viernes, 21 de mayo de 2010

Primero controlar la frontera

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Libertad Digital, al ser un medio tan hetogéneo, suele dar la de cal y la de arena a la hora de seleccionar sus artículos de opinión. Ayer tocó la de cal.

El siguiente artículo de Newt Gingricht, ex presidente de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, miembro del Partido Republicano y uno de los protagonistas de la "Revolución Conservadora" de 1994, publicado en el suplemento "Exteriores", está francamente bien.

Sólamente peca de un cierto buenismo a la hora de abordar la cuestión de la integración de inmigrantes en los Estados Unidos. Allí, los problemas son muy similares a los que tenemos en España y las soluciones igual de erradas. La integración, si no surge de motu propio desde los propios inmigrantes, no será posible de forma incentivada desde las instancias estatales. Será un sumidero de dinero inútil a costa del contribuyente. Y está claro que, aparte de hacer crecer demográficamente a los EEUU, la mayoría de inmigrantes no se sentirán identificados con la nación norteamericana.

No es "racismo", es realismo. Estados Unidos estaba mucho más cerca de ser una nación liberal, aunque en eso todavía esté por encima de Europa, cuando casi toda su población era de origen europeo y cristiana protestante. Los famosos, y denostados por las teorías multicultis, WASP ("Blanco, Anglo-Sajón y Protestante", White, Anglo-Saxon and Protestant), aún mayoritarios aunque cada vez menos, más aún con las cifras de inmigración ilegal que existen allí. Es una realidad, aunque, como es lógico, haya que valorar, también es cierto, el respeto de Estados Unidos hacia sus minorías étnicas y religiosas (nos sacan varios cuerpos de ventaja a los "progresistas" y "tolerantes" que somos los europeos en esta cuestión) y la derrota, en tiempos de Abraham Lincoln, de una institución tan odiosa e ignominiosa como la esclavitud.

Aquí es interesante puntualizar una cosa: no es un supuesto "racismo" o el liberalismo capitalista estadounidense el culpable de que negros o hispanos no prosperen, salvo excepciones, allí, sino un Estado del Bienestar que les ha acostumbrado a recibir subsidios y ayudas por el simple hecho de pertenecer a un colectivo de los denominados "minoritarios" sin necesidad de dar un palo al agua a cambio. En Miami, en alguno de los barrios menos recomendables, es un espectáculo dantesco ver a los negros en los porches de casas destartaladas, todo el día jugando a las cartas y bebiendo cerveza, mientras van medio tirando de los subsidios que cobran. En cambio, los cubanos sí prosperan, no esperan cruzados de brazos a que el Estado les subsidie y acoja en su regazo.

Estas malditas leyes de "discriminación positiva" y de "Estado del Bienestar" promulgadas, la mayoría de ellas, por los demócratas a partir de los 60, sobre todo desde la presidencia de Lyndon Johnson, unidas al nocivo actuar de personajes izquierdistas como Al Sharpton o Jesse Jackson o marxistas como MalmcomX han creado un caldo de cultivo y una cultura victimista de culpar a los blancos de todos los fracasos de los negros. Según leí hace algún tiempo, en algunas escuelas de los EEUU, muchos niños negros tienen miedo de hacerlo bien en la escuela porque podrían ser acusados por sus compañeros de su misma raza de "actuar como un blanco". Así difícilmente los negros llegarán a algún lado, bajo la tutela de la izquierda y de líderes racistas de este tipo.

Bueno, ahora también está el pastor favorito de Obama, Jeremiah Wright, un sujeto que alguna vez ha insinuado que Estados Unidos se mereció el 11-S o que el Gobierno daba drogas a los negros para mantenerlos esclavizados (puede dar gracias Obama a que John McCainn es un caballero y no sacó eso a la luz durante la campaña electoral, al igual que puede dar gracias de que Bush sea un caballero y no hable de los intentos de atentado terrorista que llevan ya los EEUU durante el nefasto mandato obamita… habría que ver si fuera al contrario).

