domingo, 3 de enero de 2010

La misma mierda con diferente olor


Es curioso como para los dirigentes del Partido Popular el programa de La Mañana de Federico en la COPE se convirtió, de repente, en el enemigo; en cambio los medios del grupo PRISA pasaron a ser los buenos y los amigos. No es una teoría mía, sino una realidad apoyada con datos, gestos y políticas. No hablamos de ambigüedades, estamos ante un partido que ha iniciado una transformación para aceptar los cambios en el modelo de Estado y de sociedad abrazándose a lo que se denomina socialismo de derechas cuyo mejor ejemplo lo representa el Alcalde de Madrid.

Los líderes del Partido Popular se acomplejan de representar lo que representan y presentan un perfil bajo. Sólo el hecho de que les tilden de crispadores les aterra y les neutraliza, así optan por pasar desapercibidos y no molestar a sus adversarios.

Esto les está alejando de su base social, de sus votantes y, por pura lógica, se mantendrán alejados del gobierno de la nación durante mucho tiempo.

La frustración de no poder gobernar les lleva a replantearse si ellos se merecen estar donde están, si piensan lo que deben pensar, si actúan como deben actuar. En definitiva, la mayoría de los líderes del Partido Popular piden constantemente disculpas por haber nacido, por ser quienes son, o peor, por recibir votos de quien los reciben y por eso deciden habitualmente abandonar sus principios, aunque algunos nunca los han tenido.

Es exactamente el caso contrario de los socialistas de izquierdas, que presumen de serlo, aunque sólo sea de boquilla. Los socialistas de izquierdas están siempre por delante, utilizando sin reparo su demagogia rastrera con el apoyo aplastante de multitud de terminales mediáticas a su servicio.

Los socialistas de izquierdas no se avergüenzan de su ideología, aunque ésta se ha llevado por delante, durante el pasado siglo, a centenares de millones de inconformes con su doctrina totalitaria. Es más, los líderes socialistas de izquierdas desconocen el significado de perfil bajo, esa gilipollez tan propia de los asesores de Aznar y Rajoy, es decir, de los Elorriaga y Lasalles que deambulan por Génova y alrededores.

El problema del Partido Popular es siempre el mismo, su acomplejamiento frente a un socialismo de izquierdas extremo, rencoroso y desafiante.

En resumen, el atentado del 11M no debía sólo garantizar la expulsión del Partido Popular del gobierno, sino que debía postrar al Partido Popular en un estado de debilidad suficiente como para que millones de españoles que confiaban en el Partido Popular no tuvieran otro remedio que aceptar, al verse privados de liderazgo político, el cambio de rumbo que se avecinaba.

El Partido Popular tiene que ser consciente que debe ser un partido alternativo al socialismo tanto de derechas como de izquierdas, porque ambos socialismos siguen siendo la misma mierda con diferente olor; debe ser un partido liberal, un partido que agrupe a esa ciudadanía que tiene claro lo que realmente se esconde bajo esa insidiosa ideología colectivista llamada socialismo.

¡Ni centros ni zarandajas! El Partido Popular debe hacerse oír y perder el miedo a no ser políticamente correcto, debe hacer una oposición seria y contundente, de lo contrario su electorado se desmovilizará definitivamente; pero que nadie piense que se rendirá; saldrá aún más vigorizado de ésta patraña, una vez depurado el partido de esa morralla de líderes que lo están pervirtiendo, porque el ciudadano no socialista nunca cesa en su lucha por la libertad.

Continúo en mi bitácora: Lodicecincinato.tk

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