lunes, 23 de noviembre de 2009

Grandes liberales (I): Milton Friedman (1912 - 2006)

Nacido en Nueva York el 31 de julio de 1.912, es el más conocido economista de la Escuela de Chicago y uno de los más activos defensores del libre mercado gracias, especialmente, a su libro y serie de documentales "Libertad para elegir", en los que defendía la libertad económica de forma muy sencilla de leer para cualquiera. Monetarista "de toda la vida" se opuso al keynesianismo en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta. Recibió el Premio Nobel por sus análisis del consumo, historia y teoría monetaria.

Friedman critica el gran tamaño adquirido por el sector público en los países occidentales, denunciando la distorsión que la intervención estatal introduce en el funcionamiento de los mercados. Propone desmontar el Estado de bienestar y dejar que actúen libremente las leyes de la oferta y la demanda, volviendo a la pureza original del sistema que definiera Adam Smith. Sin embargo, ha defendido al mismo tiempo medidas de protección contra la pobreza, como un impuesto negativo sobre la renta o el cheque escolar para los ciudadanos de menores ingresos.

Friedman fue también analista de estadísticas para el gobierno de Estados Unidos, asesor económico de los presidentes Richard Nixon y Ronald Reagan. Colaboró con el gobierno de Margaret Thatcher, fue investigador del "National Bureau of Economic Research" entre 1937 y 1981, y presidente de la "American Economic Association" en 1967.

Recibió enormes y durísimas críticas por su supuesta "colaboración" con la dictadura de Pinochet en Chile. Esta "colaboración" fue una invitación recibida por parte de la Escuela de Negocios de Valparaíso, por mediación de los ex-alumnos chilenos de la Escuela de Chicago (los "Chicago Boys"), para dar una serie de conferencias sobre la situación económica chilena que influenció enormemente en los asistentes económicos del gobierno. Friedman sostuvo y defendió en aquellas charlas que los mercados libres minarían la centralización y el control políticos, que la liberalización económica conduciría, tarde o temprano, a la democratización política. Las diferencias y los resultados saltan a la vista: Cuba, por ejemplo, es, después de 50 años, una dictadura sumida en la pobreza mientras que Chile volvió a ser una democracia hace ya 20 años. Algo que siempre llamó la atención a Friedman fueron las críticas por estas conferencias en Chile pero no por las impartidas a los estudiantes chinos de economía ni por su reunión con el secretario del Partido Comunista, Zhao Ziyang, diciendo "Dicté tanto en China como en Chile exactamente las mismas conferencias. He visto muchas manifestaciones contra mí por lo que dije en Chile, pero nadie ha hecho objeciones a lo que dije en China. ¿Cómo se explica?".



ALGUNAS DE SUS CITAS MÁS IMPORTANTES:

"Considere la Seguridad Social. Los jóvenes siempre han contribuido al mantenimiento de los mayores. Antes, el joven ayudaba a sus propios padres por un sentido de amor y deber. Ahora contribuyen a mantener a los padres de otro por obligación y miedo. La transferencia voluntaria reforzaba los lazos de la familia; la transferencia obligatoria debilita esos lazos".

"La inflación es un impuesto que se aplica sin que haya sido legislado".

"Si un intercambio entre dos partes es voluntario, no ocurrirá a no ser que ambos crean que se van a beneficiar de él. La mayoría de las falacias en economía derivan de la negación de este concepto tan simple, de la tendencia a asumir que hay una traba insalvable, que una parte puede ganar solo a expensas de la otra".

"Tras la mayoría de los argumentos contra el libre mercado subyace en realidad una profunda desconfianza en la libertad".

"Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad acabará sin igualdad ni libertad".

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Las ideas del impuesto negativo sobre la renta y el cheque escolar defendidas por un "insolidario liberal" como Friedman habría que explicarlas un poco.

