domingo, 8 de agosto de 2010

Friedman Day


Esta entrada es, en parte, una republicación de otra anterior, de hace más o menos un año, solo que con algo más de información añadida.

El 31 de julio se cumplieron 98 años del nacimiento de Milton Friedman. La fecha reconozco que se me ha pasado, con tantas cosas de que hablar, pero, como siempre, nunca es tarde para recordarla y hablar un poco del gran economista norteamericano.

Nacido en Nueva York el 31 de julio de 1912, es el más conocido economista de la
Escuela de Chicago y uno de los más activos defensores del libre mercado gracias, especialmente, a su libro y serie de documentales "Libertad para elegir", en los que defendía la libertad económica de fotrma muy sencilla de leer para cualquiera. Monetarista "de toda la vida", se opuso al keynesianismo en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta. Recibió el Premio Nobel por sus análisis del consumo, historia y teoría monetaria.

Destacó en sus estudios secundarios, especialmente en las matemáticas, razón por la cual pudo escoger donde estudiar, pese a ser de origen humilde. Tras estudiar matemáticas en la Universidad de Rutgers, para su graduación, pensó como sus principales opciones la Universidad de Chicago, centro de la teoría económica conservadora, y a la Universidad de Columbia, centro del empirismo económico. Friedman se decidió por Chicago ya que pensaba que la diferencia entre la búsqueda de los hechos y la búsqueda de las teorías era más aparente que real. El objetivo final de la teoría es explicar integralmente los fenómenos observados para así hacer predicciones válidas sobre fenómenos todavía no observados. La recolección de datos, su ordenamiento y extracción de conclusiones empíricas son entonces tan importantes como la teoría económica. La idea de Friedman fue construir un sistema de generalizaciones que pudiera usarse para hacer predicciones correctas sobre las consecuencias de cualquier cambio de las circunstancias. Su desempeño debe juzgarse por la precisión, el alcance y la conformidad con la experiencia de las predicciones que produce, es decir, para él, la economía era éticamente neutra, una ciencia objetiva, en el mismo sentido que cualquiera de las ciencias físicas. Para este método, el mercado haría las veces de medio de información, a través de los precios.

Defendió los impuestos a los gastos, en lugar de a los ingresos. Estos impuestos tendrían la ventaja de estimular el ahorro y reducir la demanda sin la necesidad de que el Estado provocase distorsiones en los precios, ya que dirigidos al ingreso destinado al consumo, no sobre las ventas, puesto que estos últimos distorsionan los precios.

Su teoría monetarista se basaba, fundamentalmente, en que la oferta de dinero es el único factor sistemático determinante del nivel de gasto y de la actividad económica, de forma que, para asegurar la estabilidad de precios, el banco central debía establecer un índice de crecimiento de la oferta de dinero a una tasa aproximadamente igual al crecimiento real de la economía.

Friedman criticó el gran tamaño adquirido por el sector público en los países occidentales, denunciando la distorsión que la intervención estatal introduce en el funcionamiento de los mercados.
En un mundo globalizado, el capitalismo es el modelo hegemónico debido a su carácter flexible, apto para adaptarse a las diferentes realidades existentes y presentado como sustento de la democracia moderna. Dentro de la defensa de esta democracia, aparece Milton Friedman como un bastión, bajo sus postulados de libertad económica y libertad individual.

Junto con su defensa del libre mercado, también se mostró a favor de restringir los monopolios y el comportamiento empresarial contrario a la competencia.

Propuso desmontar el Estado de bienestar y dejar que actuasen libremente las leyes de la oferta y la demanda, volviendo a la pureza original del sistema que definiera Adam Smith. Sin embargo, defendió, al mismo tiempo, medidas de protección frente a la pobreza, como un impuesto negativo sobre la renta o el cheque escolar para los ciudadanos de menores ingresos.

El impuesto negativo sobre la renta se basa en que el Estado dé dinero a los ciudadanos a través del impuesto sobre la renta, y así garantizar unos ingresos mínimos a los mismos. De esa forma además se vuelven innecesarias medidas públicas como el salario mínimo (con sus nefastas consecuencias sobre el empleo) o los servicios públicos de bienestar social (con su carga de burocracia, gasto público e ineficacia). Un ejemplo podría ser el siguiente:

El impuesto sobre la renta pasaría de un sistema progresivo a uno plano, por ejemplo del 25%. A cambio, cada contribuyente recibiría una cantidad fija del gobierno, por ejemplo, 10.000 euros.

  • Un contribuyente cuyos ingresos sean de 4.000 euros por año pagaría 1.000 euros por el impuesto plano, pero recibiría 10.000 del ingreso mínimo. En total, recibiría 9.000 euros del gobierno (o pagaría -9.000 euros, de ahí el término "impuesto negativo").
  • Un contribuyente que gane 40.000 euros al año pagaría 10.000 en impuestos, pero recibiría 10.000 del ingreso mínimo. En total, no pagaría nada de impuestos.
  • Un contribuyente que gane 400.000 euros al año pagaría 100.000 en impuestos, y recibiría 10.000 del ingreso mínimo. En total, pagaría 90.000 euros de impuestos.
Nótese que los contribuyentes con rentas más bajas serían los más beneficiados del ingreso mínimo. Por el contrario, para aquellos con ingresos muy altos el ingreso mínimo prácticamente no influiría en lo que pagan.

