martes, 23 de febrero de 2010

La nueva “justicia” de la izquierda.

 

apretar_tuerca No contentos con habernos regalado –Belloch mediante- con el Código de la Democracia, los socialistas y especies afines –disculpen la acepción, que solo es ideológica y no peyorativa-, están dando sin prisa, pero sin pausa, una nueva vuelta de tuerca a la manera de concebir LA JUSTICIA, con mayúsculas. Los efectos de ese Código “buenista”, según el cual, los males de España se arreglarían mediante la sofista pseudofilosofía en que se basan todos sus asertos, ya la estamos viendo en nuestro país. Aunque el Ministro del Interior se esfuerce en hacer ver que reducimos los accidentes de coche. Como si ser el 87% de los abortos de la UE no fuera un dato de violencia extrema contra quien no puede defenderse. Pongo el caso y no sigo, pues no va por ahí la entrada.

El caso va de ver el árbol entre los troncos del bosque. Porque en este país, se están implantando, por vía Ejecutiva, es decir, saltándose todos los procesos habidos y por haber, instancias jurídicas que no lo son. Si son de alguna factura, lo serán políticas. Me referiré a la pretendida Comisión sobre la Propiedad Intelectual. Disculpen que no me sepa el nombre, pero me da dolor de estómago cada vez que escucho el nombre y tengo la buena costumbre de no aprender lo que no debo. Resulta que ahora, según el “lobby” de presión, se monta un juicio rápido y sumarísimo, fuera de las instancias de la Justicia y se condena a quien el “lobby” en cuestión, le dé la gana, poniendo por encima del ordenamiento jurídico a La Propiedad Intelectual de la Propia Libertad de Expresión. Es lógico, después de todo, la izquierda tiene una experiencia chequista atroz en toda la Europa del Este y las formas y los métodos, no se olvidan. Se trata de eliminar a todo aquel que no entra por el ojo de la aguja del régimen disfrazado de democrático, al cual vampiriza ante la distraída mirada de los ciudadanos, que actúan como si no fuera con ellos. Esto es grave, pero ahí no termina el caso.

Ayer, pudimos ver cómo desde el oráculo de la izquierda, el diario “El País”, se pretendía excomulgar a cadenas de la TDT como VEO El Mundo, porque, según sus columnistas, esa cadena, así como otras, son extremistas, radicales, y otros adjetivos que allanan el suelo para acabar calificándolas como “de dudoso arraigo democrático”. El montaje de los supuestamente demócratas de ese diario, que han dispuesto de un omnímodo púlpito desde el cual han allanado el camino a las diferentes mayorías de los socialistas y coaligados, además de esculpir el estado de la opinión de la nación, viniendo como vienen, de la más estricta servidumbre a Franco, acaba diciendo que este tipo de licencias de emisoras de la TDT, deberían ser revisadas por el Consejo (¿Comité?) de las Ondas Hertzianas (pónganle el adjetivo que deseen), ya que este observatorio, nada judicial y sí político, acabaría dictaminando que las licencias para emitir deberían ser revocadas. Como ven, es el mismo montaje que en el caso anterior.

Estas procaces proclamas desde un diario que ha estado emitiendo e imprimiendo información privilegiada, filtrada a todas luces desde el poder, que ha conseguido los más pingües beneficios al calor de unas licencias y de la explotación de un negocio donde eran los únicos, ahora se nos disfrazan de demócratas y nos regalan su juicio sumario sobre lo que hacen los demás. ¿Es que nadie ve lo que se hace en Cuatro, en CNN+, en RTVE, en la Sexta?¿Es que no están todas y cada una de ellas en su perfecto derecho de hacerlo?¿Por qué las demás no? El límite no lo debe marcar ningún diario, ni púlpito bastardo. El límite debe estar en la LEY. Y si un ciudadano juzga que en alguna parte se está actuando de mala fe contra él, debe acudir a los tribunales para que ese pretendido daño cese. Y que sean los jueces quienes dictaminen si lo que se denuncia es tal o si no existe causa para la denuncia.

Estamos hartos de los subterfugios de este Gobierno, que ha pervertido el diccionario, llenándolo de dobles significados, sofismas impresentables y caminos retorcidos para lograr sus fines, que no son otros que perpetuarse en el poder. Este es el nuevo “conceto” de Justicia. No es la que está en el Derecho y en la Constitución, sino en quienes prostituyen los fundamentos de la Democracia en beneficio propio. Las checas son las alternativas del poder fascista. Y el fascismo, amigos míos, no está en un lugar concreto. Está en donde haya un solo fascista.

¡Qué vueltas tan irónicas da la vida!

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