El impuesto negativo sobre la renta se basa en que el Estado dé dinero a los ciudadanos a través del impuesto sobre la renta, y así garantizar unos ingresos mínimos a los mismos. De esa forma además se vuelven innecesarias medidas públicas como el salario mínimo (con sus nefastas consecuencias sobre el empleo) o los servicios públicos de bienestar social (con su carga de burocracia, gasto público e ineficacia). Un ejemplo podría ser el siguiente:

El impuesto sobre la renta pasaría de un sistema progresivo a uno plano, por ejemplo del 25%. A cambio, cada contribuyente recibiría una cantidad fija del gobierno, por ejemplo, 10.000 euros.

• Un contribuyente cuyos ingresos sean de 4.000 euros por año pagaría 1.000 euros por el impuesto plano, pero recibiría 10.000 del ingreso mínimo. En total, recibiría 9.000 euros del gobierno (o pagaría -9.000 euros, de ahí el término "impuesto negativo").


• Un contribuyente que gane 40.000 euros al año pagaría 10.000 en impuestos, pero recibiría 10.000 del ingreso mínimo. En total, no pagaría nada de impuestos.

• Un contribuyente que gane 400.000 euros al año pagaría 100.000 en impuestos, y recibiría 10.000 del ingreso mínimo. En total, pagaría 90.000 euros de impuestos.

Nótese que los contribuyentes con rentas más bajas serían los más beneficiados del ingreso mínimo. Por el contrario, para aquellos con ingresos muy altos el ingreso mínimo prácticamente no influiría en lo que pagan.

Según expone el profesor José A. Martínez Álvarez en su libro "Economía de la pobreza", "constituye la elección de un modelo con tres pilares básicos: el compromiso de doble vía, una alternativa viable y la posibilidad de abrir una puerta a la refundación del Estado de bienestar. Ante la aplicación de este proyecto a nuestro país, el autor aclara que se trata de paliar, no de suprimir, el problema de la pobreza y sin desincentivos al esfuerzo laboral. Es un proyecto integral que trata de insertar a los marginados en la sociedad, a la que pertenecen. No sólo les proporcionaría una prestación económica, sino que se exigiría al perceptor la aceptación de cualquier trabajo se se le ofrezca. Además, el proyecto INR se integraría en el sistema fiscal a través del IRPF: establecería un punto de mínimo exento que identificaría la línea de la pobreza. Separaría a los pobres de los que no lo son. Pero sería, además, el vínculo que integraría el impuesto negativo con el positivo".

Por su parte, el cheque escolar es un sistema de financiación educativa que consiste en que el Estado entrega a los padres una cantidad de dinero (o un bono canjeable) por cada hijo en edad escolar, cantidad con la que se abonarían los gastos del centro educativo donde aquellos eligiesen matricularlo, según su conveniencia particular. Así el Estado financia al educado y no a centros educativos.

Las ventajas serían indudables tanto para el alumno como para el propio sistema educativo: la oportunidad de elegir al usuario en materia educativa (quien entiende mejor sus necesidades es el particular y no el gobierno), promover la competencia y la innovación entre centros educativos públicos y privados para atraer estudiantes, aumentar las fuentes de empleo en el sector privado de la educación, cortar la dependencia a la educación pública (permitiendo focalizar la asistencia social sólo a quienes realmente la necesitan) y reducir el gasto público y la burocracia ineficiente en esta materia.

En los sistemas de educación sin cheque escolar los ciudadanos actualmente pagan por la enseñanza privada mientras son cargados con impuestos que se utilizan para financiar las escuelas públicas (gran parte de las ellas deficientes), sin duda su costo de educación tiene dos vertientes ya que sostienen la financiación tanto de escuelas públicas y privadas al mismo tiempo. Los cheques están diseñados para ofrecer a los ciudadanos la libertad para gastar el dinero de sus impuestos, ya que eligen el tipo de escuela que quieren.

Esto obliga a la educación pública a estar en competencia directa con la educación privada y mejorar su servicio, ya que caso contrario se reduciría la financiación de las escuelas públicas si los padres optan por retirar a sus hijos en favor de una escuela privada.

Dudo mucho, no obstante, que ningún gobierno (de derechas o de izquierdas, estos últimos por descontado que no) estudie la posible aplicación en España de ninguna de estas dos interesantes ideas. Serían un encogimiento de "Papi Estado" demasiado inasumible para ellos.


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