridad y, lo más importante, social. Es bastante descorazonador que el PP, un partido político con un ideario supuestamente, aunque sólo sea en parte, liberal, no lleve en su agenda el dar a los ciudadanos la posibilidad de tener la libertad de elegir el sistema de previsión social que les sea más rentable y provechoso sino que, en lugar de ello, pretenda tenernos atados a la fuerza a un modelo calcado a una estafa piramidal. Del PSOE no se espera nada más que populismo y no cambiarán ni un renglón. Total, ellos no serán los que se quedarán en el futuro con una pensión irrisoria sino con una de 90.000 euros anuales después de unos pocos años "haciéndonos felices", puesto que, para mantener su nivel de vida (lujoso y costoso), siempre habrá sobras de las que rapiñar.
Pobreza, el rendimiento de la izquierda
Por Juan Ramón Rallo
Libertad Digital
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Metiendo miedo con las pensiones
Por Gabriel Calzada
Libertad Digital
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¿Pensiones privadas?: ¿Puede ser Chile un modelo para la privatización?
Por L. Jacobo Rodríguez
Instituto El Cato
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Hayek vs. Keynes
sábado 30 de enero de 2010
Son... incorregibles

A este paso, al pequeño y progubernamental diario de extrema izquierda "Público", el periódico favorito de Zapatero, le voy a tener que dedicar un blog entero, pero es que hay cosas ante las que no te puedes resistir a escribir y comentar.
El nuevo complemento a Educación para la Ciudadanía que, próximamente, vamos a tener gratuitamente en los colegios andaluces ahora lanza una colección de libros denominada "Pensamiento Crítico". Y, ¿cuál es el pensamiento crítico? Pues, señores, el del marxismo-leninismo, el de Salvador Allende, Friedrich Engels, Karl Marx o Vladimir Ilich "Lenin", ya saben, autor, este último, de frases cumbre como "contra los cuerpos la violencia, contra las almas la mentira", "libertad, ¿para qué?" o "la mentira puede ser una herramienta revolucionaria".
Pero lo mejor de todo es el eslogan con el que presentan la colección (que podemos ver en la imagen): "Han querido callarlos de muchas maneras. Volverán a tener voz".
Por supuesto que sí, Lenin, sin ir más lejos, no acalló a nadie (ni llenó Rusia de cadáveres, claro que no). Nunca han existido regímenes comunistas a lo largo del siglo XX, basados en las ideas de estos autores cuya voz ha sido "acallada", que han dejado un saldo de cien millones de víctimas. Ni han existido, ni han perseguido, ni ejecutado, ni encerrado en hospitales psiquiátricos o campos de reeducación a disidentes. Ni en la URSS, ni en China, ni en Europa del Este, ni en Corea del Norte, ni en Etiopía, ni en Cuba, etc. El propio Lenin, jamás planificó el exterminio de clases sociales enteras como la burguesía, la nobleza, el clero o los campesinos propietarios de tierras (los kulaks) ni el asesinato de otros comunistas que no pertenecían a su corriente bolchevique. Le obligaron a callarse y hoy "Público" le da voz por primera vez en la Historia. La lectura de sus obras, junto con las de los otros autores, será muy educativa para nuestros escolares.
Son... incorregibles.
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Karl Marx. El burgués que embarazaba a las criadas
¿Sabéis quién dijo que "la intromisión por parte de las autoridades puede agravar una crisis preexistente"?
¿Federico Jiménez Losantos? NO. ¿Margaret Tatcher? NO. ¿Ronald Reagan? NO. ¿Milton Friedman? NO. ¿Adam Smith? TAMPOCO.
No fue ninguno de los liberales mencionados. La frase pertenece a Karl Marx. Al contrario que la mayoría de los socialistas de hoy, Marx estudió economía. ¡Ahora me explico porqué Karl Marx fue uno de los primeros en declararse "no marxista!
La causa del gran éxito de Karl Marx y del marxismo no fue porque su utópica doctrina fuera viable y eficiente, que no lo es en absoluto para el género humano; sino por el hecho de que creó la teoría ideal para justificar un sistema basado en un Estado muy poderoso que utiliza la coacción violenta para garantizar su aplicación, además de controlar, de paso, todas las facetas de la vida del ciudadano y robarle su Libertad. Por el contrario, al Liberalismo le cuesta mucho prosperar sin una teoría sistemática equivalente, o sea, sin una teoría consistente e integrada en un sistema social nuevo que se blinde frente a los ataques de ideologías liberticidas.
