jueves, 24 de febrero de 2011

El Fracaso del Catálogo Gallego

            Acabo de recibir un correo del Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra, donde viene un borrador del nuevo Catálogo de medicamentos que entrará en vigor a partir del 1 de marzo. Sin meterme en discutir la validez de un “borrador” a falta de un par de días para saber si será definitivo o no (que casi parece que nos están tomando el pelo con esto, aprobando normas que entran en vigor sin dar tiempo a nadie a poder cumplirlas con corrección), quisiera analizar un poco este nuevo Catálogo en función de tres factores: el antiguo (válido desde el 17 de enero hasta el 28 de febrero, es decir 45 días), los medicamentos excluidos e incluidos en ambos y los problemas ocasionados por su culpa.

            En primer lugar hay que decir que la mayoría (aproximadamente el 90%) de los medicamentos que fueron excluidos del Catálogo Gallego anterior ahora vuelven a estar incluidos dentro. Resulta que el 1 de marzo tuvo lugar la bajada de precios prevista, quedando la mayoría de ellos dentro de lo que se conoce como “precio menor”. Por lo tanto al gobierno gallego no le quedó más remedio que volver a incluirlos. Esta bajada de precios no es algo nuevo, sino que todos los años se hace (normalmente el día 1 de mayo, pero con esto de la crisis, al gobierno central le entraron prisas por demostrar que puede ahorrar, y así como el año pasado hizo 4 bajadas de precios, este año va por el camino y por eso la adelantó), conociéndose qué medicamentos bajan y cuánto bajan. Por ello el gobierno gallego no puede alegar “desconocimiento” al hacer el catálogo.

            En segundo lugar aquellos pacientes que por motivos de Catálogo vieron como sus medicaciones cambiaban, aquellos pacientes que no recibieron ningún tipo de información por parte de la Xunta o de sus médicos (todo el marrón recayó sobre las farmacias), aquellos pacientes que tuvieron problemas relacionados con la medicación por esta causa (sea que dejaron de tomar sus medicinas, sea que las tomaban mal, sea que duplicaban dosis, sean efectos adversos de los genéricos, sea lo que sea), ahora ven que pueden volver a la medicación que estaban tomando antes.

            En tercer lugar comentar que junto con este “borrador” del Catálogo, llegó una carta que desde la Consellería de Sanidade se envió al colegio, en la que (en un tono muy “político”) nos venía diciendo que a partir del 1 de marzo se dejaba de poder sustituir los medicamentos “libremente” (en teoría antes se podía hacer en Galicia… en la práctica, no existe sustitución libre, ya que sólo se puede sustituir por causas consignadas en las Ley del Medicamento), pero recordando que se haría la “vista gorda” siempre que se sustituyese un medicamento por otro que ya hubiese llevado antes para garantizar el cumplimiento del paciente en su tratamiento… lo cual, si se lee entre líneas viene a decir, que las sustituciones que la Xunta considera válidas son aquellas en las cuales se cambia un medicamento por su genérico siempre y cuando ese genérico fuese el que antes llevaba por causa del Catálogo. Ahora bien, creo que también se puede leer, que como se cambie el genérico que ahora llevan por el medicamento de marca que llevaban antes de que naciese este Catálogo, no se considerará una sustitución válida.

            En resumen. Los políticos han demostrado que sólo les interesa el “poder”. Con lo del Catálogo intentaron hacerle un órdago al Gobierno Central, el cual, todo sea dicho, les ha salido de maravilla, pues la Pajín, en consonancia con su gran gestión al frente del Ministerio de Sanidad, ha pasado olímpicamente de todo esto, mandando un recurso al TC tarde, sin mucho entusiasmo ni mucho interés en el tema. También han demostrado que los pacientes les interesan bien poco, pues cuando se leen las comunicaciones de la Consellería (y las del Ministerio… que son otros que tal bailan), se puede ver claramente que si es algo que ellos mandan, es “por el bien del paciente”, pero si es algo que el paciente demanda (o el médico o nosotros los farmacéuticos, en base a nuestros conocimientos y nuestra experiencia), no se le tiene en cuenta, no se le escucha y se le insulta o menosprecia por su “rebeldía”.

            Ahora el catálogo cambia… cambia hacia lo que ya teníamos… ¿qué sentido ha tenido entonces? La gente puede volver a llevar su medicación de siempre, pero durante un mes y medio, han estado con problemas de suministro (las casas de genéricos no dieron abasto a todo el nuevo stock que hubo que hacer), han estado con problemas de medicación, han estado con problemas graves que incluso han llevado a hospitalizaciones (en mi pueblo conozco 7 casos… y teniendo en cuenta que somos cuatro gatos, el porcentaje es bastante elevado). ¿Quién asume la responsabilidad de este fiasco? Lo peor de todo es que aún saldrá la Pilar Farjas diciendo que el Catálogo es todo un éxito y se han ahorrado “gritones” de euros… cuando la realidad es que si se mira el coste que se ha asumido a nivel hospitalario por culpa del Catálogo, fácilmente duplica o triplica el ahorro falso por precios menores de medicamentos.

            El Catálogo ha resultado ser un fiasco, un fracaso total. Los políticos nos lo venderán como algo bueno… y nosotros, que somos tontos, aún nos lo creeremos.

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