Según expone el profesor
José A. Martínez Álvarez en su libro "Economía de la pobreza", "constituye la elección de un modelo con tres pilares básicos: el compromiso de doble vía, una alternativa viable y la posibilidad de abrir una puerta a la refundación del Estado de bienestar. Ante la aplicación de este proyecto a nuestro país, el autor aclara que se trata de paliar, no de suprimir, el problema de la pobreza y sin desincentivos al esfuerzo laboral. Es un proyecto integral que trata de insertar a los marginados en la sociedad, a la que pertenecen. No sólo les proporcionaría una prestación económica, sino que se exigiría al perceptor la aceptación de cualquier trabajo se se le ofrezca. Además, el proyecto INR se integraría en el sistema fiscal a través del IRPF: establecería un punto de mínimo exento que identificaría la línea de la pobreza. Separaría a los pobres de los que no lo son. Pero sería, además, el vínculo que integraría el impuesto negativo con el positivo".

Por su parte, el cheque escolar es un sistema de financiación educativa que consiste en que el Estado entrega a los padres una cantidad de dinero (o un bono canjeable) por cada hijo en edad escolar, cantidad con la que se abonarían los gastos del centro educativo donde aquellos eligiesen matricularlo, según su conveniencia particular. Así el Estado financia al educado y no a centros educativos.

Las ventajas serían indudables tanto para el alumno como para el propio sistema educativo: la oportunidad de elegir al usuario en materia educativa (quien entiende mejor sus necesidades es el particular y no el gobierno), promover la competencia y la innovación entre centros educativos públicos y privados para atraer estudiantes, aumentar las fuentes de empleo en el sector privado de la educación, cortar la dependencia a la educación pública (permitiendo focalizar la asistencia social sólo a quienes realmente la necesitan) y reducir el gasto público y la burocracia ineficiente en esta materia.

En los sistemas de educación sin cheque escolar los ciudadanos actualmente pagan por la enseñanza privada mientras son cargados con impuestos que se utilizan para financiar las escuelas públicas (gran parte de las ellas deficientes), sin duda su costo de educación tiene dos vertientes ya que sostienen la financiación tanto de escuelas públicas y privadas al mismo tiempo. Los cheques están diseñados para ofrecer a los ciudadanos la libertad para gastar el dinero de sus impuestos, ya que eligen el tipo de escuela que quieren.

Esto obliga a la educación pública a estar en competencia directa con la educación privada y mejorar su servicio, ya que caso contrario se reduciría la financiación de las escuelas públicas si los padres optan por retirar a sus hijos en favor de una escuela privada.

Dudo mucho, no obstante, que ningún gobierno (de derechas o de izquierdas, estos últimos por descontado que no) estudie la posible aplicación en España de ninguna de estas dos interesantes ideas. Serían un encogimiento del Leviatán estatal demasiado inasumible para ellos.


Friedman fue también analista de estadísticas para el gobierno de Estados Unidos, asesor económico de los presidentes Richard Nixon y Ronald Reagan. Colaboró con el gobierno de Margaret Thatcher, fue investigador del "National Bureau of Economic Research" entre 1937 y 1981, y presidente de la "American Economic Association" en 1967.

Recibió enormes y durísimas críticas por su supuesta "colaboración" con la dictadura de Pinochet en Chile. Esta "colaboración" fue una invitación recibida por parte de la Escuela de Negocios de Valparaíso, por mediación de los ex-alumnos chilenos de la Escuela de Chicago (los "Chicago Boys"), para dar una serie de conferencias sobre la situación económica chilena que influenció enormemente en los asistentes económicos del gobierno. Friedman sostuvo y defendió en aquellas charlas que los mercados libres minarían la centralización y el control políticos, que la liberalización económica conduciría, tarde o temprano, a la democratización política. Las diferencias y los resultados saltan a la vista: Cuba, por ejemplo, es, después de 50 años, una dictadura sumida en la pobreza mientras que Chile volvió a ser una democracia hace ya 20 años. Algo que siempre llamó la atención a Friedman fueron las críticas por estas conferencias en Chile pero no por las impartidas a los estudiantes de economía chinos ni por su reunión con el secretario del Partido Comunista, Zhao Ziyang, diciendo "Dicté tanto en China como en Chile exactamente las mismas conferencias. He visto muchas manifestaciones contra mí por lo que dije en Chile, pero nadie ha hecho objeciones a lo que dije en China. ¿Cómo se explica?".