“Proletarios de todos los países del mundo, ¡perdonadme!”. Esto se podía leer, al día siguiente a la caída del muro de Berlín, en la base del monumento a Karl Marx, ese hipócrita burgués que embarazaba a las criadas proletarias. En este caso el calificativo de burgués no lo digo por despreciar a los empresarios o emprendedores tal como lo hacen denostadamente los liberticidas. Porque la burguesía, con la ayuda de la economía de mercado y el consiguiente esfuerzo en desarrollar las tecnologías aplicadas a los medios de producción, es la que ha logrado sacar de la miseria a millones de personas. Mis críticas se refieren a esos hijos de familias acomodadas, tipejos hipócritas como Karl Marx, Ernesto Ché Guevara, Fidel Castro y muchos otros niños malcriados cuya infancia fue maravillosa gracias a la riqueza de sus padres antes de arruinarse y luego les da por ser revolucionarios pretendiendo que se reparta a la fuerza las rentas de otros.
Algún ciudadano que había estado prisionero tantos años al otro lado del sanguinario muro de Berlín debió pensar que ni siquiera Marx podría seguir siendo marxista tras comprobar los desastres de la aplicación real del socialismo extraído de sus teorías. Teoría cuya puesta en práctica ha facilitado la mayor experiencia de miseria y terror que ha conocido hasta ahora el ser humano. En eso consiste la materialización de la utopía socialista y en eso consiste la pesadilla que algunos descerebrados liberticidas están encabezonados en hacerla viable de nuevo en este siglo.
Lodicecincinato.tk
Más años trabajando, menos pensión

Que trabajador y empresario acuerden ambos libremente una jornada laboral de hasta un máximo de 65 horas semanales no es lícito, como dejó sentado el Parlamento Europeo en diciembre de 2008, pese a la aprobación de todos los ministros de Trabajo salvo (cómo no) el de España. Es cierto que no sólo fue el grupo socialista sino que a ello se sumó con entusiasmo el popular. Tal para cual: si yo quiero trabajar no 65, sino 70 u 80 horas semanales, ganar un alto sueldo por esas horas y cotizar más ¿Quién es un burócrata planificador para ponerle vallas al campo y no permitirmelo? En un contrato dos partes deciden y nadie puede ponerle restricciones a una de esas dos partes sobre lo que quiere ofrecer a la otra. Y es un craso error pensar que la empresa entonces obligaría al trabajador puesto que el mercado de trabajo se rige, como todos por la oferta y la demanda. Ninguna empresa puede obligar a un trabajador a nada.
Pero, dejando aparte estas consideraciones, en cambio, obligarte a trabajar hasta los 67 años sí que es lícito. Y reducir la prestación que vas a percibir después de tu jubilación, derecho que te has ganado por las cantidades que, en forma de cotización a la Seguridad Social, han detraido de tu salario para que el Estado pueda pagar las pensiones actuales, es igualmente lícito. Con estos "defensores del trabajador" no hacen falta enemigos.
En ello consiste, básicamente, lo aprobado este viernes en el Consejo de Ministros del gobierno progre que padecemos. En primer lugar, se trata de retrasar la edad de jubilación desde los 65 a los 67 años de forma progresiva a partir de 2013 hasta el año 2025. En segundo, según el texto aprobado, que "el cálculo de la pensión debe realizarse sobre los periodos de cotización real, sin que el procedimiento pueda añadir o restar sin justificación periodos o bases de cálculo". Más claramente, que el cálculo de la pensión a percibir se realice sobre toda la vida laboral, en lugar de los actuales 15 años, lo que, según los expertos, podría reducir la prestación hasta en un 30% de media. Por si no fuera suficiente con la brutal subida fiscal provocada por el fin de la deducción de los 400 euros.
¿Recuerdan la demagogia que, recurrentemente, lanzaba en su día Felipe González y, más recientemente, Zapatero sobre la intención del PP de rebajar las pensiones? Antes de las últimas Elecciones Europeas, por ejemplo, mediante una carta firmada por el candidato socialista Juan Fernando López Aguilar y el propio Zapatero.
La ineptitud y mendacidad del Gobierno de Zapatero es clara como el agua pero también es cierto que nunca hemos llegado a ser totalmente conscientes de esta falacia que supone el llamado "Estado del Bienestar": el robo y el latrocinio legalizado de una parte de los frutos de nuestro trabajo para que el Estado le dé el fin que le venga en gana y para que, después de jubilarnos, nos arroje las migajas y las sobras de lo que, previamente, nos ha sisado. El Estado debería garantizar, en virtud de su obligación de salvaguarda de la vida y la libertad de los ciudadanos, unas prestaciones mínimas para situaciones de necesidad pero el sistema de Estado del Bienestar, aparte de ruinoso, es una auténtica y soberana mentira. Es la forma en que el planificador estatal decide cómo nos va a devolver una pequeña parte del gran todo que nos expolia.