Esta situación, precisamente, la han denunciado hasta la saciedad negros conservadores como Thomas Sowell o Walter Williams. ¿Quiénes son los negros más brillantes en EEUU? Los conservadores, los que han rechazado esta tutela izquierdista y el racismo de algunos demagogos violentos y marxistas negros. Los Colin Powell, los Condolezza Rice, etc…

Hay muchos condicionantes sobre el por qué no prosperan gentes de otras razas. Ninguno coinciden con lo que dicen los progres y los adalides de lo políticamente correcto, "discriminación" por parte de los blancos y "qué malos e injustos somos con ellos", pero no creo que el factor racial en el sentido de que de por sí sean menos capaces sea decisivo.

Y eso que pienso que, en efecto, la civilización occidental es superior a las otras pero, en esta superioridad, la clave ha sido ser una civilización cristiana. Y que hay mucho más racismo hacia los blancos que al contrario. Odiar a un blanco, como odiar a un negro o a un indio, también es racismo, pese a que el pensamiento Alicia y políticamente correcto no lo vea así. En Latinoamérica tenemos el ejemplo del traficante de drogas Evo Morales, Morales, un reputado racista que se dedica a expropiar tierras a sus opositores políticos para entregarlas a los indígenas, supuestamente, "por no cumplir la función social de la propiedad", siguiendo así la línea marcada por su mentor y amigo Hugo Chávez, otro indígena racista, solo que con más pasta y galones que el Hijo de la Pachamama.

Bueno, he tocado algunos temillas variados, pero lo fundamental es esclarecer, en relación a la nueva ley inmigratoria del estado de Arizona algunas cosas que sí deja claras Gringrich en el artículo. Aquí lo que ha ocurrido es una dejación de funciones por parte del Gobierno federal de EEUU en materia de inmigración ilegal que ha obligado a un estado como el de Arizona a actuar. Los legisladores de Arizona y sus habitantes, a quienes ahora tachan, poco menos, que de "nazis", simplemente, han querido proteger su frontera con México y cumplir con la ley federal estadounidense haciendo frente a la inmigración indocumentada. Ni más ni menos.

Obama pretende tapar su incompetencia mediante una campaña populista, apoyada por todos los medios progres que le secundan como palmeros. Arizonenses: aunque la mayoría seáis republicanos y waspis, castigadle aún más severamente a él y su partido en las próximas citas electorales.

Es incierto que la ley establezca la elaboración de perfiles raciales y el acoso de personas inocentes, como han difundido a modo de leyenda urbana el "New York Times" o la izquierda demócrata. Obama, simplemente, busca réditos electorales tomando como bandera el antiracismo como religión de Estado, atemorizando a parte de la opinión pública norteamericana agitando ese fantasma y fracturando aún más el país.

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Primero hay que controlar la frontera
Por Newt Gingrich
Suplemento Exteriores Libertad Digital
The Americano
Semanario Atlántico

"Primero hay que controlar la frontera" tiene que ser el grito de guerra de todos los ciudadanos cansados de los izquierdistas que intentan utilizar la herramienta del racismo para chantajearnos. Quieren que nuestras fronteras sean siempre inseguras y que amnistiemos a millones de ilegales.

"Primero hay que controlar la frontera" es la demanda legítima de los estadounidenses preocupados por su seguridad y la de la nación. El presidente, como Comandante en Jefe, tiene la obligación constitucional de asegurar la frontera. Sin embargo, en lugar de cumplir con su deber, ha bloqueado los limitados esfuerzos limitados de la Administración Bush deteniendo la construcción de la cerca virtual, a la espera –dicen los obamitas– de nuevos estudios sobre su efectividad.

El hecho de que Obama se niegue a cumplir con sus obligaciones en lo relacionado con la seguridad nacional, y de que, en vez de eso, esté tratando de atemorizar a la opinión pública y dividir el país representa una dejación de sus funciones y una traición al juramento que hizo cuando fue nombrado presidente.


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