Francamente, es una pena, es verdad, que casi por lo único que se le recuerde sea por Pinochet. El general Pinochet no tuvo más remedio que acudir a los Chicago Boys y al consejo del propio Milton Friedman, es cierto, en 1975, ante el fracaso de su política intervencionista en los dos primeros años tras su toma del poder, tras el golpe de Estado de 1973. Paradójicamente, en medio de una dictadura política, en el campo económico se iba a dejar más espacio de decisión a las personas y menos al Estado. Friedman, pese a ser bastante atacado como "colaborador de Pinochet", estaba convencido de que la libertad económica traería pronto la libertad política, en una sociedad que, pese al régimen pinochetista, no iba a estar encadenada al Estado como la de cualquier dictadura socialista.

El Premio Nobel de Economía y principal representante del monetarismo neoclásico de la Escuela de Chicago, a quien Margaret Thatcher definió como "an intellectual freedom fighter", exhaló su último aliento en San Francisco el 16 de noviembre de 2006. A sus 94 años, era una persona que conservaba aún toda su lucidez intelectual. Descanse en paz este defensor de la libertad individual.

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Aquí leemos algunas de sus citas más reseñables:

"Considere la Seguridad Social. Los jóvenes siempre han contribuido al mantenimiento de los mayores. Antes, el joven ayudaba a sus propios padres por un sentido de amor y deber. Ahora contribuyen a mantener a los padres de otro por obligación y miedo. La transferencia voluntaria reforzaba los lazos de la familia; la transferencia obligatoria debilita esos lazos".

"La inflación es un impuesto que se aplica sin que haya sido legislado".

"Si un intercambio entre dos partes es voluntario, no ocurrirá a no ser que ambos crean que se van a beneficiar de él. La mayoría de las falacias en economía derivan de la negación de este concepto tan simple, de la tendencia a asumir que hay una traba insalvable, que una parte puede ganar solo a expensas de la otra".

"Tras la mayoría de los argumentos contra el libre mercado subyace en realidad una profunda desconfianza en la libertad".

"Los gobiernos no aprenden jamás. Las personas sí lo hacen".

"Siempre se ha argüido que el problema del capitalismo es que es materialista, mientras que el colectivismo puede permitirse prestar atención a lo no material. Pero la experiencia ha sido exactamente la contraria. No hay sociedades que hayan enfatizado los requisitos materiales del bienestar como las colectivistas. Son las sociedades libres las que, de lejos, han permitido un mayor desarrollo a los aspectos inmateriales, espirituales, artísticos del bienestar".


"Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad acabará sin igualdad ni libertad".
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Y aquí un fragmento de la introducción al libro "Libertad de elegir", de Milton y Rose Friedman, reeditado por la editorial Gota a Gota, publicada en Libertad Digital:

[...]

La libertad económica es un requisito esencial de la libertad política. Al permitir que las personas cooperen entre sí sin la coacción de un centro decisorio, la libertad económica reduce el área sobre la que se ejerce el poder político. Además, al descentralizar el poder económico, el sistema de mercado libre compensa cualquier concentración de poder político que pudiera producirse. La combinación de poder político y económico en las mismas manos es una fórmula segura para llegar a la tiranía.

La combinación de libertad política y económica dio lugar a una edad de oro tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos durante el siglo XIX. Estados Unidos alcanzó incluso una prosperidad mayor que la del Reino Unido, porque en América se comenzaba partiendo de cero: menos vestigios de clase y de estatus; menos prohibiciones estatales; un terreno más fértil para la energía, el empuje y la innovación y un Continente vacío para conquistar.


[...]
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En este vídeo, de poco más de 2 minutos de duración, el Dr. Friedman nos explica, con el sencillo ejemplo de un lápiz, uno de los objetos más corrientes de nuestra vida cotidiana, cómo interactúan entre sí los distintos operadores del proceso productivo y cómo el libre mercado es en sí mismo un procedimiento pacífico y eficiente. Detrás de la producción de un simple lápiz tenemos cómo las fuerzas del mercado comunican naciones y personas de todas partes del mundo para generarlo. Es una herramienta que utilizamos día a día y que podemos adquirir fácilmente, pero que no puede ser lograda de manera individual. El mercado comunica a gente que jamás en la vida llegará a conocerse, que, quizás, de llegar a encontrarse, podrían ser incluso enemigos, pero que interactúan en función de un interés común. El mercado libre nos permite disfrutar de bienes y servicios que provienen de distintas partes del mundo.

En su libro "Libre para Elegir", Friedman desarrolla bastante estas ideas sencillas del video, explicando el mecanismo de precios como un sistema de transmisión de la información necesaria para saber dónde se necesita mayor o menor esfuerzo económico.

La serie completa de documentales "Libre para Elegir" (Free to Choose), emitida en España en 1981 (¿se imaginan esto en la televisión de hoy día?), la pueden ver a través de aquí, siguiendo los enlaces:

"Libre para Elegir", la serie de documentales de Milton Friedman

También es muy interesante esta transcripción de una entrevista radiofónica, realizada por R. Robinson, en el programa "Uncommon knowledge" ("Conocimiento poco común"), el 10 de febrero de 1999
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