El Gobierno roba a los pensionistas
Pablo Molina
Libertad Digital
El sistema público de pensiones es un latrocinio oficial que justifica sobradamente la necesidad de destruir el llamado Estado del bienestar. La culpa la tienen, en primer lugar, los beneficiarios del sistema, que a estas alturas siguen siendo incapaces de exigir a los políticos el derecho a manejar sus propias finanzas para utilizar el dinero aportado durante su vida laboral en la forma que estimen oportuno una vez alcanzada la edad de jubilación.
No se dan cuenta de que el Estado les roba y que, cuando ya no son útiles para la actividad productiva, les sigue manipulando con abundantes dosis de demagogia en función de los cálculos electorales del partido en el poder.
El Gobierno no concede ninguna pensión. Por el contrario, lo que hace es robar la mayor parte de lo acumulado por el beneficiario a lo largo de su vida para dejarle unas migajas que, encima, raciona a su antojo decidiendo a qué edad puede o no dejar de trabajar y cuánto debe percibir hasta su muerte.
Sólo hay que hacer unos cálculos sencillos para percibir las dimensiones del desfalco. Considerando una pequeña aportación mensual de 80 euros a la Seguridad Social, una persona que haya trabajado toda su vida, por modesto que haya sido su empleo, ha acumulado a los sesenta y cinco años del orden de cuatrocientos mil euros (a un interés compuesto del 5%, descontada la inflación, que es también una tasa más que razonable en una inversión a largo plazo). Ese capital acumulado le permitiría cobrar una pensión de mil quinientos euros hasta los noventa años, y eso en caso de que no quisiera rescatar el total del dinero ahorrado. Pues bien, la inmensa mayoría de los trabajadores jubilados perciben menos de la mitad de ese dinero y, además, tienen que vivir con la zozobra constante de no saber qué van a cobrar al año siguiente o si va a haber dinero suficiente en la caja del Estado para pagarles esa miseria.
El llamado Estado del bienestar es una estafa monumental y el sistema público de pensiones el mecanismo más injusto e insolidario que jamás ha concebido el ser humano. Por eso hay que criticar a Corbacho y enviar a este Gobierno al lugar que recomendó en su día el secretario general de la UGT madrileña, pero sin olvidar que el verdadero enemigo de los jubilados es el actual sistema de previsión social. Y si preferimos seguir concediendo a los políticos el poder de decidir sobre nuestra ancianidad, entonces no nos quejemos. A trabajar hasta los ochenta años para el Gobierno y punto en boca.
Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.
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miércoles 27 de enero de 2010
¿Liberalismo o "ley de la selva"?
Igualmente, debe garantizar unas prestaciones mínimas (educación, sanidad, etc.), sin las cuales, igualmente, el Estado estaría fallando en su obligación de defender la vida y la libertad en el caso de aquellos individuos que no tuvieran la capacidad económica para acceder a la oferta que el mercado realice de esos servicios. Por más que la libre competencia entre entidades privadas que ofrezcan estos servicios los haga asequibles para la mayoría de la población (el Estado, es más, no sólo no debe poner trabas al libre mercado, sino que, además, debe favorecerlo, eliminando las que existan), siempre existirán miembros de la misma que no podrán acceder a los mismos, viendo mermada su libertad al no poder cubrir algunas necesidades esenciales.
Lo cual no implica, obviamente, defender una hipertrófia estatal, una tentación que siempre irá unida al poder. Para evitar que el Estado emplee la excusa de la protección y la seguridad de sus ciudadanos para expandirse hasta el último rincón de su vida es necesario marcarle unos líneas que no deben traspasarse. El gobierno debe ser fuerte, es cierto. Fuerte pero pequeño, limitado por una Constitución que reconozca los derechos que pertenecen a la persona por el mero hecho de serlo, sus derechos innatos, y que establezca un principio de legalidad y una división entre los poderes del Estado, de tal forma que cada uno actúe como contrapeso de los otros. Las personas, al igual que necesitan un Estado que evite los abusos de otros contra sus libertades, deben estar protegidas, tener una serie de mecanismos de defensa a su disposición, cuando quien pretenda cometer los abusos sea el propio Estado, quien, al contrario que los individuos, sólo podrá actuar donde la ley se lo permita.
No es, por tanto, la anarquía, la abolición de todo gobierno o autoridad (el famoso "ni dios ni amo"), ya sea inmediata o como fin último tras una fase de dictadura del proletariado, como postula el marxismo, ni mucho menos la "ley de la selva", o la "ley del más fuerte", en el sentido de que el más poderoso se exceda arbitrariamente de su propio ámbito de libertad personal, atentando contra la vida, la libertad o la propiedad de otros, sin que el Estado, como titular del monopolio legítimo de la fuerza, intervenga en su defensa, la idea del liberalismo.
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Liberalismo clásico y la "ley de la selva"
Por Carlos Federico Smith
Suplemento Ideas de Libertad Digital
El Cato
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martes 26 de enero de 2010
“Público” se cuela en las escuelas andaluzas.
Hoy, que en el cole teníamos reunión de ciclo, reparé con algunos compañeros en la exagerada difusión del diario de MediaPro en nuestro centro educativo. Había como tres ejemplares nada menos del citado diario. La cuestión es que la chiquillería no ve este tipo de información. Tiene otros canales para informarse y a fe mía que lo hace estupendamente.
Ya veníamos viendo el hecho desde, al menos, Septiembre del año pasado. Pero resulta que hoy hemos conocido cómo y para qué se está distribuyendo el diario “Público” en las escuelas andaluzas. Resulta que ha sido agraciado con una subvención de la Junta de Andalucía de alrededor de los 55.000 €, para que llegue a todos los colegios. ¿Para qué? Pues para hacerle publicidad con fondos públicos a dicho periódico, que, además, es el preferido del señor presidente de la Nación.
¿Criterios de adjudicación? Pues los del embudo. Cuanto menos tirada tiene el periódico, más grande es la subvención. Con una tirada nacional de unos 115.000 ejemplares, “Público” se debate entre seguir muriendo lentamente o ser subvencionado por los “poderes públicos”, o sea, ustedes y yo. Y no me voy a referir a los diarios de gran tirada nacional, sino a los de la provincia, que debieran ser los protagonistas de esta publicidad institucional que, mediante finísimos comentarios y editoriales, loan sus excelsas gestiones en pro del pueblo andaluz y, consecuentemente, ponen la mano.
¿De qué estábamos hablando cuando nos referíamos a la prensa en la escuela? ¿De ecuanimidad? Eso se perdió, como yo perdí a mi madre. ¿De valores que comunicar a los estudiantes? Valores tiene la Bolsa de Nueva York. Esto es lo que es. Dinero a cambio de publicidad institucional que apenas resiste el mínimo de crítica objetiva.
Para este viaje no hubieran hecho falta estas alforjas. Es posible que la prensa muera. Pero no será por falta de lectores, sino por el color alarmantemente amarillento que suelen tener sus antaño respetadas manijas. La gente acaba cansándose de tanto ditirambo innecesario.
Este año llegaremos al millón cien mil parados en Andalucía. No hay periódico que neutralice tal verdad, por mucho dinero que la Taifa reparta entre la comparsa. Para comparsas, las de Cádiz. Y pare usted de contar.
ZP: Saber irse, he ahí la cuestión.
José Luis está donde muchos hemos estado muchas veces. En el cruce de caminos. En el “crossroads” que diría el mítico bluesman Robert Johnson. Se encuentra en ese dilema en el que debería encontrarse con el diablo. Éste le ofrecería la mejor salida de la crisis posible e incluso pensable, pero a cambio, Rodríguez, como Robert, debería entregarle el alma.
Como dice Pajín, no nos consta que ZP tuviera intención de retirarse a los 8 años de mandato. Tampoco nos consta que tenga principios cristianos. Así que el dilema es doble. El diablo no se presentará. Y él no tiene conciencia de que tenga alma alguna que donar a nadie. Esta postura, tozuda ante la adversidad que te desborda por momentos; este renegar constante de cualquier tipo de ayuda; este empecinamiento en la huida hacia delante, mientras se hunde todo lo que deja atrás, es el patrón de actuación de nuestro presidente.
De sabios, pues, es conocer el momento en que uno debe afrontar que ya no es parte de la solución, sino parte del problema. Y cuando uno es capaz de saber que está en ese momento, que es amargo como la hiel, debe decidirse. Sin caminos, sin cruces, sin demonios y sin dioses. Como humano que se es, debe cualquiera, en esa situación, despojarse de toda vanidad, pues nadie es imprescindible, la vida sigue y lo hará después de nosotros y salir.
Porque en esa elección, como en otras tantas de la vida, nos reconocerán. Sabrán que supimos dar la talla dentro y fuera. Con y sin poder. Sabrán que sabíamos hacer, a pesar de que nos vinieran mal dadas. Sabrán que supimos reconocer que nos estábamos equivocando. Que nuestras decisiones estaban perjudicando seriamente a quienes dependían de nosotros.
Persistir en el error; continuar al pie del cañón cuando no te quedan balas; dirigir un buque sin timón, no es de gente inteligente. Esperamos que el presidente sepa asumir su parte de responsabilidad en la situación actual, una de las más graves de la historia reciente de España y, si no es capaz de convocar un gran pacto nacional, sea, al menos, capaz de irse por convicción propia.
Por el bien de todos los españoles. Incluso de aquellos que, como él, todavía ven que su líder puede sacarnos de esta.